Cultura Solidaria

La TV pública y la lógica del caso límite.

interactive television.jpg Nadie duda hoy día de la importancia que a todos los niveles tiene ese invento, ya imprescindible para nuestras vidas, llamado televisión. Su influencia informativa no tiene parangón, aunque actualmente la prensa y la radio no le van a la zaga en muchos aspectos.

La televisiones públicas en particular, deberían ser piezas claves a la hora de proporcionar a los ciudadanos referencias informativas fiables como servicio publico que son. Esta función es realizada ejemplarmente, por ejemplo, por la BBC inglesa cuya trayectoria independiente y ajena a los manejos políticos está fuera de duda aunque las tensiones con el gobierno de turno a veces hayan provocado dimisiones y hasta suicidios. En el caso de la TV española en modo alguno ocurre así. Pero para no quedarnos en la mera denuncia analicemos un caso concreto.

Últimamente es habitual que los reportajes y noticias del telediario, venga o no al caso, traten de forma descarada sobre las medidas que este gobierno está tomando o piensa tomar en el futuro, exponiendo los temas de la manera más favorable a las tesis oficiales. Así, el día 1 de octubre pudimos ver y escuchar dos noticias emitidas una a continuación de otra que resultan de lo más ilustrativas. En una de ellas se hablaba de la película de Amenábar y a continuación, la otra comentaba la decisión de un juez inglés sobre la retirada de la ventilación mecánica y otros medios para mantener en vida a un hombre con una enfermedad incurable en fase terminal.

Aparte de la clara constatación de intento de manipulación -siempre ha ocurrido así en nuestra querida televisión pública mande el partido que mande- en esta ocasión, el tratamiento del tema es, una vez más, el recurso al argumento del caso límite para tratar de justificar una hipotética futura medida legal.

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Cuando se introdujo la Ley de aborto se argumentó que venía a remediar los casos que finalmente se despenalizaron: violación, graves malformaciones en el feto y riesgo grave para la salud de la madre. Pues bien hoy día el 90% de los abortos realizados en España se realizan en clínicas abortistas privadas. De ellos el 97% “supuestamente” por existir riesgos para la salud de la madre. Con el espectacular desarrollo de la medicina en nuestros días, ¡quién puede creerse de verdad eso! Lo que ocurre es que esa es la justificación más fácil de esgrimir cuando, además, son los propios médicos de la clínica los que realizan ese diagnóstico. Primero se abre la puerta a una despenalización parcial para muy pocos casos límite y después se convierte a la propia Ley en un coladero para todo tipo de casos. Lo único que hay que hacer es mentir.

Lo que pasa es que en el caso comentado anteriormente, ni siquiera el falaz argumento es utilizado con habilidad. Si se quiere justificar una futura ley sobre la eutanasia, la sentencia judicial inglesa para lo único que sirve es para defender lo contrario, ya que el hecho judicial comentado podría incluirse dentro de lo que se está configurando como una auténtica especialidad médica: “los cuidados paliativos”. Su finalidad es dotar al paciente terminal del estado anímico, mental, social y espiritual más adecuado para poder vivir mejor la fase final de su vida. En palabras de la doctora Cecilia Sepúlveda coordinadora del programa de control de cáncer de la Organización Mundial de la Salud, “los cuidados paliativos afirman la vida, miran la agonía como un proceso normal y no buscan ni acelerar ni retrasar la muerte”. La eutanasia, sin embargo es fruto de una malentendida “compasión” pues propone suprimir a la persona en lugar de rescatarla del sufrimiento que es lo que se pretende con los cuidados paliativos. Como comenta Juan Pablo II: “La verdadera compasión promueve toda clase de esfuerzos razonables para favorecer la curación del paciente y al mismo tiempo ayuda a detenerse cuando cualquier iniciativa resulta ya inútil para tal fin”.

En este sentido tiene especial valor la ley que acaba de ser aprobada por unanimidad en la Asamblea Francesa que permite a los enfermos terminales rechazar tratamientos y dejar que llegue la muerte, pero sin despenalizar la eutanasia.

Esta ley establece que cuando un paciente terminal “decide limitar o detener todo tratamiento, el médico respeta su voluntad después de haberle informado de las consecuencias de su decisión”. Si el enfermo está inconsciente, la decisión médica debe ser “colegial” tras la consulta con “la persona de confianza” del enfermo. Si se suspenden las terapias activas, el paciente es tratado con cuidados paliativos.

El apoyo unánime de las distintas fuerzas políticas demuestra que es posible encontrar un consenso para abordar estos problemas en el marco de la sanidad, sin cambiar el Código Penal.

Es preciso ir por la senda del progreso y la civilización marcada por países como Gran Bretaña o Francia en lugar de utilizar el cine o la televisión para la demagogia barata.

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febrero 26, 2006 - Posted by | Bioética

3 comentarios »

  1. hola que tal estais yo bien y como estais vosotros

    Comentario por Maria Estevez | febrero 16, 2010 | Responder

  2. hola como estais yo bien y vosotros

    Comentario por Maria Estevez | febrero 16, 2010 | Responder

  3. hola que tal estais yo bien

    Comentario por elisaro.rodriguez99@gmail.com | febrero 16, 2010 | Responder


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