Cultura Solidaria

El me-apetece y la nueva solidaridad.

Solidaridad.jpg En una conversación con un amigo que se dedica a la docencia este me refirió la siguiente conversación con un jóven:

Me contesta Roberto:

Lo reconozco: soy un sinvergüenza; pero al menos lo sé. Lo malo es que mis amigos son tan sinvergüenzas como yo, y no lo saben…

El “sinvergüenza cuando dice estas cosas, te echa una mirada entre ingenua y acongojada capaz de conmover a una momia.

O sea le dije, que tienes un morro que te lo pisas.

Sí, claro; pero eso no es noticia. Lo que digo es que, cuando mis amigos y yo salimos de copas …te desinhibes, pasan cosas .., y luego…, bueno, ya me entiendes… pues se creen que eso es lo que hay que hacer; que, si te apetece, es poco menos que obligatorio… Y mi problema es que no sé qué decirles, porque, al fin y al cabo, me porto igual.

Nunca me habían planteado una cuestión semejante, y yo dudaba si la solución requería, como paso previo, tirarle la bola de papel que tenía entre las manos para que reaccionara. No lo hice porque Roberto tenía un cinco o seis por ciento de razón y de disculpa: en efecto, cuando uno se desinhibe, al menos es esperanzador que siga funcionando el sismógrafo de la conciencia. Es cierto que conocer la “legalidad” de los propios actos nos hace más responsables; pero tener atrofiada el alma es aún peor porque hace más difícil el cambio.

Nuestra charla, sin embargo, siguió otros derroteros, partiendo de eso que tanto alarmaba a Roberto.

Mi amigo concluyó con esta exclamación: ¡Que hagan el bestia lo entiendo. Pero que no me digan que es obligatorio!

Remontándonos a sus orígenes remotos hemos de aludir a un pensador griego llamado Aristipo

Aristipo vivió en el siglo IV a.C. y por tanto es improbable que se ofenda si le califico de salvaje. Pero, si realmente dijo lo que nos dicen que dijo, fue el creador de uno de los sistemas éticos más demoledores de cuantos han inventado los hombres: “El hedonismo bestial” (de bestia, claro). Su idea estrella pueden resumirse así: “El deleite o placer hedonista, es el bien y el fin del hombre y de la vida”.

Cabría decir, por tanto, que Aristipo elaboró toda una actitud ética a partir del “me apetece placentero”, pero es más exacto afirmar que su doctrina es una “antiética”, un intento de liberarse de cualquier postulado. De ahí que este principio repugne a la “conciencia social solidaria” que tiende una mano a aquellos que “les apetece” poder comer un trozo de pan aunque sea duro ,tener un lugar donde poder dormir, poseer un techo donde albergarse o percibir una sonrisa ante tanto sufrimiento incluso familiar. El “meapetecismo” hedonista se enfrenta, por tanto, a esa “nueva sensibilidad solidaria social” esperada por muchos e ignorada por algunos.

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febrero 26, 2006 - Posted by | Solidaridad

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