Cultura Solidaria

La esencia del sistema democrático.

images1.jpg

Los griegos definían la democracia como el sistema que hacía posible la exposición y discusión de las diversas ideas de todos, buscando como fin último la verdad. La democracia moderna, sin embargo, surge fundamentalmente como un sistema para desalojar pacíficamente al mal gobernante por la fuerza de los votos.

No es preciso pensar mucho para tener la certeza de que, en la actualidad, la mayor parte de los esfuerzos de los partidos van dirigidos, bien a la permanencia en el poder a toda costa; o bien a derribar al contrario lo antes posible.

Esa pretendida actitud de diálogo que tanto oímos está, en muchas ocasiones, vacía de contenido. Procurar lo mejor para los ciudadanos queda hoy, casi siempre, en un segundo plano. Sin embargo, la búsqueda de la verdad objetiva sobre las cosas en la vida social y de las personas es premisa previa pues, de lo contrario, el diálogo es absurdo y no conduce a nada.

La democracia, entendida como mayorías parlamentarias, no lo legitima todo. Los valores en los que se sustentan la civilización occidental o el propio concepto esencial de sistema democrático, están por encima de las votaciones de esas mayorías, muchas veces artificiales e inestables.

El respeto escrupuloso a la vida, el concepto milenario de matrimonio como unión entre mujer y hombre, la protección a la familia como prioridad del gobernante, la libertad de las conciencias de todos y cada uno de los ciudadanos o el interés por preservar la unidad del estado; son valores morales anteriores al propio sistema parlamentario que éste debe cuidar y respetar.

Una auténtica democracia no es sólo el resultado de un respeto formal de las reglas sino que es fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos como son la dignidad de toda persona humana, el respeto a los derechos del hombre o la asunción del bien común como fin y criterio regulador de la vida política.

Si no existe un consenso general sobre estos valores, si lo que caracteriza a un sistema político es el relativismo ético que induce a considerar inexistente un criterio objetivo y universal para establecer el fundamento y la correcta jerarquía de valores, se está perdiendo el significado de la democracia y se compromete seriamente su estabilidad.

febrero 26, 2006 Posted by | Política | 7 comentarios

¡Quién niega sus derechos a las personas homosexuales!

boda.jpg La institución del matrimonio y su regulación civil, que es lo que en estos momentos está en juego en nuestro país es una realidad jurídica tan antigua como la historia humana.

El matrimonio como lo que es, es decir unión entre hombre y mujer ya aparece regulado y protegido jurídicamente, como un bien para el estado y la familia, en el primer documento legislativo escrito que se conserva: el código de Hammurabi, 18 siglos antes de Cristo. Este decidido y claro sentido de protección y apoyo jurídico al matrimonio y a la familia, ha permanecido a lo largo de los siglos, percibido siempre a lo largo de la historia como un bien para la sociedad entera.

En su momento y debido a la importancia y el calado jurídico de la ley aprobada en España y previo al proyecto de ley, las más altas instancias jurídicas y consultivas de este país emitieron diversos informes. En las conclusiones del informe del Consejo General del Poder Judicial se dice expresamente, entre otras, cosas tan claras y precisas como las siguientes: “La realidad social de uniones de hecho entre personas homosexuales puede hacer aconsejable que se les procure un tratamiento que les de seguridad jurídica”, pero inmediatamente después el informe dice de forma contundente: “En la satisfacción de tal objetivo, el legislador no debe adulterar una institución como el matrimonio.

Si esas personas requieren por razones de seguridad jurídica, propia, de terceros o, sin más, de justicia una determinada regulación en Derecho, la opción no puede consistir en desnaturalizar una determinada institución jurídica que presenta unas características bien claras, perfiladas no sólo por el dato de su desarrollo en el tiempo sino por su consustancialidad”

A continuación en otro de los párrafos dice: “Además, la posibilidad de que parejas homosexuales adopten implica postergar el interés superior del menor, declarado como tal prioritario por los tratados suscritos por España en materia de Derechos fundamentales y supeditar ese interés a la necesidad de una minoría”. Y concluye afirmando que…“La satisfacción jurídica de una parte mínima de la población no puede hacerse a costa de adulterar el contenido esencial de una institución ni a trastocar los fundamentos del Derecho de Familia”.

Pero es que, además, el Consejo de Estado, consultado expresamente por el Gobierno sobre el tema, desaconsejó igualmente la regulación de la unión entre homosexuales por la vía de la equiparación al matrimonio y así se lo dijo claramente: “Puesto que se trata de un nuevo modelo de pareja –dice el dictamen– lo coherente es crear una regulación adecuada a ese nuevo modelo, que dé respuesta a sus propias necesidades, y no insertarlo en una regulación que (…) responde a un modelo diferente”.

Además, el Consejo de Estado analizó el anteproyecto del gobierno a la luz del derecho comparado y concluyó que “la apertura del matrimonio a parejas del mismo sexo es absolutamente minoritaria tanto en la Unión Europea como en el ámbito internacional”. Por este motivo, el Consejo aboga por una regulación específica para las uniones homosexuales y recomienda al gobierno que busque fórmulas alternativas al matrimonio.

Finalmente la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación (RAJL) aprobó un informe en el que afirma que “la extensión del matrimonio a las uniones homosexuales sería inconstitucional”. Además recordaron que la interpretación de los preceptos constitucionales debe ser hecha –por expreso mandato constitucional– “de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificadas por España” (artículo 10.2 de la Constitución). En este sentido, la Real Academia nos explica que “el artículo 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) recoge la heterosexualidad como una nota esencial del matrimonio”.

Llegados a este punto los ciudadanos normales nos preguntamos, por qué este empecinamiento del Gobierno cuando los más altos órganos judiciales y consultivos le están indicando que regule los derechos de las personas homosexuales, que nadie niega, mediante una ley específica elaborada y aprobada por las cámaras a tal efecto, como ocurre en la inmensa mayoría de los países. La verdad es que no se entiende su actitud. Todavía hay tiempo de rectificar si el Tribunal Constitucional reconduce la Ley dándole una forma jurídica adecuada. ¡El sentido común y el derecho se lo agradecerán!

febrero 26, 2006 Posted by | Familia | 5 comentarios

El me-apetece y la nueva solidaridad.

Solidaridad.jpg En una conversación con un amigo que se dedica a la docencia este me refirió la siguiente conversación con un jóven:

Me contesta Roberto:

Lo reconozco: soy un sinvergüenza; pero al menos lo sé. Lo malo es que mis amigos son tan sinvergüenzas como yo, y no lo saben…

El “sinvergüenza cuando dice estas cosas, te echa una mirada entre ingenua y acongojada capaz de conmover a una momia.

O sea le dije, que tienes un morro que te lo pisas.

Sí, claro; pero eso no es noticia. Lo que digo es que, cuando mis amigos y yo salimos de copas …te desinhibes, pasan cosas .., y luego…, bueno, ya me entiendes… pues se creen que eso es lo que hay que hacer; que, si te apetece, es poco menos que obligatorio… Y mi problema es que no sé qué decirles, porque, al fin y al cabo, me porto igual.

Nunca me habían planteado una cuestión semejante, y yo dudaba si la solución requería, como paso previo, tirarle la bola de papel que tenía entre las manos para que reaccionara. No lo hice porque Roberto tenía un cinco o seis por ciento de razón y de disculpa: en efecto, cuando uno se desinhibe, al menos es esperanzador que siga funcionando el sismógrafo de la conciencia. Es cierto que conocer la “legalidad” de los propios actos nos hace más responsables; pero tener atrofiada el alma es aún peor porque hace más difícil el cambio.

Nuestra charla, sin embargo, siguió otros derroteros, partiendo de eso que tanto alarmaba a Roberto.

Mi amigo concluyó con esta exclamación: ¡Que hagan el bestia lo entiendo. Pero que no me digan que es obligatorio!

Remontándonos a sus orígenes remotos hemos de aludir a un pensador griego llamado Aristipo

Aristipo vivió en el siglo IV a.C. y por tanto es improbable que se ofenda si le califico de salvaje. Pero, si realmente dijo lo que nos dicen que dijo, fue el creador de uno de los sistemas éticos más demoledores de cuantos han inventado los hombres: “El hedonismo bestial” (de bestia, claro). Su idea estrella pueden resumirse así: “El deleite o placer hedonista, es el bien y el fin del hombre y de la vida”.

Cabría decir, por tanto, que Aristipo elaboró toda una actitud ética a partir del “me apetece placentero”, pero es más exacto afirmar que su doctrina es una “antiética”, un intento de liberarse de cualquier postulado. De ahí que este principio repugne a la “conciencia social solidaria” que tiende una mano a aquellos que “les apetece” poder comer un trozo de pan aunque sea duro ,tener un lugar donde poder dormir, poseer un techo donde albergarse o percibir una sonrisa ante tanto sufrimiento incluso familiar. El “meapetecismo” hedonista se enfrenta, por tanto, a esa “nueva sensibilidad solidaria social” esperada por muchos e ignorada por algunos.

febrero 26, 2006 Posted by | Solidaridad | Deja un comentario

La alarmante deshumanización de la vieja Europa.

eutanasia.jpg

 

 

 

 

 

 

  Es algo universalmente aceptado, el papel decisivo y   esencial de la vieja Europa en la construcción de lo que se ha dado en llamar civilización occidental o lo que es lo mismo: el orden cultural imperante en el mundo moderno.

Hoy día esos países europeos occidentales junto con los de su ámbito de influencia y herederos: Estados Unidos, Canadá, Australia… siguen marcando la pauta en cuanto a formas de pensar, modas, economía, ciencia, tecnología y cultura en general. Por otro lado es evidente que junto a un claro desarrollo en muchos campos del saber y de la técnica, asistimos a un retroceso en el terreno de los valores humanos, tan importante o más para una civilización.

Sería prolijo enumerar todos los síntomas de esa decadencia. Basta con centrarnos en dos aspectos con una clara interrelación entre ellos. Me estoy refiriendo al hedonismo por un lado, y por otro a la alarmante generalización de la cultura de la muerte.

El hedonismo, esa búsqueda ansiosa sólo de lo que es placentero y la huida consiguiente de lo que requiere esfuerzo o produce dolor o contrariedad, deshumaniza al hombre y representa una gran ceguera sobre algo siempre presente en la vida humana. Sin ir más lejos los síntomas dolorosos de las diferentes enfermedades dan una idea al médico de lo que puede tener el paciente. La contrariedad y el dolor que podemos padecer en nuestro vivir cotidiano nos hacen comprensivos con los demás, a la vez que nos ayudan a madurar: siempre podemos dar sentido a lo que nos pasa en la vida. Con una actitud de huida, de búsqueda patológica sólo de aquello que apetece en un momento dado, no se da sentido a nada y se cae en un callejón sin salida de egoísmo y vacío interior.

Buscando evitar a toda costa el dolor en uno mismo o en los demás se está cayendo, también hoy en día, en una serie de ataques frontales a la vida humana. Éste es precisamente el gran frente deshumanizador en el que se está hundiendo la civilización actual.

La decisión del ser humano no puede tener más valor que la propia vida humana; por lo tanto cuando tratando de huir de un pretendido sufrimiento se decide privar de la vida a un enfermo o anciano se está socavando el valor humano esencial.

Con este hecho, además, se está trastocando el sistema jurídico occidental de derechos y deberes pues cuando se habla del derecho a morir dignamente se está admitiendo, por otro lado, la existencia del deber de otros a matar dignamente ya que alguien tiene que llevar a cabo esa “muerte digna”.

Otro tanto ocurre con el aborto provocado auténtica plaga del mundo occidental.

Parece como si una serie de estructuras deshumanizadoras, una auténtica conjura contra la vida, estuvieran calando en la sociedad de tal modo que en ocasiones su influencia puede más que la conciencia de las personas, por naturaleza abiertas a la vida.

euta2.jpg En este sentido conviene saber que la primera ley de eutanasia de la historia fue nazi y que los argumentos hipócritas a los que se acudía (piedad, compasión)son idénticos a los actuales, pero lo más curioso es que la expresión “interrupción voluntaria del embarazo” es traducción literal del texto de la ley de aborto de la “ejemplar” etapa nazi de la historia alemana. Entre todas las violencias que se producen en una sociedad hay, lamentablemente, una gran relación y coherencia. La deshumanización de la época hitleriana se parece, desgraciadamente, cada vez más a determinadas actitudes y prácticas actuales.

Es necesaria una amplia regeneración de los valores humanos que siempre han sustentado nuestra civilización. Es urgente el fomento de una autentica “cultura de la vida” pues sólo preservando el valor fundamental tiene sentido la defensa de todos los demás derechos humanos contemplados en las diversas constituciones y en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

La responsabilidad de cada uno de nosotros, como ciudadanos del mundo europeo occidental, es grande. No olvidemos que un cambio en este sentido influirá no sólo en nuestro entorno cercano sino que repercutirá en la cultura mundial haciendo de la sociedad un espacio cada vez más respirable y pacífico.

febrero 26, 2006 Posted by | Bioética | Deja un comentario

¿Anticoncepción de urgencia?

errores.jpg En 2003 en España se vendieron más de 300.000 envases de la píldora postcoital, una cifra a la que se ha llegado desde que se autorizó su uso en marzo de 2001 por el Ministerio de Sanidad y Consumo y se comenzó a comercializar en mayo del mismo año. Desde esa fecha su distribución con la correspondiente receta médica se ha extendido a varias Comunidades Autónomas. El anuncio de que en Madrid o en Cataluña se pretendiera dispensar gratuitamente y, en esta última Comunidad incluso sin el consentimiento de los padres, reabrió e su momento y con contundencia el debate sobre este controvertido tema.

En todos los casos los argumentos esgrimidos para justificar estas campañas son curiosamente los mismos, independientemente de la tendencia política de los mandatarios de cada Comunidad.

En primer lugar se dice que su uso está orientado a propiciar la anticoncepcion de urgencia. No explican, sin embargo, que la píldora del día después no es un simple anticonceptivo. Estos medicamentos impiden la fusión entre el óvulo y el espermatozoide en caso de que la mujer haya ovulado, pero también hace imposible la implantación en caso de que se haya producido la fecundación. Es decir, evita que el cigoto, ya en fase de desarrollo de blastocisto, anide en el endometrio como sería lo natural, produciéndose una menstruacion artificial de efecto antimplantatorio. La revista científica Contraception asegura en su número 52 que el efecto antimplantatorio –y por tanto abortivo- resulta muy superior al anovulatorio. Si sólo en un 25 por ciento como media impide la ovulación, en el resto de las ocasiones es abortiva, es decir, en un 75 por ciento de los embarazos evitados.

Traduciendo a lenguaje coloquial: el óvulo fecundado avanza buscando el lugar que la sabia naturaleza femenina habrá preparado para su estancia durante los nueve meses de gestación. Pero la química derrumba el hotel preparado para la ocasión, aniquilando una vida humana única e irrepetible.

Por otro lado se argumenta que estas campañas van dirigidas a la educación afectiva y sexual, a la la promoción de los metodos anticonceptivos habituales (lease preservativo y píldoras) y con ello prevenir el incremento de embarazados no deseados. En este sentido conviene dejar claro que la eficacia anticonceptiva se evalúa universalmente de acuerdo al índice de Pearl, que es igual al número de embarazos que ocurren, por cualquier razón, por cada 100 mujeres por año de uso de un método anticonceptivo dado. Los preservativos tienen un índice de Pearl de un 12-16% porque se usan incorrectamente, se deslizan o se rompen.

Además la regulación natural de la sexualidad y su disfrute responsable ha sido propuesto por el Centro de Control de las Enfermedades Infecciosas de EEUU, como el primer y único medio totalmente efectivo para erradicar el SIDA y prevenir los embarazos indeseados. El método de regulación natural con el control de la temperatura basal, aplicándolo correctamente, tiene un índice de Pearl de 0,5 a 3. La Organización Mundial de la Salud (OMS) determina que el rango de seguridad más alto oscila entre 0.3 a 3. Sin ningún método anticonceptivo, el IP es de aproximadamente 60-85, es decir, que de 100 mujeres que tengan vida sexual activa, resultan embarazadas 60-85 en el lapso de un año.

Si estos datos son contundentes ¿qué motivos de fondo subyacen en ese empecinamiento de los políticos? Además de los de tipo electoralista barato, no se puede obviar el negocio que esto supone para las industrias farmaceúticas. Es llamativo que en 2003 los dos laboratorios que comercializan la píldora del día siguiente (Levonorgestrel), vendieran 317.670 unidades. Según Margarita Delgado, demógrafa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el número de mujeres que acudieron a este método “es una barbaridad, ya que representa casi el 3% de las que están en edad fértil”, aunque si se tiene en cuenta solo a las menores de 25 años -que son las que más utilizan este sistema el porcentaje llega al 7% ("El País," 27-09-2004). Y eso que era solo para “emergencias”.

Por otra parte, conviene destacar que la ingesta de levonorgestrel no protege contra el SIDA ni contra otras enfermedades de transmisión sexual (ETS).

En un reciente informe del Population Research Institute publicado el pasado mes de marzo se reconoce que -tal y como ha ocurrido en otros países- el uso de la PDS incrementará el número de relaciones sexuales, trivializando el sexo y aumentando los riesgos de contagio de ETS y de embarazos no deseados. Además, dicho informe sostiene que “el uso repetido de la píldora del día de después puede alterar seriamente el ciclo sexual femenino”.

              bebito.jpg

Resulta una evidencia que a mayor “información sexual” basada únicamente en el uso del preservativo y la píldora del día después, mayor cifra de embarazos no deseados y de abortos pues ambos aumentan imparablemente año a año especialmente en menores de 25 años. La clave no esta pues en la información, sino en la correcta y equilibrada formación y educación sexual.

Da la impresión de que no se busca la solución sincera a los problemas que se plantean en este terreno. Lo único que parece obsesionar a nuestros dirigentes es lo “políticamente correcto” aunque sus decisiones empeoren cada vez más las cosas.

febrero 26, 2006 Posted by | Bioética | 1 comentario

La TV pública y la lógica del caso límite.

interactive television.jpg Nadie duda hoy día de la importancia que a todos los niveles tiene ese invento, ya imprescindible para nuestras vidas, llamado televisión. Su influencia informativa no tiene parangón, aunque actualmente la prensa y la radio no le van a la zaga en muchos aspectos.

La televisiones públicas en particular, deberían ser piezas claves a la hora de proporcionar a los ciudadanos referencias informativas fiables como servicio publico que son. Esta función es realizada ejemplarmente, por ejemplo, por la BBC inglesa cuya trayectoria independiente y ajena a los manejos políticos está fuera de duda aunque las tensiones con el gobierno de turno a veces hayan provocado dimisiones y hasta suicidios. En el caso de la TV española en modo alguno ocurre así. Pero para no quedarnos en la mera denuncia analicemos un caso concreto.

Últimamente es habitual que los reportajes y noticias del telediario, venga o no al caso, traten de forma descarada sobre las medidas que este gobierno está tomando o piensa tomar en el futuro, exponiendo los temas de la manera más favorable a las tesis oficiales. Así, el día 1 de octubre pudimos ver y escuchar dos noticias emitidas una a continuación de otra que resultan de lo más ilustrativas. En una de ellas se hablaba de la película de Amenábar y a continuación, la otra comentaba la decisión de un juez inglés sobre la retirada de la ventilación mecánica y otros medios para mantener en vida a un hombre con una enfermedad incurable en fase terminal.

Aparte de la clara constatación de intento de manipulación -siempre ha ocurrido así en nuestra querida televisión pública mande el partido que mande- en esta ocasión, el tratamiento del tema es, una vez más, el recurso al argumento del caso límite para tratar de justificar una hipotética futura medida legal.

tele.jpg

Cuando se introdujo la Ley de aborto se argumentó que venía a remediar los casos que finalmente se despenalizaron: violación, graves malformaciones en el feto y riesgo grave para la salud de la madre. Pues bien hoy día el 90% de los abortos realizados en España se realizan en clínicas abortistas privadas. De ellos el 97% “supuestamente” por existir riesgos para la salud de la madre. Con el espectacular desarrollo de la medicina en nuestros días, ¡quién puede creerse de verdad eso! Lo que ocurre es que esa es la justificación más fácil de esgrimir cuando, además, son los propios médicos de la clínica los que realizan ese diagnóstico. Primero se abre la puerta a una despenalización parcial para muy pocos casos límite y después se convierte a la propia Ley en un coladero para todo tipo de casos. Lo único que hay que hacer es mentir.

Lo que pasa es que en el caso comentado anteriormente, ni siquiera el falaz argumento es utilizado con habilidad. Si se quiere justificar una futura ley sobre la eutanasia, la sentencia judicial inglesa para lo único que sirve es para defender lo contrario, ya que el hecho judicial comentado podría incluirse dentro de lo que se está configurando como una auténtica especialidad médica: “los cuidados paliativos”. Su finalidad es dotar al paciente terminal del estado anímico, mental, social y espiritual más adecuado para poder vivir mejor la fase final de su vida. En palabras de la doctora Cecilia Sepúlveda coordinadora del programa de control de cáncer de la Organización Mundial de la Salud, “los cuidados paliativos afirman la vida, miran la agonía como un proceso normal y no buscan ni acelerar ni retrasar la muerte”. La eutanasia, sin embargo es fruto de una malentendida “compasión” pues propone suprimir a la persona en lugar de rescatarla del sufrimiento que es lo que se pretende con los cuidados paliativos. Como comenta Juan Pablo II: “La verdadera compasión promueve toda clase de esfuerzos razonables para favorecer la curación del paciente y al mismo tiempo ayuda a detenerse cuando cualquier iniciativa resulta ya inútil para tal fin”.

En este sentido tiene especial valor la ley que acaba de ser aprobada por unanimidad en la Asamblea Francesa que permite a los enfermos terminales rechazar tratamientos y dejar que llegue la muerte, pero sin despenalizar la eutanasia.

Esta ley establece que cuando un paciente terminal “decide limitar o detener todo tratamiento, el médico respeta su voluntad después de haberle informado de las consecuencias de su decisión”. Si el enfermo está inconsciente, la decisión médica debe ser “colegial” tras la consulta con “la persona de confianza” del enfermo. Si se suspenden las terapias activas, el paciente es tratado con cuidados paliativos.

El apoyo unánime de las distintas fuerzas políticas demuestra que es posible encontrar un consenso para abordar estos problemas en el marco de la sanidad, sin cambiar el Código Penal.

Es preciso ir por la senda del progreso y la civilización marcada por países como Gran Bretaña o Francia en lugar de utilizar el cine o la televisión para la demagogia barata.

febrero 26, 2006 Posted by | Bioética | 3 comentarios

El recurso al tópico de la palabra libertad.

liberty.jpg Es habitual en el lenguaje coloquial o en declaraciones en los medios de comunicación, recurrir a la palabra “libertad” como justificación de casi todo; sobre todo cuando dicho lenguaje es superficial y por tanto carece de la necesaria profundidad.

En base a la idea de que uno puede hacer lo que quiera “siempre que no haga daño a nadie” se justifican todo tipo de comportamientos o costumbres, en muchos casos, considerados inadecuados por la generalidad de las personas.

Por supuesto todos somos conscientes de que siendo uno de los más grandes dones que posee el ser humano, sin embargo, la libertad y autonomía “ilimitadas” no son lo esencial en el hombre sino más bien su “dependencia”.
Para desarrollar la dicotomía anteriormente planteada podemos recurrir al análisis de algunos aspectos de la vida humana.

En primer lugar es evidente la indefensión y dependencia con la que venimos al mundo y pasamos gran parte de la vida. Precisamente en la génesis de la capacidad de ejercer adecuadamente la libertad es fundamental el cariño y la guía constante de los padres que con sus consejos y educación van conformando la mente inmadura del hijo. Pocas cosas hay más injustas e ilógicas que esa pretendida rebelión contra la autoridad paterna y materna, perfectamente orquestada a través de series y telefilmes, y que, por desgracia, está calando en nuestros jóvenes.

El proceso madurativo del ser humano y su capacidad de ejercer adecuadamente la libertad se va gestando en un doble juego de fuerzas. Por un lado la labor de los padres que va disminuyendo paulatinamente a lo largo de los años y por otro la aparición emergente y en constante progreso de la propia personalidad. La autonomía personal se verá siempre enriquecida y matizada por ese cúmulo de valores transmitidos en la educación familiar completada, además, por la que nos aporta el entorno social.

Un segundo aspecto de esa dependencia a la que está sometida la humanidad entera y como consecuencia cada uno de los seres humanos, es la que se deriva del extraordinario y rico bagaje de conocimientos culturales transmitidos a lo largo de la historia, de generación en generación, sin los cuales la civilización y la propia vida cotidiana individual carecería de entidad propia. Dependemos totalmente de todos los avances científico-técnicos y culturales conseguidos por los que nos han precedido y que han hecho posible el mundo moderno.

Pero es que hay más: el individuo sumergido en el torrente de la sociedad depende de los usos y costumbres del grupo social, o cultural en el que se haya inserto, todo ello sin olvidar, por evidente, nuestra imposibilidad de liberarnos de las leyes del mundo físico que nos rodea.

Finalmente, y es ésta una característica diferenciadora esencial entre el ser humano y los demás seres vivos, llevamos impreso en nuestras mentes un código ético-moral que ilumina nuestro actuar a cada paso.

Con las premisas anteriormente desarrolladas se comprende mejor la afirmación expuesta al principio “lo esencial del ser humano no es la libertad y autonomía ilimitadas sino su dependencia”. Sin embargo esto último no anula la libertad o la disminuye sino que la coloca en sus justos términos.

Si por influencia de los valores familiares un joven decide no drogarse o no dejarse llevar por el libertinaje sexual “facilón”, eso no supone una limitación de la autonomía sino que representa un uso adecuado de la capacidad de elegir. Si el legado cultural y moral de nuestra civilización nos impulsa a escoger la vía pacífica en lugar de la agresividad o el belicismo eso supone un enriquecimiento extraordinario de nuestra libertad. Dependemos, por supuesto, de nuestras convicciones éticas personales en nuestra vida diaria sin que ello suponga merma alguna en nuestro libre albedrío.

La ignorancia provoca un déficit en el ejercicio de la libertad por eso cuando recibimos una adecuada formación, nos estamos abriendo en abanico y nos hacemos más libres.

Ya es hora de que los medios de comunicación social dejen de vendernos el producto “caducado” del libertinaje fácil en todas sus varidas manifestaciones.

Cuando el ser humano se somete voluntariamente, “porque le da la gana”, a una serie de criterios morales de conducta que guían su vida diaria y que, en ocasiones, caminan de forma independiente de algunos usos y costumbres imperantes en una sociedad- que en gran parte son fruto de la propaganda- entonces es cuando actúa con la más plena y genuina libertad.

febrero 26, 2006 Posted by | Filosofía y Pensamiento | Deja un comentario

Ecologismo: nueva cosmovisión.

ecologiajpg.jpg

No hace mucho asistimos, a través sobre todo de las imágenes que nos presentan los medios de comunicación, a una auténtica movilización de masas hambrientas de paz. El fenómeno aunque no lo podemos considerar nuevo, si lo es por la magnitud de las manifestaciones y su generalización a nivel mundial.

El análisis del fenómeno refleja de forma clara e irrefutable los sentimientos de paz, y por tanto contrarios a la guerra, que anidan en el corazón de la mayor parte de las personas.

Algo semejante se puede decir del arraigado sentimiento de amor y cuidado de la naturaleza que la mayoría de los seres humanos llevamos dentro y que no necesariamente tiene que manifestarse en la militancia expresa en un colectivo ecologista o movimiento “verde”.

El ecologismo moderno está encontrando un extraordinario eco intentando encauzar ese sentimiento primigenio del ser humano a la vez que reclama una serie de respuestas a un pretendido peligro global que nos llevaría a la destrucción del Planeta en un futuro no demasiado lejano.

Este ecologismo militante, heredero de los movimientos pacifistas y de vuelta a la naturaleza de los años sesenta, ha adquirido, en nuestros días, un sólido sustrato ideológico que lo convierte en una nueva visión global de la vida y del hombre, plasmado en multitud de movimientos así como en partidos políticos “verdes” algunos de los cuales han conseguido participar en los gobiernos. Según algunos, este tipo de ecologistas serían en cierto modo como “los predicadores de una nueva religión, planetaria e internacional: la “adoración del planeta” eliminaría los otros tipos de creencias y fidelidades”.

Quizá esta apreciación, excesivamente exagerada, no sirva para explicar del todo un fenómeno social complejo como es el del ecologismo. La idea ecologista es compartida por multitud de personas que no por ello han renunciado a sus creencias, pero no podemos dejar de reconocer, porque es a todas luces patente, que eso que hemos venido en llamar “ecologismo militante” posee un sistema de valores propio, una cosmovisión en definitiva, así como una serie de estrategias y modos de plantear los temas, de presentar sus hipótesis que a fuerza de repetirlas machaconamente llegan a convertirlas en leyes científicas de validez universal.

Hay innumerables ejemplos que avalan la anterior afirmación y todos ellos tienen un denominador común: su visión catastrofista.

Vamos a centrarnos en uno de los tópicos más extendidos y que más han calado en la opinión pública: la idea de que la natalidad es el principal enemigo del planeta. Sus defensores propugnan que, si la población no deja de crecer, los recursos se agotarán y el medio ambiente sufrirá un deterioro progresivo.

Son numerosos los datos recogidos por las diversas organizaciones que integran la ONU que demuestran que la causa del gran crecimiento demográfico en este siglo es el notable descenso de la mortalidad, lo que en sí contradice el catastrofismo. Todo baby boom es una explosión de nacimientos acompañada luego de una reducción de la natalidad, que se produce cuando las primeras generaciones no diezmadas alcanzan la edad de tener hijos. Y entonces tienen menos, porque saben que les sobrevivirán más. Así ocurrió en Occidente y está ocurriendo ya en el Tercer Mundo, donde bajan los índices de fecundidad.

Aun así, los elevados números absolutos evocan la posibilidad de que se agoten los recursos, en este caso, los profetas de desdichas presentan la Tierra como si fuera un hotel de plazas limitadas y sus riquezas, como un lote fijo. Los datos anteriormente aludidos, así como los estudios recogidos en numerosos libros editados muestran que las profecías de hambrunas y escasez hechas desde los años 60 nunca se han cumplido: al contrario, los recursos -incluidos los no renovables, como el petróleo- no han dejado de crecer. La explicación está en el trabajo y en el progreso tecnológico.

De todas formas, los estudios aludidos no ocultan los problemas: los sitúan en sus verdaderas dimensiones, subrayando que son regionales y diversos. La tesis de que el planeta está superpoblado es como decir que padece sequía. No: en el Sahara no cae una gota y en Canadá sobran cantidades inmensas de agua. En definitiva, el enemigo no es la población, sino la pobreza donde la hay.

Ha llegado el momento de desechar la idea de que el ser humano es un intruso, un expoliador y un destructor porque esto si que constituye un ataque frontal al sistema de valores que sustenta la civilización occidental.

Las siguientes palabras recogidas en uno de los libros más documentados y exhaustivos que se han escrito sobre el tema en los últimos tiempos nos pueden servir de excelente epílogo a la vez que pone en sus justos términos el auténtico ecologismo: “En la cadena de la vida, la naturaleza ha sido dada y confiada como tarea al hombre con el fin de que constituya para él no una simple fuente de recursos sino para que sea el fundamento de una existencia creativa en el mundo” (1)

(1) Carlos Cachán “Manipulación verde ¿Está en peligro la tierra?”

febrero 26, 2006 Posted by | Ecología | Deja un comentario

Células madre e hipocresía.

Experiment.jpg A veces uno se pregunta por qué programas de gran calidad, emitidos a través de la televisión, quedan relegados a horas de mucha menor audiencia. En ocasiones, parece como si existiera un deliberado interés para que no sean vistos por demasiados telespectadores y mantener su ignorancia en determinados temas “políticamente incorrectos”.

En concreto, El domingo 15 de Febrero de 2005 (un día después de que se hiciera publico el anuncio de la supuestas clonaciones de Corea), sobre las 10,30h en la primera de TVE y en el programa “interrogantes” algunos pudimos disfrutar de los magistrales comentarios sobre la experimentación con células madre embrionarias de Mª Dolores Vila-Coro, representante de la Comisión Nacional española dentro del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO (CIB).

En los “escasos minutos” de duración del programa, Vila-Coro expuso, entre otras cosas, ideas tan claras como las siguientes:

a) La situación actual del debate arranca, en España, de la publicación de la Ley sobre reproducción asistida que intentaba ayudar a tener hijos a aquellas parejas que tenían problemas para la procreación. Dicha ley contemplaba la posibilidad de la generación de más de un embrión antes de implantarlo en la madre, pues se sabía que algunos de ellos se malograban y no salían adelante. El problema añadido surge después, pues los embriones (vivos) sobrantes se congelan. Este hecho ha ido acumulando durante años miles de embriones en espera de su descongelación posterior.

Llegados a este punto la catedrática Vila-Coro hace un reproche tajante al Ministerio de Sanidad: ¿Cuál es la razón por la que, a pesar de que la Ley lo prevé, nunca se haya cuantificado en número de embriones congelados ni tampoco se ha exigido a las clínicas privadas que aporten ese dato?

b) La única experimentación con células madre que ya ha tenido un éxito curativo es el de células madre adultas extraídas del propio individuo receptor para generar el tipo de tejido que se necesita restaurar e implantárselo posteriormente. El éxito de este método radica, entre otras muchas cosas, en la ausencia total de rechazo.

c) Detrás de la tan demandada experimentación con células madre “embrionarias” se halla un inmenso negocio y el nuevo campo de la clonación, ahora descubierto y por el que, de momento, no se quiere optar de forma abierta esconde detrás un aun mayor negocio potencial de compra y venta de tejidos u órganos.

Esta es la verdadera fuerza que mueve a los que tanto demandan “campo libre”, sin limitaciones, para que la ciencia investigue en la mejora en el “tratamiento de la enfermedad”. Por esa razón se insiste tanto en la necesidad de experimentación con embriones puesto que lo lógico y razonable sería favorecer de forma decidida y plena la investigación con células madre adultas que es la única que desde el año 2002 está teniendo un éxito total en España y no tiene inconvenientes éticos. No podemos pasar por alto que un embrión es un ser de la raza humana y que si se facilita su desarrollo conducirá al nacimiento de un niño o niña: todos hemos sido embriones en el vientre de nuestras madres.

Todo ello sin mencionar la extrema gravedad que supondría la generalización de la clonación que abriría un campo de aberraciones éticas insospechado. En este sentido basta con traer a nuestra memoria las repugnantes noticias de tráfico de órganos de niños desaparecidos en Centro América.

Lo peor de estos hechos es ese intento, a todas luces “deliberado”, de desinformar a la opinión pública preparando el terreno en una determinada dirección. Baste como ejemplo lo que pudimos ver y escuchar en 14 de Febrero de 2005 en una cadena de televisión privada de nuestro país a propósito del anuncio realizado el día anterior por el equipo de científicos coreano. Una vez explicadas las excelencias de la investigación con células madre embrionarias, se entrevistaba, como para “ilustrar la noticia”, a un enfermo que había padecido infarto de miocardio y que se había recuperado gracias a la implantación de células madre extraídas de su propio cuerpo. Se comentaba, “de pasada”, que eran células madre adultas pero, a pesar de todo, se insistía en la información que las embrionarias eran “mejores”… ¡Aunque no hayan dado un solo resultado terapéutico positivo!. Se ve clara la intencionalidad: poderoso caballero es don dinero.

En la última campaña electoral se ha oído el siguiente argumento: “hay que favorecer abiertamente la investigación con células madre”. Sería conveniente que la clase política se esforzara por dejar claro ante los ciudadanos su postura sobre el tema, y nos dijera a qué tipo de células madre se refiere, que se favorecieran claramente programas: debates etc., en los que se explicara la verdad y se dijera “abiertamente” que hoy por hoy en España la investigación que está teniendo éxito es la que se viene realizando con células madre adultas y que se dejara certificar y explicar sus resultados a los médicos que están llevando a cabo dichas investigaciones. ¡Parece que esto no interesa demasiado!.

Para terminar una última referencia a los medios de comunicación. Pocos días después del impactante anuncio coreano, se daba a conocer, con una pequeñísima repercusión mediática en España, que un equipo científico dirigido por el catedrático de Biología celular de la Universidad de Valencia José Manuel García Verdugo había detectado una nueva fuente de células madre en el cerebro susceptibles de propiciar en el futuro transplantes en pacientes de Parkinson, Alzheimer e infarto cerebral. La noticia fue recogida, sin embargo, de forma amplia en la prestigiosa revista internacional “NATURE”. El desinterés por informar de los notables avances de la investigación con células madre “adultas” en nuestro país es evidente. ¡Que cada cual saque su propias conclusiones!.

febrero 26, 2006 Posted by | Bioética | Deja un comentario