Pena y asco
Es viernes, primeras horas de la mañana, el ciudadano medio y “normal” está metido en su curre, las amas de casa hacen “sus labores” o salen a la tempranera compra, los jubilados vuelven de dejar a los nietos en el cole, y éstos ya han comenzado a darle a los números y las letras, el comercio abre sus puertas, por los andamios de la obra suben y bajan albañiles ante la mirada de algún curioso que parece entrever número circense, hace largo rato que los cuarteles pusieron en marcha toda la parafernalia a que da salida el toque de diana, y las oficinas comienzan a formar las colas, tal vez más madrugadoras y largas por lo de fin de semana… ; grupitos de jóvenes y adolescentes, dando sensación de no haber dormido, andan entre somnolientos y deseosos de llamar la atención, como pregonando, lo mucho que se han divertido y siguen “flipando mogollón”: una pareja de adolescentes, demasiado jovencitas, caminan descalzas, agarradas como intentando que el vaivén de la una equilibre al de la otra, dos mozos, éstos ya con aspecto de la ya antigua mili hecha “miccionan” con tranquilidad como si participasen en un organizado “concurso de meadas”…
Todos parecen decir, o pregonar, que son jóvenes y tienen que divertirse, lo cual, nosotros, aunque ya no estemos en esas primeras etapas de la vida, asentimos y nos congratulamos de que así sea, lo que ya no vemos tan normal es que su semana de ocio sea tan prolongada – jueves a lunes-, pues parece quedarles poco tiempo para sus responsabilidades de estudio y trabajo, y mucho menos estamos de acuerdo en sus formas de diversión, pues aparte de no aportar nada a la sociedad, cuando uno los ve orinar con premura el mucho alcohol bebido, o regurgitar por cualquier rincón todo lo ingerido, o andar con paso vacilante, ojerosos, con caras de ausentes, y hablar, a medias fingido y mitad porque “les patina el embrague”, con gangosa dicción, más dan sensación de estarlo pasando fatal, aunque con un gregario afán de demostrar su desbordante regocijo…
Me da pena que gobierno y sociedad les esté haciendo creer que “todo el monte es orgasmo”; me da asco que ciudadanos en el esplendor de su vida, con todo el vigor de su edad, cuando la Defensa Nacional ponía en sus manos y en su razón las armas, Interior les da documento de identidad y les confía el derecho del voto, cuando comienzan a mirar trabajos con que labrarse su porvenir, cuando normalmente se fijan en compañero/a con quien formar un hogar, estén dilapidando de forma tan vacua salud, tiempo y dinero; y me da miedo pensar en la sociedad que tal juventud regirá cuando tengan que tomar el relevo. Y es que en la “movida” hay mozos de muchos años y jovencitos demasiado imberbes…
Estudiantes y trabajadores –parásitos abstenerse- jovencitos y mayores tenemos derecho al descanso, la diversión y el ocio, pero en equilibradas dosis, ni todo estrés, ni todo holgorio, y esto que los maduros ya sabemos, tenemos que hacérselo ver a los que están comenzando a recorrer los senderos de la vida¸ que hay tramos amenos y facilones, divertidos y agradables, y hay recorrido de mayor dificultad, menos ameno y de más árido tránsito; pero todos juntos formamos sociedad y vida.
Enseñarles ambos polos, mostrarles responsabilidad, esfuerzo, superación, méritos, y también diversión y ocio, serán la escuela de la vida, la auténtica “educación para la ciudadanía”.
Por supuesto que estos jovencitos de la movida y el botellón no son ni todos, ni creo, espero y deseo que mayoría, que los hay responsables, trabajadores, moderados y…así mismo alegres, optimistas y divertidos, que cumplen sus horarios, sus trabajos, sus estudios, sus responsabilidades, y cuando, tras la tarea hecha, los fines de semana, han de descansar y divertirse, saben hacerlo y lo hacen a tope, sin sobresaltos ni incomodidades para los demás ni perjuicio para ellos.
Abolición

Hace poco, la sociedad española se ha sentido conmovida por ciertas prácticas abortivas y la crueldad de los medios utilizados para ocultarlas. Esta realidad ha suscitado de nuevo el debate sobre el aborto en nuestra sociedad.
La vida es una realidad maravillosa que no deja de sorprendernos. Cuantos más datos nos proporciona la ciencia, mejor podemos comprender que la vida del hombre es un misterio que desborda el ámbito de lo puramente bioquímico.
En su constante progreso, la ciencia afirma cada vez con más fuerza que desde la fecundación tenemos una nueva vida humana, original e irrepetible, con una historia y un destino únicos, una vida que tiene que ser acogida y respetada.
Ante esta realidad, todos deberíamos comprometernos a vencer la «cultura de la muerte» y a proclamar el valor sagrado de toda vida humana desde su comienzo en la fecundación hasta su fin natural.
La acción genuinamente moral y humana sería la abolición de la «ley del aborto», que es una ley injusta porque nunca se puede legitimar la muerte de un inocente. Se minaría el mismo fundamento de la sociedad.
Que el Dios de la vida ilumine la conciencia de nuestros conciudadanos, especialmente la de los políticos, para comprender y remediar el enorme drama humano que el aborto supone para el niño en el seno de su madre, para la propia madre, y para la sociedad entera.
Una alternativa importante es la adopción. Miles de esposos tienen que acudir a largos y gravosos procesos de adopción mientras en España más de cien mil niños murieron por el aborto durante el último año.
Nuevo aniversario de un Papa grande y santo
Celebramos hoy el tercer aniversario de la muerte de SS Juan Pablo II, que en su día, conmocionó al mundo. Durante una semana todos los medios de comunicación la tuvieron como noticia principal y todos hicieron de ella un seguimiento en directo, minuto a minuto.
Estos mismos medios fueron los que nos transmitieron el ambiente que en torno al Vaticano se respiraba en aquellos días y, admirados, dejaban constancia de mil maneras, del ambiente de cariño, paciente espera y dolor sereno de la multitud que todo lo llenaba, venida desde todos los rincones del mundo sin más convocatoria que la respuesta del corazón a una siembra de amor realizada por el Papa desde el primero al último día de su pontificado.
Pasados los años, noticias ordinarias han venido ocupar su sitio en los medios devolviéndonos a la cruda realidad. Por citar algunas recordemos lo que ocurrió durante años en el servicio de urgencias del Hospital “Severo Ochoa” de Leganés, en el que se produjeron sedaciones letales a numerosos pacientes a pesar de lo cual el jefe de dicho Servicio se ha prodigado, casi como un héroe, en la pasada campaña electoral; o las desafortunadas declaraciones del todavía ministro de justicia en las que ha manifestado que nuestro país ya estaba maduro para la eutanasia.
Su contenido contrasta con lo que se vivió en Roma, transmitido al mundo entero: el Papa, consciente de su gravedad, quiso volver a su casa para morir en ella, y considerando su gravedad como cuestión secundaria, si así se puede hablar, no desertó de la responsabilidad de su misión, – “no se bajó de su cruz”-, y la ejerció hasta que las fuerzas le abandonaron.
En su entorno hubo médicos y personas que lo atendían en todo momento que, sin duda, con dolor, respetaron siempre la voluntad del paciente, al ser testigos de su sufrimiento. Es verdad que pocas personas son capaces de hacerlo así, porque el heroísmo es la grandeza de los santos, pero hay cosas que llaman la atención en especial cuando se contraponen con los las noticias enumeradas anteriormente, y que aconsejan unas precisiones importantes.
En primer no se debe vulnerar el respeto hacia la persona enferma y su dignidad. Es a ella, si está consciente a quien se le debe explicar su situación y sus posibilidades, y ella, la que, si lo sigue estando, debe decidir su participación o no en la propuesta del médico, que nunca puede ser sedación rayana con la eutanasia.
En segundo lugar, es fundamental el respeto por los familiares a los que se debe consultar cuando el enfermo no pueda atender. Sin duda que, consultados y movidos por su buena voluntad y su confianza ciega en el médico -más vale que los acontecimientos no nos la arrebaten- confiarán en su criterio, al suponer que lo que les proponen es lo mejor para su enfermo.
Por último en ocasiones no hay amor y sí falsas compasiones hacia unos y otros tomándose como propio y en su nombre el derecho a adelantar un final que no debe estar en nuestras manos. Aliviar el dolor, sí; suavizar la agonía, sí; empecinarse en prolongar artificialmente vida y la agonía, no; pero acortarla por una falsa piedad, tampoco.
El cordón umbilical de la infanta Dª Sofía
Con ocasión del nacimiento de la nueva infanta Dª Sofía ha vuelto a saltar ante la opinión pública lo que ya ocurriera con la infanta Leonor es decir el deseo de los Príncipes de conservar la sangre del cordón umbilical de su nueva hija.
En el caso de Leonor, en nuestro país no existía la posibilidad legal de su conservación en un banco privado para su uso por parte del donante cuando su salud lo hiciera necesario, por lo que Felipe y Leticia escogieron la opción de un banco privado de Arizona. En esta ocasión la mitad de la sangre se ha donado a un banco público, para uso de la primera persona compatible que lo necesite y el resto en uno privado del entorno europeo.
Todo lo anterior nos invita a reflexionar sobre las virtualidades de las células del cordón umbilical. En la misma semana en que la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobaba un proyecto de ley para financiar la investigación con células madre embrionarias, posteriormente vetada por el presidente, un estudio publicado en la edición digital de “Nature Biotechnology” descubría que los mismos objetivos pueden conseguirse con células madre del líquido amniótico, sin necesidad de destruir embriones. Un equipo de investigadores, de la escuela de Medicina de la Wake Forest University, y de la Universidad de Padua, lograron aislar en laboratorio células madre que se encuentran en el líquido amniótico, a partir de las cuales se han obtenido una gran variedad de tipos de tejidos: de hueso, músculo cardíaco, vasos sanguíneos, nervio y hepático.
La investigación con este tipo de células podría significar un notable avance, ya que no implica la destrucción de embriones y tiene algunos de los rasgos que hacen técnicamente atractiva la investigación con células madre embrionarias frente a las adultas. Las nuevas células madre aludidas muestran muchas de las ventajas de ambos tipos de células madre: crecen tan rápido y muestran tanta capacidad de diferenciarse en células de diversos tejidos como las embrionarias, pero a diferencia de estas se desarrollan sin crear tumores. Las células madre del líquido amniótico han demostrado su pluripotencialidad, algo que siempre se ha considerado una ventaja de las células madre embrionarias con respecto a las adultas.
Pero mientras los experimentos con células madre embrionarias han mostrado que tienden a descontrolarse y crear tumores, esta investigación indica que no sucede así con las células madre del líquido amniótico. Además, los tejidos formados a partir de estas células no tendrían riesgo de rechazo por el organismo del niño que se hubiera gestado en la placenta de origen. Estas células pueden ser aisladas ya a las 10 semanas después de la concepción, a partir de muestras del líquido amniótico tomadas para hacer un diagnóstico prenatal del feto. Los investigadores afirman que si cien mil mujeres donasen sus células amnióticas a bancos creados para conservarlas, habrá el suficiente número de células con la diversidad genética necesaria como para proveer de tejidos inmunológicamente compatibles para todos los habitantes de Estados Unidos. Recuerdan, además, que estas células pueden obtenerse también de la placenta.
Desde el punto de vista ético, las únicas dudas versarían sobre el modo de obtener las muestras de líquido amniótico, según fuera algo exigido por necesidades de diagnóstico o solo como un medio de obtener las células madre. La toma de muestras (amniocentesis) tiene un riesgo de aborto del 1%. Pero si, como señala el estudio ahora publicado, las mismas células pueden obtenerse de la placenta tras el parto, no habría ningún problema. Como las células madre de SCU duran congeladas quince años o quizá más, se pueden usar para tratar al mismo niño del que se obtuvieron si después desarrolla una enfermedad, como un cáncer infantil, a no ser que el mal sea hereditario (p.ej., la anemia de Falconi), pues en tal caso las células madre tendrían el mismo defecto genético.
Todo esto es lo que ha convencido a los Príncipes. En el caso presente, el Príncipe ha comentado que han guardado el cordón umbilical, como con su hermana, porque, ha indicado, creen que “la ciencia y la medicina están avanzando mucho y nos hemos informado sobre ello”. Este ejemplo contribuirá sin duda al desarrollo de la investigación con este tipo de células que al igual que las células madre adultas son las únicas con las que actualmente se están obteniendo importantes avances médicos.
Violencia de género: dónde y quién la genera
Todos conocemos una afirmación que más o menos viene a decir que en nuestra sociedad y, en grado ascendente en cuanto a su falsedad, proliferan las mentiras, las grandes mentiras y las estadísticas (más bien estadísticas manipuladas).
Esto ha tenido un reflejo no hace mucho en noticias aparecidas en los medios de comunicación en las que se daba cuenta de un informe sobre lo que se ha venido a llamar violencia de genero, afirmándose taxativamente y como conclusión, que dicha violencia se producía en un porcentaje mayor en los matrimonios. Dicha afirmación encierra una falsedad estadística deliberada de primer orden.
La estadística en cuestión es la del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, del Consejo General del Poder Judicial y se refiere a los casos de maltrato a mujeres llegados a los tribunales durante el segundo trimestre de 2006 y que se nos ha dado a conocer a final del año pasado.
En ella resulta, que en el periodo considerado, el 35,6% de las órdenes de protección se dictaron contra el marido; el 30,2%, contra el compañero; el 21,8%, contra el ex compañero, y el 12,4%, contra el ex marido. Los porcentajes son semejantes a los registrados en periodos anteriores.
Como en España el 94% de las parejas están casadas, según el último censo realizado, es significativo que entre los denunciados por malos tratos, los compañeros estén a tan poca distancia de los maridos. Si la violencia contra la mujer (también llamada “de género”) fuera tan frecuente en los matrimonios como en las parejas de hecho, entre los agresores tendría que haber una proporción de maridos maltratadores 15 veces mayor que la de compañeros. En cambio, la frecuencia de malos tratos es unas 13 veces mayor en las parejas de hecho que en los matrimonios, no hay más que hacer un sencillo cálculo con el número total de matrimonios y el de parejas.
Llama la atención, por otra parte, la elevada proporción de ex compañeros violentos: más de dos tercios de la correspondiente a la de compañeros. En cambio, la de ex maridos es aproximadamente de un tercio respecto a los cónyuges. Esto puede indicar que la ruptura de una “pareja de hecho” es más conflictiva, contra lo que podría parecer. Esto concuerda con investigaciones en otros países, donde también se ha comprobado que la violencia contra la mujer es más frecuente en uniones de hecho.
Lo que está meridianamente claro es lo fácilmente que se manipulan resultados estadísticos clarísimos. En este caso la conclusión que el observatorio, antes citado, sacó es irrefutable: en la familia y en el matrimonio se producen muchos menos casos de violencia de género trece veces menos) que en las parejas no casadas. Justamente la conclusión contraria a la que se nos ha intentado transmitir a través de determinados medios, por simplificación periodística errónea en algunos casos o clara intención de engañar en otros.
Y aquí apreciamos un hecho difícilmente explicable y característico de algunos sectores de nuestro país y que consiste en tratar de desprestigiar como sea al matrimonio y a la familia atribuyéndole efectos negativos que no tiene, como ha ocurrido en el caso que nos ocupa.
Siempre a la contra de lo que se está defendiendo en el resto de Europa donde hace muy poco y en la sede del Parlamento europeo se ha firmado una Resolución en la que se reconoce a la familia el papel de “fundadora de la sociedad” así como el de “célula fundamental de la misma”.
¿Memoria histórica?
En un programa radiafónico uno de los intervinientes refiere como su madre le llevaba cada año a Paracuellos del Jarama con la única finalidad de rezar por las víctimas de la célebre matanza y también por los que dispararon. En esta sencilla anécdota se encierra el autentico sentido de la «memoria histórica» de la que se vuelve a hablar últimamente.
Es verdad que no se puede exigir a las personas que padecieron el zarpazo de la violencia en plena guerra española o en los períodos anteriores o posteriores al conflicto, que prescindan de su memoria, pues sería tanto como quitarles parte de su existencia; pero la vivencia de esos recuerdos adquiere un cariz distinto si se percibe con odio y afán de venganza o, como le pasa al protagonista de la anterior anécdota, sirve para perdonar totalmente, ya que la oración por los verdugos es la forma más plena de perdón y olvido de la ofensa cometida.
No parece que la iniciativa legislativa que se ha vuelto a retomar en nuestro país se esté planteando en ese sentido. Dar a entender que prácticamente toda la culpa de los atropellos producidos en nuestro país en el siglo XX la tiene sólo una parte de las denominadas dos Españas, identificada de forma deliberada con los españoles de pensamiento más o menos conservador a los que se quiere relacionar con la dictadura franquista, es un ejercicio político que más bien parece estar alimentado por el resentimiento.
Pero ya hemos dicho que este no es en absoluto el camino, pues por muchos fusilamientos que se produjeran en el bando franquista, que los hubo, durante y después de la guerra, ese pernicioso sentimiento de odio y resentimiento puede ser también estimulado en todos aquellos que sufrieron los desmanes del bando republicano. Motivos los hay y más que suficientes. Bastaría con acudir a los documentos existentes para realizar una demostración historiográfica con algún ejemplo claro.
En los meses previos a la guerra, hasta finalizar el mes de julio, están documentados los asesinatos de 41 sacerdotes sólo en Madrid. El estudio más detallado disponible ha acreditado el asesinato de 435 sacerdotes de la diócesis de Madrid-Alcalá durante toda guerra (un 38,8% del total. A ellos hay que añadir, sin salir de esta misma diócesis, los de 451 religiosos y 73 religiosas asesinados o desaparecidos durante la contienda.
El terror que se padeció en España se parecía mucho al de la guerra civil rusa en cuanto, en ambos casos, el clero fue una de las víctimas principales de la violencia. La persecución de la Iglesia católica fue la mayor jamás vista en la Europa occidental, incluso en los momentos más duros de la Revolución francesa. El número de eclesiásticos asesinados –unos 7000– era proporcionalmente igual al de las matanzas comunistas en Rusia, teniendo en cuenta las diferencias de población, aunque parece que en Rusia fueron más comunes las torturas».
A esto hay que añadir las ejecuciones de los denominados quintacolumnistas, civiles en su mayoría. «El término “quinta columna” tiene su origen en las semanas previas al asalto de Madrid de la Guerra Civil española. El autor de la denominación no está muy claro pero la más probable es la versión que la atribuye al general Mola. A inicios de octubre de 1936, considerando que la toma de Madrid era inminente, este jefe nacional afirmó que la capital caería por la acción de las cuatro columnas de [el general] Varela que se aproximaban a ella (…) y una quinta que ya se hallaba dentro: la de los partidarios de los sublevados que era, por tanto, la quinta columna.
Esta declaración fue, como poco, desafortunada y una muestra de torpeza, porque cuando llegó a conocimiento de esos violentos cuya actuación los primeros meses de la guerra no reparaba en consideraciones morales, se desencadenó una fiebre por detener y eliminar quintacolumnistas y ello provocó una persecución desenfrenada para limpiar la retaguardia de supuestos “traidores”. Es entonces cuando se llevan a cabo las detenciones incontroladas y las sacas sistemáticas de los encarcelados, para ser fusilados en masa por la noche en las afueras de Madrid. De un total de 17.000 ejecutados o asesinados en Madrid, casi la mitad murieron en ese fatídico “noviembre del 36”.
Precisamente porque los datos referidos anteriormente son los que se derivan de la “memoria histórica” de aquellos años, es preciso abandonar el camino legislativo emprendido, pues sólo conduce a la apertura de heridas ya cicatrizadas y completamente curadas hace muchos años. ¿Hay algo más absurdo que volver a utilizar el bisturí para abrir, por ejemplo, una cicatriz de una operación de apendicitis sufrida hace más de 50 años por el simple capricho de permitir que se airee? Lo único que se puede conseguir es que se produzca una infección generalizada que afecte a todo nuestro cuerpo, a toda nuestra querida nación española.
Por solidaridad con las víctimas de uno y otro bando la anécdota radiofónica referida al principio nos marca el mejor camino a seguir.
Felicitación al Parlamento Europeo
Desde “Cultura Solidaria” siempre hemos compartido, avalado e impulsado iniciativas que por defender los pilares básicos en los que se sustenta nuestra sociedad, contribuyen de forma decisiva al desarrollo de la auténtica Solidaridad Humana.
En este sentido es significativa y digna de mención expresa, la firma el pasado 28 de Marzo en el Parlamento Europeo, de la “Resolución sobre la familia en Europa” por parte de diversos eurodiputados entre los que se encuentra el Vicepresidente del Parlamento Mario Mauro, Dña. Marie Panayotopoulos, Presidenta del Intergrupo de Familia e Infancia y Dña. Anna Zaborska, Presidenta de la Comisión de los Derechos de la Mujer del mismo Parlamento Europeo, entre otros; junto con 20 Federaciones y asociaciones entre las que se encuentra el conocido e internacional Instituto de Política Familiar (IPF).
Dicha Resolución expresa y reconoce a la familia el papel de “fundadora de la sociedad”, afirmación que aún pareciendo algo evidente no por ello deja de ser muy necesaria en los momentos actuales, especialmente en nuestro país. Según declaraciones de la presidenta de la Red Europea del Instituto de Política Familiar: “se está consolidando un movimiento internacional familiar sin precedentes en Europa”. La firma de la aludida resolución en el Parlamento Europeo es uno de sus frutos más inmediatos.
No podemos dejar en el olvido que más de 1000 ONG internacionales de 60 países dieron su apoyo a la manifestación de la familia del 18J en Madrid y en la que más de un millón de personas salieron a la calle en defensa de la familia española. Además no cabe duda que el impulso de la presidencia alemana de la UE, está siendo decisivo en el desarrollo de una nueva política familiar europea, como respuesta al preocupante problema demográfico de nuestro continente.
Las palabras del Vicepresidente del Parlamento Europeo en el acto de la firma son claras y deben ser escuchadas especialmente en nuestra nación: “Ante la difícil situación demográfica que atraviesa Europa, nuestra mirada se vuelve a la familia, célula fundamental de la sociedad”. “Es necesario buscar políticas concretas en defensa de la familia”.
Por supuesto y como premisa previa, esas políticas pasan en primer lugar por la defensa de la estructura familiar básica que no es otra que la integrada por el padre la madre y los hijos, empezando por declaraciones públicas claras de apoyo a la misma, unidas a iniciativas parlamentarias que se plasmen en ayudas económicas reales, que equiparen a España con el resto de los países de la UE.
La solidaridad más importante es aquella que se dirige hacia cada una de nuestras familias. Por ello nuestra felicitación, una vez más, al Parlamento Europeo.
Una alternativa natural a la morfina: el problema del dolor humano
Como es sabido la morfina es un poderoso analgésico tremendamente útil para reducir el dolor pero que puede causar, a su vez, efectos secundarios negativos como estreñimiento severo baja presión sanguínea y dificultades respiratorias además de ser tremendamente adiptiva.
De ahí la importancia de la noticia que hace tiempo apareció en los medios de comunicación. Parece ser que un grupo de científicos han desarrollado un medicamento alternativo a la morfina basado en las proteínas que genera nuestro propio organismo para reducir el dolor. Estas proteínas llamadas enkefalinas, administradas junto a moléculas de glucosa, se unen a los receptores del dolor del cerebro y lo reducen de manera similar a como lo hace la morfina sin sus indeseables efectos. Además se descompone fácilmente en el cuerpo en forma de aminoácidos y azucares reduciendo considerablemente su toxicidad. Esto abre todo un panorama de esperanzas para mitigar o incluso solucionar el problema más acuciante que sufren los enfermos en su fase terminal: el dolor agudo.
Al mismo tiempo nos permite entrar de lleno en la convicción que comparten la inmensa mayoría de los profesionales de la medicina y que no es otra que la idea de que “hay que eliminar el sufrimiento humano, pero no al ser humano que sufre” que es precisamente lo que propugnan los defensores de la “eutanasia activa”.
Este descubrimiento es un argumento más a favor del desarrollo de la vía de los cuidados paliativos del enfermo que padece fuertes dolores o se encuentra en fase terminal: en la búsqueda de mayor calidad de vida en esos momentos en que debe respetarse escrupulosamente la dignidad del ser humano dándole la oportunidad de prepararse para la muerte o para una situación irreversible.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la eutanasia como aquella “acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente”. Esta definición resalta la intención del acto médico, es decir, el querer provocar voluntariamente la muerte del otro. La eutanasia se puede realizar por acción directa: proporcionando una inyección letal al enfermo, o por acción indirecta: no proporcionando el soporte básico para la supervivencia del mismo. En ambos casos, la finalidad es la misma: acabar con una vida enferma.
“Todos queremos una buena muerte, sin que artificialmente nos alarguen la agonía, ni nos apliquen una tecnología o unos medios desproporcionados a la enfermedad. Pero, a la vez, una inmensa mayoría queremos un tratamiento eficaz contra el dolor, tener la ayuda necesaria y no ser abandonados por el médico y el equipo sanitario cuando la enfermedad sea incurable; queremos así mismo ser informados adecuadamente sobre la enfermedad, el pronóstico y los tratamientos de que dispone la medicina, que nos expliquen los datos en un lenguaje comprensible, y participar en las decisiones sobre lo que se nos va a hacer”. (1)
Si esto es tan evidente y generalizado ¿por qué esas campañas periódicas en las que, presentándonos un caso límite, se nos quiere convencer del “derecho” que asiste a una minoría escasísima de personas que pide que se acabe con sus vidas, como paso previo a la posterior introducción legal de la eutanasia activa.? ¿Por qué esas iniciativas parlamentarias, apoyadas sólo en un pretendido progresismo, solicitando su despenalización? La trascendencia del tema que nos ocupa no puede estar más clara.
Prueba de ello es la tremenda preocupación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa que en su recomendación 1.418, aprobada el 25 de junio de 1999 pidió que se garantizase el acceso de los enfermos terminales a los cuidados paliativos y recordó que la eutanasia, aún voluntaria, contraviene el artículo 2 del Convenio Europeo de Derechos Humanos que afirma que “la muerte no puede ser inflingida intencionalmente a nadie”. Los 41 diputados exhortaban a los Gobiernos a mantener “la prohibición absoluta de poner fin intencionalmente a la vida de los enfermos incurables y de los moribundos”.
Esta preocupación es también compartida igualmente por gran cantidad de políticos de prestigio de nuestro país.Juan Alberto Belloch, Ex-Ministro de Justicia (1993-1996) en el último gobierno socialista, responde a la pregunta de la periodista Carla Fibla: ¿Qué es lo que personalmente le hace mostrarse tan reacio a la despenalización de la eutanasia?… “si está despenalizado practicar la eutanasia activa y directa, en determinados casos el riesgo es que el médico termine sustrayendo o suplantando la voluntad del paciente”… “Hay que pensar en el valor de la muerte, si se da o no un elemento de presión sobre los más débiles”. “Por arreglar una “injusticia” creamos un problema mayor”.
El “problema” al que alude tiene nombres y apellidos pues sólo en 1990 en Holanda se produjeron 1000 muertes por eutanasia involuntaria (es decir por decisión de los médicos, sin consentimiento del enfermo o la familia). Esas 1000 personas muertas son 1000 argumentos contundentes sobre la conveniencia de avanzar por la vía antes aludida: la de mitigar todo lo posible el dolor y la angustia a los enfermos al tiempo que respetamos su dignidad personal.
También los seres humanos débiles y enfermos son sujetos de pleno derecho y reclaman de nosotros respeto, piedad y verdadera solidaridad.
(1) Associació Catalana d’Estudis Bioètics
Los vestigios del Big Bang
Dos astrofísicos estadounidenses descubridores de los vestigios de ese momento primigenio del comienzo del Universo que denominamos “Big Bang”, han sido galardonados con el Nobel de Física.
En 1992 George F. Smoot, uno de ellos, poco después del descubrimiento de la radiación cósmica de fondo que suponía una prueba científica directa de dicha teoría del Big Bang, expresaba su descubrimiento con estas palabras: “lo que hemos encontrado es la prueba del origen del Universo. Es como mirar a Dios”
Es realmente gratificante contemplar la sencillez y entusiasmo con el que un científico auténtico expresa un logro importante en el camino del conocimiento del cosmos por parte del ser humano. Tras largos años de arduo trabajo de investigación, la recompensa obtenida colma con creces los esfuerzos empleados en su consecución y hace olvidar completamente los momentos de impaciencia, intenso cansancio o incertidumbre.
El trabajo profesional del ser humano, cuando se hace con ilusión y constancia siempre llena de alegría, aunque nos resulte costoso o se nos oculte por momentos su sentido trascendental. No sólo los grandes descubrimientos son de gran trascendencia para la humanidad. El trabajo bien hecho, en el lugar en que cada uno se encuentra influye de forma decisiva en el entorno en el que se desenvuelve nuestra vida, dejando, además, una honda huella en las personas que nos rodean por la emulación que propicia.
Las palabras del ahora premio Nobel antes mencionadas y lo que representan, tan habituales, por otro lado, en la sociedad americana, habría que repetírselas al oído a más de un político de nuestra querida nación española, tan preocupados por dejar claro su laicismo beligerante, que en el fondo no es más que un intento de imposición por la fuerza de un pensamiento contrario a lo religioso.
Cuando algunos, durante años, han querido utilizar la teoría del Big Bang para justificar su visión totalmente materialista del mundo y de la historia, un científico con “mirada limpia” después de realizar el descubrimiento clave que prueba su teoría sobre el origen del cosmos concluye: “es como mirar a Dios”. ¡Claro que no todos quieren ver o tienen turbada la mirada!
El Sr. Almunia y la familia
No hace mucho Joaquín Almunia, nuestro Comisario Europeo de economía, realizó unas claras y sugestivas declaraciones. En concreto dijo que la emigración no soluciona el problema del envejecimiento de la población en España, sólo lo aparca, puesto que en muchos casos estos emigrantes terminen marchándose a su país de origen. Lo importante y eficaz, según sus palabras, son las políticas de fomento de la natalidad como se viene haciendo en el resto de Europa.
Posteriormente en los medios de comunicación han aparecido afirmaciones semejantes en una conferencia pronunciada por el Martin Feldstein, profesor de Harvard y asesor económico de Bush, indicando que los emigrantes no son la panacea de las pensiones: “sería un error recomendar un incremento de la inmigración como política para afrontar el envejecimiento de la población” aseguró. La conclusión, dijo, es clara: es necesario impulsar la natalidad.
Estas declaraciones parecen encontrar la clave para la solución del problema que parece preocupar en todos los países europeos, menos en el nuestro.
Hace ya bastantes años Miterrand, homólogo ideológico del actual gobierno español, fue el pionero en nuestro continente en la asunción de medidas económicas para incentivar la natalidad en Francia, que se concretaron en la aprobación de ayudas familiares progresivas en función del número de hijos. Los resultados positivos de tal medida no se hicieron esperar. Hoy Francia es el país con mayor índice de natalidad: 1,9, mientras que en España con un 1,2 estamos a la cola del mundo.El ejemplo fue seguido después por otras naciones europeas con resultados positivos.
Un simple dato basta para comprender lo que es una auténtica ayuda familiar: a partir de este año las familias francesas que decidan tener un tercer hijo dispondrán de una nueva ayuda del Estado de hasta 750 euros al mes (recordemos que el salario mínimo español se sitúa en los 540 euros brutos mensuales), pero además las familias disfrutan de subvenciones para contrato de niñeras, medidas fiscales, guarderías municipales etc.
En el nuestro, sin embargo, existe una única ayuda de 100 euros… y sólo para la mujer trabajadora es decir con contrato laboral, como si la que carece del mismo no trabajara. Parece como si en España tuviéramos siempre tendencia a dejar pasar el veloz tren de la ayuda familiar que transita en Europa para conformarnos con coger un mercancías, eso sí dándonos importancia y asegurando que nuestras ayudas a las familias son de las más avanzadas. ¡Qué desfachatez!
España está a la cola de Europa en cuanto a políticas familiares; es el país de la Unión Europea que menos dinero invierte en la familia, con un 2,7 por ciento de su PIB frente al 8,2 por ciento de la media europea, es decir, tres veces menos. También es el país con la tasa de natalidad más baja.
La potenciación y protección de la familia como pieza clave de la sociedad de cualquier nación es el primer deber de un gobernante que se precie. Sin embargo parece como si existiera una especie de prejuicio psicológico que incapacita a nuestros dirigentes de los diversos partidos a tomar decisiones, de verdad, en ayuda de la economía familiar. Es preciso erradicar de la mente de nuestra clase política estereotipos o vergüenzas absurdas que asocian “ayuda familiar” a tiempos de dictadura pasados. Sólo es necesario echar una mirada a los países de nuestro entorno europeo para caérsenos la cara de la auténtica vergüenza, de esa de la que si merece la pena avergonzarse.
Por sentido de solidaridad comunitaria habría que exigir, incluso judicialmente, que los ciudadanos de nuestro país disfrutaran de idénticas políticas de apoyo familiar y estímulo de la natalidad a las de los países con los que se quiere converger, y de paso se solucionaría el gran problema del relevo generacional que de no ser corregido acarreará indefectiblemente, tarde o temprano, el colapso del sistema público de Seguridad Social.
Nuestro presidente del gobierno se comprometió en la campaña electoral, ante un auditorio lleno de familias, a crear una ayuda directa por hijo hasta los 18 años. Sería un excelente comienzo.
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