Cultura Solidaria

Las “otras” responsabildades

Artículo de Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

Por supuesto que creo y obedezco a la justicia, aunque más en la divina, que en la humana, por ello falible, pues no entiendo que un meteorólogo, un fontanero o un médico puedan errar y no un juez. Creo que en diferentes ámbitos hay error o quedan lagunas; nunca he entendido que en un encuentro deportivo el árbitro saque más grave tarjeta al jugador que, agredido, se revuelve airado contra el adversario, que al que inició la tangana; no entiendo que la embriaguez sea eximente en vez de agravante, pues el infractor beodo antes de la cogorza debió pensar en lo que podría hacer, cuando trago a trago perdiese la consciencia; no veo lógico que un okupa que ilegalmente se apodera de una vivienda esté más amparado que el legal dueño, al que incluso, se sanciona si le corta luz y agua, que sólo falta tener que llevarle el desayuno cada mañana; no veo lógico que se sancione al propietario al que le entra un caco en casa y, no sabiendo qué armas lleva, ni hasta dónde pueda agredirle, sale con una estaca y, en la refriega, hiere al caco; y tampoco entiendo por qué un heredero que recibe una herencia con todos los impuestos al día, haya de abonar nuevos impuestos; no trago por qué determinados personajes de nuestra gobernanza se vean protegidos por abusivos aforamientos, cuando son los primeros que deberían dar ejemplo; y nunca me he explicado que el policía que se ve acosado para defenderse del linchamiento se salve como pueda, se le sancione con más rigor que a los alborotadores…

Un profesional del volante me propone dos cuestiones referidas a infracciones y sanciones en circulación vial: me dice y explica que no es lo mismo velocidad excesiva, que velocidad inadecuada, y me plantea la casuística del cinturón de seguridad.
Sobre lo primero me explica, y estoy totalmente de acuerdo, que el término “excesiva” es más amplio, pero menos concreto que “inadecuada”, pues a veces se podrá rebasar la cifra legal sin ningún riesgo, mientras en otras será prudente no llegar a esta cifra, ya que hay que tener en cuenta variables como estado del piso, climatología, densidad del tráfico, e incluso condiciones del conductor, que no es lo mismo un novato que un experimentado, un particular que un profesional al que se le reconocen miles de kilómetros viajados y docenas de cursos realizados, sobre diferentes condiciones de conducción incluso, arriesgadas o extremas…

El segundo punto, sobre cinturón de seguridad, está aún más meridianamente claro: se pone la infracción por no llevar “encendido” el cinturón, a niveles de conducir a velocidad excesiva, viajar bajo los efectos de alcohol o drogas, o conducir hablando por el móvil…Se multa con diversas cantidades de euros, se quitan diferentes números de puntos, incluso se retira el carnet, o hasta se prevé ingreso en prisión, según gravedad de la infracción. Pero no se tiene en cuenta, que en todos los supuestos menos en el del cinturón se amenaza o juega con la seguridad para el resto de usuarios de la calzada, mientras en el tema del cinturón no se arriesga más que el propio conductor que no lo lleva abrochado.

Está claro que llevar, o no, abrochado el cinturón no hace correr riesgo alguno a los demás, que esto no provoca accidentes; sólo el propio conductor es quién podrá tener mayor gravedad en caso de su accidente, por lo que se le debería aconsejar, pero nunca obligar. Y me dice el profesional del volante, si por llevar abrochado el cinturón, caso de accidente no puede soltarse y queda atrapado, y tiene más graves lesiones, o incluso fallece aprisionado, de la forma más cruel, quemado vivo ¿A quién habrá que pedir responsabilidades?

Yo ahora, con la obsesión de la maldita pandemia, desde el 14 de marzo confinados, y tras sucesivas prórrogas, que como supositorios nos van metiendo, y que ahora pretenden que en vez de cada dos semanas sean mensuales, lo que ya más parece estado de excepción que de alarma, pues no sólo se nos está quitando el derecho de libre circulación, sino los de reunión, manifestación, trabajo, etc, y estando a merced del denominado “ comité de expertos”, que por tan secretos nadie sabemos quiénes son, que lo mismo podemos pensar en Premios Nóbel de la investigación, la sanidad y la microbiología, que sean un astronauta, un taxista, un electricista o un licenciado en filosofía, amiguetes del ejecutivo, o de largo historial del puño y la rosa o la hoz y el martillo…, pregunto, si por tanto tiempo enclaustrados, unos más que otros, pues hay zonas más castigadas, y a Castilla le ha caído “el haba” y a Segovia “el hueso”…si por tanto encierro a alguien le pasa algo, estrés, ahogo, pánico, ansiedad, depresión, tristeza, soledad, incluso agorafobia, el curioso síndrome de Hikikomori, o los temibles infartos…¿a quién habrá que pedir responsabilidades, por haber, no aconsejado, sino obligado a tan prolongado confinamiento?

Pues eso, que en ambos casos, abrochar el cinturón de seguridad y aislarse en el hogar, es justo y necesario un agradecible consejo, pero no un temerario encierro, que en el caso del coronavirus, amenaza con un caos económico del que va a ser más difícil salir que de la terrible pandemia, pues muchos van a vencer individualmente al bicho, pero morirán masivamente en la miseria.
Pienso que las colas para presentar denuncias van a ser tan largas como lo están siendo ya las de los que solicitan el pan de cada día porque quedaron en la calle con una mano detrás y otra delante.

mayo 14, 2020 Posted by | Política, Sociedad, Solidaridad | , , , | Deja un comentario

El honor es la primera divisa de la Guardia Civil

Artículo de Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

Todavía recuerdo con agradecimiento y profunda emoción aquel día en que mi compañero y amigo Carlos me regalaba el tricornio de gala de su padre, guardia civil, y las palabras que me dijo al entregármelo: “Manolo, te lo doy porque sé que lo vas a conservar con el mismo honor con que él lo vistió”, y me dio un emocionado abrazo…

El honor con que lo vistió, ese que el art.1 de la “Cartilla del guardia civil”, reza:”El honor es la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás”.

Con honor y unción conservo entre mi colección de unos sesenta cubrecabezas militares, además de ambos tricornios, el acharolado y el de gala, la boina y el casco de la sección de tráfico, y, por supuesto, entre mis cuatrocientas metopas, la del admirado, querido y respetado Instituto armado, regalo que con carta autógrafa me envió el entonces Director General de la Guardia Civil, D. José Luis Aramburu Topete, el Teniente General que ordenó al golpista Tejero, mientras éste le encañonaba con la pistola: “Deponga su actitud y acabe con esta locura”, el Director de la Benemérita que trató de convencer al ejecutivo socialista de que la Guardia Civil estaría siempre a las órdenes de la democracia.

Hoy está al frente de la benemérita el general de brigada D. José Manuel Santiago Marín, militar con incuestionable hoja de servicio y amplia trayectoria personal, pues además de diplomado en Estado Mayor, es licenciado en Derecho, tiene algunos másteres y es experto en misiones internacionales, control de fronteras y en la lucha contra ETA desarticuló hasta nueve comandos. Los últimos años su carrera ha sido fulgurante pues promovido a General de Brigada en 2019 por la Ministra socialista de Defensa Margarita Robles, inmediatamente fue nombrado para el puesto actual por el Ministro socialista de Interior Fernando Grande Marlaska, recordando que el 20 de noviembre se cesaba por estos dos ministros al entonces Director del Cuerpo, General de División (dos estrellas), D. José Luis Arranz Villafruela, y en vez de sustituirlo por otro de igual o superior rango, se nombró al Sr. Santiago Marín, General de Brigada (una estrella).

La Guardia Civil ha pedido a las Comandancias de toda España en orden firmada por su actual Director general, Sr. Santiago Marin, que identifiquen las campañas de desinformación y bulos “susceptibles de generar estrés social y desafección a instituciones del Gobierno”. Los datos se entregarán cada viernes para redactar el informe monográfico sobre actuaciones en ciberseguridad.

El domingo 19 de los corrientes en la rueda de prensa diaria del Comité Técnico de gestión de la pandemia, dijo el Sr. Santiago Marín, refiriéndose a la susodicha orden, que “para minimizar el clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno”. También dijo: “En mis 40 años de profesión, en la lucha contra ETA, en la academia, en las misiones extranjeras, y en la lucha contra esta pandemia, si algo he aprendido es que lo primero son las personas, no hay ideologías”…

La ya comentada frase ha dado lugar a comentarios de todo tipo, y por supuesto al comprensible malestar del Instituto armado, que defiende que la Guardia Civil no está al servicio del Gobierno, lo está al servicio el Estado.
Parece que la asociación profesional de la Guardia Civil JUCIL hasta pide el cese inmediato del Director General, o la rectificación pública y depuración de responsabilidades porque piensan que estas manifestaciones están en contra del espíritu y los valores de la Benemérita.

El Ministro del Interior, Sr. Grande Marlaska definió estas palabras como “un lapsus”; lo que parece algo inconsistente, dado que el General Director leía el informe escrito, aunque tal vez adoleciese de concreción, por agilidad, pues al leer su historial habló de sus 40 años de profesión, saliendo sólo 35, si salió de la academia con su graduación de Teniente en 1985.

Tal vez no fuese su mejor momento, pues el Secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, no pasó al General ninguna de las tres preguntas que los periodistas allí acreditados intentaron formularle.
Como ignoro lo que allí pasó y lo que anda cociéndose en las “altas esferas”, no opino sobre la intención de la desafortunada frase, sólo pido que ante todo, y por encima de ideas y partidos, quede limpio y nítido el honor, ese que todos y cada guardia civil lleva impreso en su divisa y grabado en su corazón, que la Historia de la Guardia Civil, desde aquel 1845 en que la creara el Duque de Ahumada, es una Historia de entrega, sacrificio y éxitos, y que “El honor es su principal divisa, debe ser conservado sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás”.

También quiero decir que un ejecutivo socialista, que predica y se llena boca y propaganda de su lucha por las libertades y que permite ciertas actitudes y gestos no demasiado respetuosos para nuestro Rey, la Bandera, el Himno Nacional o la libertad de cultos y de enseñanza de la religión, todo por la libertad de expresión, no parece lo más lógico que amordace opiniones, sentimientos y pareceres, llamándolos bulos, aunque destacados miembros del ejecutivo estén tan afablemente relacionados con determinados miembros y regímenes totalitarios, de cuyas relaciones está por explicar un no lejano caso que por las diversas explicaciones dadas queda por aclarar, aunque sea en más oportuno tiempo, lo que entiendo hará gustoso y estará interesado en hacerlo el Ministro socialista de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana Sr. Ábalos.

mayo 14, 2020 Posted by | Política, Sociedad, Solidaridad | , , | Deja un comentario

Otro lío más con la vidus 19

Por Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

“Una juez no ve relación entre la manifestación del 8 M y los contagios”.

El 30 de enero el Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario Internacional declaró la situación como emergencia de salud internacional de la OMS; ya se habían dado 7.711 casos confirmados. El 13 de febrero se habían notificado 46.997 casos, con 1.339 fallecimientos.

El 11 de marzo la OMS lo declara pandemia.

Se prohíbe la celebración de la Maratón de Barcelona a celebrarse el 15 de marzo…

Con estos datos, y tratándose de tema tan grave no parece lo más recomendable cualquier manifestación multitudinaria, como permitir un mitin político con 9.000 asistentes, ni programar una marcha feminista con 120.000 participantes, y así lo avala el hecho de haber sido tres destacados participantes, las ministras Irene Montero y Carolina Darias, y el secretario general de VOX de los más madrugadores contagiados.

Pues a los líos que ya teníamos, fechas y vía de entrada del bicho a España; la fecha del primer contagio; si tenemos o no suficientes tests, pues a muchos no les han llegado pese a trabajar en residencias de ancianos tan proclives al contagio, mientras a alguna se los hacen “tetrapetidos”; las dudas y correcciones para la salida a la calle de los peques; los resultados académicos de sus estudios telemáticos; el desconocimiento real de esas desgraciadas cifras de contagiados, fallecidos, o las optimistas de curados; un hospital de emergencia, que en la Segovia más saturada y necesitada, se monta con perentoria urgencia, y no llega a utilizarse porque no se dota del “ad hoc” personal médico y medios; si declaraciones de personalidades de relieve son “lapsus” o intenciones; si los cultos religiosos en la vía pública están o no permitidos, pues hemos visto vídeos de Cataluña (todavía España), en que se paró la circulación para permitir el de musulmanes, pero se obligó al sacerdote católico a interrumpir la misa que decía en el hall de su parroquia; las sucesivas prórrogas que nos van dando largas para salir del enclaustramiento; la forma en que podremos salir; los instrumentos sanitarios “de juguete” que nos endiñaron los chinos; hasta no saber ya a quienes aplaudimos cada tarde, pues si en principio era para reconocer el sacrificio y entrega de quienes cumplen con su deber con exactitud y eficacia, al reivindicar éstos medios más seguros para evitar el contagio, pues han tenido escasez, y a veces han tenido que fabricarse tercermundistas batas y mascarillas, han pedido respetuoso silencio, con lo que nuestros aplausos de admiración y gratitud, silencios para expresar nuestro respeto a las decenas de millares de fallecidos, o las caceroladas del “hasta aquí hemos llegado”, dudamos cómo administrarlos, para que estos ineficaces y despistados gobernantes no saquen pecho de la seria conducta de tantos colectivos y de la sociedad en general que en momentos tan graves como esta terrible pandemia, que al principio se nos presentaba como simple y pasajera gripe, damos lo mejor de un pueblo.

Ante tanta duda y tal cúmulo de errores de los que los partidos andan echándose la pelota, o echándola fuera del campo de juego, recuerdo las palabras de la Canciller alemana Srª. Merkel: “Los presidentes no heredan problemas, se supone que los conocen de antemano, por eso se hacen elegir para gobernar con el propósito de corregir dichos problemas, culpar a los predecesores es una salida fácil y mediocre”.

Aquí vienen ajustadas las palabras del caudillo comunero Padilla, ante la valiente queja de Juan Bravo: “Ayer fue tiempo de luchar como soldados, hoy lo es de morir como cristianos”, ayer cada cual podía pensar, opinar y obrar según sus creencias y valores, hoy, todos a una, luchar contra el bicho, ya habrá tiempo de pedir explicaciones y responsabilidades.

Parece que la juez con que comienzo este escrito recibió un informe del médico forense, que afirma que “no existe ninguna relación de causalidad entre acudir a una manifestación multitudinaria y el riesgo de contagio”, que aunque no llego a comprender de qué manera un forense pueda deducir tan rotunda afirmación de ninguna relación entre masa humana y contagio, la sorprendente respuesta me lleva a preguntar, si ese contacto de 120.000 manifestantes, codo a codo, sin los preventivos guantes y mascarillas, jadeantes por la marcha, la masificación y el énfasis de sus reivindicaciones feministas, y profiriendo gritos y eslóganes sin la pantalla que evite salida de llovizna de salivas, no tiene nada que ver con el contagio ¿QUÉ COÑO HACEMOS TODOS LOS ESPAÑOLITOS

mayo 14, 2020 Posted by | Política, Sociedad | , , | Deja un comentario

El saber si ocupa lugar…

Artículo de Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

Los saberes sí ocupan lugar, pues es cierto que sabemos lo que recordamos, que lo que un día aprendimos pero olvidamos, ya no lo sabemos, y nuestros recuerdos se van renovando, que nuestro cajón de los recuerdos es limitado, un recuerdo remplaza a otro en la corteza pre frontal y el hipocampo, aunque también es cierto que con ejercicio mental ampliamos su capacidad de almacenamiento.

Estamos viviendo un tiempo de grave pandemia que por la intensidad dramática parece que ocupará todo el baúl de los recuerdos, que hará olvidar otros que en su día fueron manidos, aunque por otra parte se andan reviviendo algunos que así mismo en un antaño más lejano parecieron plúmbeos y que no tendrían límite o fin, y parece que lo son.

La grave vidus-19 que se está llevando decenas de miles de ciudadanos, rompiendo millares de familias, ancianos que marchan sin el consuelo del último adiós y entrañable abrazo, que hay familias que no saben dónde buscar a su querido difunto, que son tantos que han mutado hoteles por hospitales, que han convertido en morgues campos de deportes, pabellones feriales, palacios de hielo, lugares que antes eran lugar de esparcimiento y diversión, que ha cambiado usos y vida, que ha paralizado el ritmo del país, teniendo al personal enclaustrado en los hogares sin más contacto con aire y ambiente que los minutos de agradecido aplauso para quienes con su preparación y entrega intentan sacarnos de este infierno, o tímidas caceroladas por la chapucera forma en que se ha llevado, que el personal está dolorido por la muerte de deudos y queridos, y asustado por la brutal recesión económica que se nos viene, que el país está de luto, que todo él parece un hospital de campaña, una UCI, una morgue…, hace suponer que nuestros gobernantes, absortos en atajar este drama, estarán ocupados y preocupados, y al menos momentáneamente olvidarán otros temas de más particulares intenciones que de general trascendencia.

Pero éstos, nuestros gobernantes, nos andan despistando, pues es cierto que el personal con estos intensos días de generalizado dolor había aparcado, que no olvidado por estar tan reciente, el caso Ábalos que tanto juego dio a informantes y politólogos, pues era tema de trascendencia por suponerse infracción a la prohibición de EE.UU y UE. a la Vicepresidenta venezolana, Dñª. Delcy Rodríguez de pisar suelo de la UE, por sanción a la política represiva y ausencia de libertades, éstas que aquí parecen no estar en su mejor momento con lo de si hacer crítica de la actuación gubernamental es bulo, o hablar de franco delito, caso que fue tan manido por variado, pues cada día se daban nuevas versiones y el personal preguntaba si nuestro Ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana subió o no al avión, si fue sólo dos besos y hasta luego, o fueron 25 minutos, si bajó a tierra la Vicepresi venezolana, o permaneció largas horas en su asiento, si pasó a la sala VIP, si llevaba copioso equipaje de 40 maletones, si transportaba oro con destino Turquía, o si el Sr. Ábalos sólo fue a esas horas de la madrugada a saludar a su amigo Ministro de Maduro, Sr. Plasencia…

Pero también es cierto que mientras parece caso cerrado el de Ábalos tan reciente, se anda reabriendo el tema del General fallecido hace casi medio siglo, que parecía concluido con los paseos de la momia, como si el criminal virus no ocupase de lleno a nuestros gobernantes, vuelven a la carga del “urgente” tema del volteo de placas callejeras, sorprendiéndonos con la noticia de agencias de que el senador de Compromís Sr. Mulet, insta estos días al Gobierno a elaborar “una ley más contundente”, mientras hace escasas fechas leíamos que cuatro pueblines segovianos eran amenazados con suprimirles ayudas y subvenciones, si no retiran esas placas con denominación franquista.

Parece que algunos recuerdos se olvidan, mientras otros más antiguos prevalecen, tal vez queden más intensa o levemente grabados, de acuerdo con el énfasis que pongamos en su permanencia u olvido. Existe la selección de los recuerdos y de las intenciones.
¿Alguien puede ponerse en la piel de algún vecino de estos pueblos, que estén enterrando, en las condiciones que se marchan, a sus seres queridos, y les vengan con tales amenazas?

mayo 14, 2020 Posted by | Familia, Sociedad, Solidaridad | , | Deja un comentario

¡Feliz viaje! a todos los que se van

MANUEL FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

El mundo entero, también nosotros, estamos viviendo días, seguro que varios meses, de intenso dolor y angustia, tremendas jornadas en las que lo de menos es permanecer enclaustrados en nuestras casas renunciando a nuestros hábitos y aficiones, a ese paseo relajante y saludable, el partido deportivo, la esporádica charla con amigos y familiares, ese ameno encuentro familiar a la salida de la misa dominical, el amistoso chateo, muy especialmente sin poder dar el habitual abrazo y besos a hijos y nietos, …, ni siquiera lo angustioso de pensar en el próximo futuro de segura recesión en que tantas familias y tantas personas van a ver con pavor días de miseria, por estar en paro sin ningún ingreso, esas empresas familiares o de autónomos que hubieron de parar y sin ingresos han de seguir pagando impuestos y gastos, que todo esto es liviano comparado con el intenso dolor, la salvaje angustia, de tener que decir adiós a los seres más queridos, y decírselo virtualmente, desde la lejanía, porque no podemos acercarnos a darles el consuelo de un fuerte apretón de manos, de esas manos que entrelazadas se niegan a soltarse, de ese abrazo fuerte y prolongado, de ese significativo beso que dice del agradecimiento por tanto dado y recibido, por la mutua petición de un acumulado perdón y la acelerada repetición de ese “te quiero” que nos quedó por decir, esa última conseja que el que marcha siempre deseó dejarnos como consigna de su experiencia.

Aquí sí se dice con toda la razón que no hay enemigo pequeño, y que todo tiene solución menos la muerte, ésta que con tanta saña nos está arrasando como nueva plaga bíblica el insignificante coronavirus.
Nos ha dado tiempo para reflexionar y comprobar que hay mucha gente buena, que nadie es imprescindible, ni siquiera nuestros gobernantes, pero todos necesarios, que podemos vivir sin la mayor parte de lo que habitualmente usamos, que damos demasiada importancia a temas banales, que en la obligada separación de amigos y familiares apreciamos más su afecto y necesitamos darles físicamente nuestros abrazos, que una sonrisa o el llanto de un niño vale nuestro sacrificio y nuestra atención. Que de todo hay que sacar su parte buena, que todos y todo la tenemos.

Se rompe el corazón pensando en ese adiós tan frío, tan inhumano, pues aunque los sanitarios de todos los niveles están comportándose como auténticos héroes, redivivos samaritanos, imitadores del Cristo que dio su vida por el mundo, ellos se exponen a darla por quienes no conocen, y hacen que las residencias de mayores, los hospitales de fortuna levantados en horas, los lujosos hoteles reconvertidos en hospitales, o los acondicionados modernos complejos hospitalarios, tengan los mejores cuidados, les falta esa mano familiar que en fuerte apretón les diga tanto, les diga ese perenne, pero, por vergüenza, tantas veces callado, “te queremos”, no te vayas, te necesitamos, y el triste y esperanzado final ¡feliz viaje! Y si para ellos es inhumana su marcha sin despedidas en este último anden terreno, lo creo mucho más cruel para los que quedan en su confinamiento con el rescozor de no poder haber demostrado todo el cariño que se les ha tenido, decirles lo que han significado en nuestras vidas y lo que les prometemos para que viajen tranquilos a su nueva Vida. Aunque sea desde aquí, sí que les deseamos que sea feliz su eterno descanso.

Estoy seguro que a pesar de nuestros políticos, que no con su ayuda, saldremos de ésta, porque el pueblo está dando muestras de su valía, su colaboración, su no regatear esfuerzos, que recuperaremos los puestos de trabajo, que repartiremos sacrificios, aportaremos ideas y esfuerzos, y pronto talleres y fábricas y comercios volverán a producir, y nuestras calles volverán a tener vida, y nuestros patios de colegios se llenarán de la alegría y la esperanza de la vida que son los chiquillos, y volveremos a podernos demostrar cariños y afectos con interminables abrazos y besos, esos que tenemos retenidos vía confinamiento.

Todo esto pasará y alguien tendrá que explicar si esto no pudo hacerse mejor, si algunos de los que marcharon podrían seguir entre nosotros, si no se pudo al menos esperar la pandemia con mejores medios que al menos nos hubiesen permitido decir a los mayores, a esos que pusieron a la cola de las atenciones sanitarias, porque importaban menos, porque sus vidas ya estaban amortizadas, pero que por lo menos se fuesen con sus ojos llenos de sonrisas o lágrimas inevitables, pero lo uno y lo otro como señal de amor, y los oídos con esa sencilla, pero impactante frase de
“te queremos”, “feliz viaje”, nunca tan sincero y sentido.

Cada mañana al coger del casillero mi “Adelantado”, lo primero que miro, en fugaz vistazo, es la página, ahora las varias páginas, de obituario, por ver primero si hay entre las esquelas nombres de amigos, luego leo edades, a medias curiosidad y por ver por dónde anda la media para calcular tiempo de guardar cola.

Uno de estos días de claustral encierro en una de las esquelas, de uno de tantos que el bichito ha acelerado su marcha a la Luz, decía: “Nuestros corazones te acompañan” “Feliz viaje papá”. Les deseo que se lo hayan podido decir personal y físicamente, regalándole para ese feliz viaje un buen maletón de besos y abrazos, que a él le hiciesen feliz el tránsito, y a los deudos tranquila la temporal ausencia.

Cada día pido por ese feliz viaje para todos los que marchan.

abril 11, 2020 Posted by | Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

Hasta dónde puede llegar el revanchismo

MANUEL FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

No me lo puedo creer; en alguna parte he leído que en estos días que con más razón que nunca podríamos decir de luto nacional por contarse las defunciones diarias por decenas de miles, y haberse llevado ya la vidus-19, en los momentos que esto escribo, la horrorífica cifra de 14.555 españoles, y crece el fúnebre número constantemente, no obstante el sacrificio y aportación de toda la ciudadanía, puedo pensar que sea cierto que en momentos de tan fuerte dolor general el Gobierno sea tan insensible como para ocuparse y preocuparse de que pueblos que hoy lloran a sus
muertos, a los que ni han podido dar el último adiós, les anden amenazando si no destruyen los escudos franquistas, que casi ni se dan cuenta de dónde están ni que los tienen.

No me lo puedo creer, aunque no olvido que cuando nuestro presidente Dr. Sánchez no había tomado tierra, y hablo metafóricamente, que no me refiero a su afición al vuelo en Falcon 900 B o helicóptero Super Puma AS332M1, sino a sus escasos días de Moncloa, sin haber planificado la solución a los agudos problemas del país, contentar a sus podemitas y proetarras socios de legislatura, el tema de Cataluña, desempleo o presupuestos y economía amenazante para pensionistas y funcionarios, pudo prometer, prometió y cumplió, aunque le costó y se lo trabajó, y fue la ópera prima de su incipiente mandato, los paseos de exhumación y re inhumación y destierro de la momia del General Franco.

Todo el país está, estamos, tristes y asustados, porque hay pocos hogares donde no haya llegado el dolor del fallecimiento, por el traidor coronavirus, de algún miembro, con la trágica circunstancia añadida de no poder estar a su lado en sus últimos momentos, no tener el consuelo de la mano querida que le dice adiós, la presencia de personas queridas que le digan el último gracias por todo y le deseen feliz definitivo viaje, y un sentidísimo hasta luego, hasta siempre.

Todos los ciudadanos estamos concienciados del verdadero problema y de lo que necesitamos, los sanitarios exponiendo vidas y salud, militares y cuerpos del orden haciendo cumplir las normas, farmacéuticos, bancarios, transportistas, carteros, quiosqueros, hortelanos, empleados de supermercados, profesores y escolares siguiendo las clases vía telemática, empresarios ofreciendo aportes económicos e incluso reconvirtiendo personal y maquinaria para fabricar el material sanitario que no llego por vía oficial, y todos confinados entre cuatro paredes esperando que el criminal bichito sea definitivamente vencido y volvamos a llenar calles y oficinas y despachos y comercios y bares con el normal día a día y nuestros niños puedan corretear por parques y campos.

Estamos acongojados al no saber cómo vamos a poder enterrar a nuestras decenas de miles de seres queridos, que habremos de recoger de donde los lleven desde esas improvisadas morgues habilitadas en recintos feriales, pabellones deportivos o palacios de hielo, incluso cómo vamos a salir de la hecatombe socioeconómica que se ha llevado por delante a tanta empresa, hospitales colapsados y juzgados a tope por despidos y ERTES, y en vez de pedir disculpas por tanta pasividad, improvisación, pésima gestión de avisada llegada del bicho, nos salen con urgir a cuatro pueblines segovianos para que retiren esos escudos franquistas de sus olvidadas ubicaciones, escudos que los vecinos de Labajos ya han tenido que derribar y los de Ahusín, Fuente el Olmo de Fuentidueña, y S. Miguel de Bernuy han de priorizar, no sea que llegue el tío Paco (con perdón) con su rebaja por incumplimiento de esa ley “memoria histórica” que además de saltarse la llamada “de la Amnistía” que, acordada en 1977 entre todos y con sacrificio y colaboración de todos, mereció ser conocida en el mundo como “el milagro español”, revuelve la mierda para que más huela, y escarba en heridas hace años cicatrizadas, llevando el interés y la acción gubernamental adonde ya a nadie, o muy pocos que ignoran lo que significa el término perdón y abrazo.

Imagino si a todos nos sorprende e indigna esta falta de sensibilidad, de caridad, de respeto y de humanidad, cómo lo verán y sentirán los familiares de esos millares de españoles que se llevó la vidus-19.

Yo, francamente (con perdón) lo veo tan incalificable que refiero pensar que sea uno de tantos bulos como en momentos e incertidumbre, estrés y largo confinamiento corren, que sea una especie de pesadilla. No lo creo o…no quiero creerlo.

abril 8, 2020 Posted by | Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

Mentes cerradas

“Con ése se puede hablar, no parece una persona mayor”. Así se explicaba, refiriéndose a un profesor suyo, un chico de catorce años en un comentario informal con un compañero de colegio.

Al oírlo, me quedé pensativo. Me preguntaba por qué pensaría ese chico que con la mayoría de las personas mayores no se puede hablar. Descalificar sin más esa desenfadada apreciación juvenil me parecía demasiado simple, demasiado cómodo. Es más, puede que fuera un buen modo de confirmarla. Era preciso abordar ese asunto con un poco más de autocrítica por parte de la gente adulta. Tengo unas ideas al respecto y voy a intentar explicarlas.

Hay personas inseguras, que no logran detener su tendencia a alimentar sus dudas, que se atormentan de continuo con perplejidades y vacilaciones. Para decidir cualquier cosa necesitan apoyo, respaldo, adhesión. Sin embargo, es bastante corriente que esas personas tengan miedo a manifestar su inseguridad, y por eso procuran esconderla, al menos ante aquellos con quienes no tienen una gran confianza. El resultado es que, al menos de modo habitual, las personas inseguras no suelen transparentar su inseguridad, sino que intentan mostrarse exteriormente como seguras y decididas. En muchos casos, además, esa actitud se convierte en una inseguridad hipercompensada, que les lleva a hablar con gran rotundidad de cosas de las que en absoluto están convencidas, o a mostrarse muy decididas cuando no está nada claro que lo estén.

Hay otras personas cuyo problema es el contrario, aunque el resultado final tenga un cierto parecido. Son aquellas que por naturaleza tienen un exceso de evidencias y seguridades. Piensan, hablan y actúan pisando fuerte. Sus ideas suelen ser claras y rotundas. Tienen poca capacidad de sorpresa y poco afán de aprender. Su mente parece como si estuviera ya casi terminada. Parecen estar ya en posesión completa de la verdad. Cuando hablan, aleccionan. Les cuesta hacerse cargo de la situación emocional de los demás, y por eso hablan con poca oportunidad. Con facilidad descalifican o estigmatizan a quienes piensan de otra manera. Sus esquemas mentales están tan cerrados que cualquier nuevo dato siempre refuerza sus anteriores ideas. Apenas piensan en replantearse si sus ideas son acertadas, o si son las mejores, sino que todo nuevo dato es siempre a su favor, todo lo que escuchan les confirma en su línea de siempre. Como suelen ser simples, tienden a hacer apreciaciones de grupo: bueno es lo mío, o lo de los nuestros; malo es lo que no es mío, o no es de los nuestros. No juzgan las ideas, sino sobre todo —o exclusivamente— de dónde parten, de quiénes son. Están como blindados ante el embate de cualquier pensamiento de autocrítica.

Se les distingue con facilidad al verles comportarse en una conversación. Los años de vivir en esa actitud les han llevado a unos modos de manejarse que les hace difícil escuchar. Están pensado en lo que van a decir a continuación. Y si no pueden colocar, se distraen enseguida, y entonces quizá preguntan lo que se acaba de decir. Piensan que tienen la razón, y con facilidad interrumpen, no dejan terminar al otro, porque no escuchan sino que ya han juzgado y sólo piensan en colocar su idea o, como mucho, en convencer a su interlocutor.

Quizá estoy describiendo casos un tanto extremos. Podríamos dibujar un perfil más moderado, en el que todos, de una manera u otra, deberíamos vernos interpelados, porque a todos nos sucede en mayor o menor grado. Lo malo es que, al leer esto, casi todos pensamos en lejanos personajes intratables, y no nos damos cuenta de cuándo nos pasa eso precisamente a nosotros. ¿Por qué no se reconocen —o no nos reconocemos— al ser descritos? Quizá porque nos conocemos poco, porque tenemos miedo a cambiar, a plantearnos dudas sobre modos de ser que son refugios que nos parecen cómodos y en realidad son oscuros y fríos.

¿La solución? Despertar interés por las cosas. Aprender a escuchar. Infundir amor por la reflexión serena, por explicar las razones de las cosas, por facilitar la comunicación fluida entre las personas. Hacer un esfuerzo por ponerse en la mente de los demás, por preguntar y escuchar hasta entender las razones del otro, y sólo entonces exponer las propias, si es que resulta necesario.

A esto habría que añadir quizá una cierta defensa de la perplejidad, un esfuerzo por no trivializar lo complejo, por no etiquetar las cosas de forma simple para así rechazarlas con una contundencia que resulta penosa. No se puede estar diciendo constantemente que “esto es así y ya está”, porque la realidad suele resistirse a esos juicios y esos diagnósticos tan simplificantes.

Es lógico que, con los años, cada uno se vaya formando una opinión sobre las cosas. Esto es positivo, evidentemente. Pero si eso nos lleva a tener una actitud de cerrar la mente, de dar las cosas ya por definitivamente resueltas, eso es a la larga un error de graves consecuencias. Porque incluso nuestras convicciones más profundas precisan reflexión, exigen que procuremos mejorar su fundamentación, que nos esforcemos por avanzar en esa autoexplicación de nuestros propios principios.

Hay que saber expresar nuestras ideas, saber responder a las críticas que a ellas se planteen, en vez de descalificar esas objeciones sin razonamiento alguno. Es preciso ejercitarse en un sano y oxigenante debate intelectual de contraste con otras ideas. Es lo que pienso que nos falta a muchos adultos, y lo que hace que a veces la gente joven nos vea como nos veía aquel muchacho de catorce años.

Alfonso Aguiló

marzo 30, 2020 Posted by | Política, Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

La solidaridad auténtica

La solidaridad más genuina tiene un nombre concreto: “caridad”. A menudo la limitamos al ámbito de las relaciones con los más  cercanos a nuestra vida cotidiana o como una actuación en favor del otro, y sin embargo olvidamos que es el criterio supremo y universal de toda la ética social.

Los valores de la verdad, de la justicia y de la libertad, en realidad son hijos  de la caridad. Cuando  la convivencia humana se funda en la verdad,  resulta ordenada y apropiada a la dignidad del hombre, cuando se realiza según la justicia, entonces se fundamenta en el respeto de los derechos y en el cumplimiento de los respectivos deberes y cuando es realizada en la libertad somos impulsados por nuestra misma naturaleza racional a asumir la responsabilidad de nuestra propias acciones.  Pero cuando nuestra acciones están vivificadas por el amor y la solidaridad, se produce un planteamiento mucho más radical, pues sentimos  como propias las necesidades y las exigencias de los demás personas.

Estos valores constituyen los pilares que dan solidez y consistencia al edificio de nuestro vivir actuar cotidianos y además determinan la calidad de toda acción e institución social. Porque la caridad va más allá que la justicia, la complementa.
No se pueden regular las relaciones humanas únicamente con la medida de la justicia y la historia nos lo demuestra.  La experiencia del pasado y nuestros tiempos demuestra que la justicia por sí sola no es suficiente y que, más aún, puede conducir a la negación y al aniquilamiento de sí misma.  La justicia cuando se aplica a las relaciones humanas debe experimentar una corrección por parte del amor. 

Ninguna legislación, ningún sistema de reglas o de estipulaciones lograrán convencer a hombres y pueblos a vivir en la unidad, la fraternidad o la paz; ningún argumento podrá superar la apelación a  la caridad. Para que todo esto suceda es necesario que se muestre la caridad no sólo como inspiradora de la acción individual, sino también como fuerza capaz de suscitar vías nuevas para afrontar los problemas del mundo de hoy y para renovar profundamente desde su interior las estructuras, organizaciones sociales y ordenamientos jurídicos.

En esta perspectiva la caridad se convierte en caridad social y política: la caridad social nos hace amar el bien común y nos lleva a buscar efectivamente el bien de todas las personas, consideradas no sólo individualmente, sino también en la dimensión social que las une.

La solidaridad con la que se responde aquí y ahora a una necesidad real y urgente del prójimo es, indudablemente, un acto de caridad; pero es un acto de caridad igualmente indispensable el esfuerzo dirigido a organizar y estructurar la sociedad de modo que el prójimo no tenga que padecer la miseria, sobre todo cuando ésta se convierte en la situación que padecen hoy un inmenso número de personas y hasta de pueblos enteros, convirtiéndose en una verdadera y propia cuestión social mundial.

marzo 30, 2020 Posted by | Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

Nos están reanimando a Franco…

Erase que se era un país en el que largo tiempo gobernó, mientras el rey crecía, y creció mucho, en edad, dignidad y gobierno, especialmente en estatura, hasta jurar el monarca Borbón que tomó el nombre de Juan Carlos I, y como regente tomó las riendas del país un muy joven General, el más joven de Europa, llamado Francisco Franco Bahamonde. Este largo período de regencia, como todo, tuvo luces y sombras, que el mismísimo monarca Enrique IV, aún príncipe, solía decir “agridulce es reinar”, para unos fue calamitoso, para otros pasable y para otros bonancible y próspero, que algunos en el extranjero lo llamaron “el milagro español”. Largo sí fue pues duró desde 1936 hasta 1975 en que Franco moría el 20 de noviembre. A la semana, el 27 de ese mes juraba su cargo de rey D. Juan Carlos I, tras largo reinado, el 19 de junio de 2014 tomo la responsabilidad de dirigir este país el hijo, actual monarca, Felipe VI.

Como es de suponer con tantos años pasados, nadie, bueno pocos, recordaban al general regente, unos pocos turistas visitaban su tumba, y algún nostálgico dejaba allí una rosa e imagino que una jaculatoria, y sólo los muy mayores del reino le recordaban por una cruel guerra que se dio entre hermanos, deudos y vecinos, y por algunos edificios y organizaciones que fundó.
Él se autoproclamaba “Caudillo por la gracia de Dios”, el Ejecito le nombro Generalísimo, el pueblo le llamó Jefe del Estado, y muchos le decían dictador, y es que en los colores, como en la feria cada cual elige u opina.

Pero hete que cuando los menos partidarios de Franco, los que perdieron la susodicha guerra, llegaron al poder quisieron defenestrar, marginar, borrar al ex regente y lo desenterraron y pasearon su momia para llevarlo a otro lugar que creyeron menos visitable. Pero partidarios de tanto traslado, y contrarios a moverlo, hicieron que se retomase la antigua diatriba de franquistas y antifranquistas, y volvió a hablarse del que unos decían caudillo y otros dictador. Y tanto se volvió a hablar, que los contrarios en el poder prohibieron hablar “bien” del ex regente, incluso quieren declararlo delito, aunque los neutrales ven un poco exagerado que se pueda compadrear con un tirano extranjero, y no se pueda hablar del gobernante doméstico.

Y tanto se llegó a opinar, como he dicho, para bien y para mal, del momificado mandatario, que en una de las más famosas muestras de Arte Contemporáneo, la llamada ARCO, que cada año celebra IFEMA, Instituto Ferial de Madrid, un provocador finés, Riiko Salkkinen, casado con nativa del susodicho país, y residente en el mismo, en un pueblecito manchego de naturista nombre, Pepino, que ya en la edición del año pasado presentó su gracieta con el título “Nuestros Reyes favoritos” colocando junto a nuestro reinante monarca al Rey Melchor, el Rey León y el Burger King, este año exhibe un busto del General con el sugerente título de “Franco no era tan malo como dicen”, rodeado, a modo de biografía de pie de foto, de la obra que el citado regente realizó: 280 pantanos (aunque, intencionadamente o por desconocimiento de foráneo, va a la baja, pues creemos recordar que fueron más del doble, exactamente 564, los inaugurados por S.E.), la Seguridad Social, vacaciones pagadas, viviendas de protección oficial, educación gratuita y universal, ayuda a familias numerosas, industrializó España: Endesa, Iberia, Seat, Telefónica, creó la ONCE, ingresó España en la ONU y la UE., el flamenco, la paella, el carajillo, el cubalibre y el calimocho.

También dice que formó parte de los Payasos de la Tele y Los Lunnis, y que inauguró RTVE, Pasapalabra, ¿Quién quiere ser millonario?, Operación Triunfo…obra con la que como bien le advierte su toledana esposa “va a cabrear a derechas e izquierdas”, posiblemente más a éstos, pues aunque la directora de ARCO opina que esta obra no es polémica, que es “creativa e irónica”, yo la entiendo “polisémica”, pues queriendo poner en solfa al dictador le hace una evidente radiografía de su obra y su época. Parece que el provocador artista finés avecindado en este país todavía llamado España, concibió y parió la obra cuando al volver su hijo del cole dijo que la seño, tal vez creyéndose lo de la libertad de expresión que por ejemplo permite loar al tirano Maduro, o al cómico Toledo escagurruciarse, con premeditación y alevosía, en lo más sagrado, o porque cada cual cuenta la feria según le fue en ella, había dicho que “Franco no fue tan malo como dicen”.

Pues eso, que unos con ánimo de revancha, otros en tono irónico, otros poniéndose al día del tema básico y primero de la actual gobernanza, nos están reanimando al hace 41 años difunto Francisco Franco Bahamonde, que no es insignificante escaparate esta Feria “ARCO”, en que 200 galerías de 30 países exponen obra, y una de ellas, “de un tal Picasso”, está valorada en 15.000 euros.
Y es que Franco, como decía una publicación en fascículos sobre el ex Jefe del Estado, “fue odiado y amado como ninguno”, y ahora sus menos amigables, si no enalteciendo, al menos lo están reanimando.

O, como somos tan dados a imitar lo que venga de fuera, siguiendo el grito de sucesión en monarquías como la británica o el reino francés que al fallecer el monarca dicen “The King is dead, long live the King” o “Le roi est mort, vive la roi”, aquí estemos diciendo “Franco ha muerto, larga vida a Franco”…O habrá otras intenciones, y, como en los aseos, cada cual con la suya.

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

marzo 29, 2020 Posted by | Sociedad | Deja un comentario

Educación, enseñanza y atención sanitaria

Creo que cuando hace años terminó mi ciclo profesional, toda una vida dedicada a la educación y enseñanza, pasando por todos los estadios y estados, para nada caí en el conocido como “síndrome del jubilado”, caracterizado por desagradables síntomas de insomnio, que duermo como un ceporro, hipertensión, que la tengo demasiado baja,trastornos digestivos, que todo lo que como disfruto comiéndolo y me cae bien, propensión al alcoholismo, que mantengo a raya con mi vasito de vino en la comida y mi razonable chateo, frecuente violencia, que no aparece sino cuando conozco la noticia política de cada día, que ahí sí me estreso, y es que mis diversificadas aficiones me alejaron de esa dependencia y melancolía.

Creo que me faltan horas, que por ello intento madrugar para estirar algo el día, al que dedico tiempo de actividad familiar compartiendo tareas hogareñas, apoyo logístico a mis hijos, lectura y escarceos de plumilla amateur, modesto coleccionismo y razonable mantenimiento de la actividad física.
Por lo dicho, es difícil verme, como reza el chisme, bulo o algo de cierto sobre el perfil del “jubilata”, contemplando cómo crece la obra y la falta de vértigo de los albañiles en casi circenses andamios, pero sí es posible verme parado junto a la valla de algún colegio, primero porque veo a mis nietos en el patio escolar, espacios que disfruté y sufrí más que las aulas, y también porque mirando a los maestros siento nostalgia de tan bonito trabajo.

Hace escasas fechas, en estas páginas escribía unos renglones loando a los maestros que tantas horas extras dedican a la formación integral de nuestros hijos y nietos fuera de las aulas y del horario lectivo, en visitas culturales, excursiones, salidas a la naturaleza, actividad física, preparación de obritas de teatro escolar, fiestas colegiales, participación en eventos del día a día ciudadano: carnavales, “días” del libro, de la paz, del árbol, de la amistad…Hoy quiero hablar de esa otra faceta que en titular de estas líneas añado a la propia tarea educativa, la atención sanitaria del escolar.

En un centro escolar, hoy CEIP ó IES, con cientos de alumnos de 3 a 18 años, llenos de vida, salud y vitalidad, algunos con determinadas dolencias o limitaciones, muchas horas a su cargo, no es raro que de vez en cuando los maestros hayan de ejercer de sanitarios, por lo que cuanto más prevenidos, preparados y dotados estén más garantías tendremos de que la integridad física de los escolares está garantizada.

Un caso, no sé si cada día más frecuente, o por tener la desagradable situación de nietos con diabetes y su necesidad de controlar su nivel de azúcar en sangre, inyectarse insulina, dosis, ejercicio, alimentación, raciones, hidratos, e incluso en casos de bajón con pérdida de conciencia o convulsiones administrar glucosa vía intramuscular o subcutánea, obligan al profesorado a estar capacitados y preparados para esta faceta colegial de la atención sanitaria.

Yo, gracias a Dios y al buen hacer del profesorado de mis nietos, no he tenido problema alguno, pues todos los maestros han estado informados, alertados y responsablemente pendientes, disponiendo en las aulas del material “ad hoc”, por lo que es justo y necesario, y lo hago con enorme satisfacción, agradecer y encomiar esta añadida función en cierto modo ajena a la meramente educativa.
Por esto, el reportaje de Juana Hita en estas páginas de “El Adelantao” de 20 de febrero, que con el titular “Su salud, tu tranquilidad” anuncia que la Plataforma Estatal de Enfermería, integrada por Satse, Anpe, Foro Español de Pacientes y Federación Española de Diabetes, quiere implantar la figura de la enfermera escolar, que formará parte del equipo de atención primaria.

Cuando hubimos de elegir Centro para mis nietos diabéticos elegí el CEIP “Diego de Colmenares” por tener asignada enfermera, y su proximidad al ambulatorio, que en caso de algún problema en minutos estaría en manos de profesional sanitario, aunque la preparación y atención de todo el claustro de profesores no ha hecho necesaria intervención extraescolar alguna. Muchas gracias por ello.

Tras lo susodicho no creo necesario decir que avalo, aplaudo y veo justo y necesario el planteado servicio que espero no retrase su implantación y funcionamiento. Ese servicio sí es avance, no la propuesta retrógada de aprobar con asignatura pendiente, o la supresión de las revalidas que exigían y comprobaban la consecución de niveles formativos.

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

marzo 29, 2020 Posted by | educación, Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario