Cultura Solidaria

El Sr. Almunia y la familia

  hijos.jpg            No hace mucho Joaquín Almunia, nuestro Comisario Europeo de economía, realizó unas claras y sugestivas declaraciones. En concreto dijo que la emigración no soluciona el problema del envejecimiento de la población en España, sólo lo aparca, puesto que en muchos casos estos emigrantes terminen marchándose  a su país de origen. Lo importante y eficaz, según sus palabras, son las políticas de fomento de la natalidad como se viene haciendo  en el resto de Europa.

Posteriormente en los medios de comunicación han aparecido afirmaciones semejantes en una conferencia pronunciada por el Martin Feldstein, profesor de Harvard y  asesor económico de Bush, indicando que los emigrantes no son la panacea de las pensiones: “sería un error recomendar un incremento de la inmigración como política para afrontar el envejecimiento de la población” aseguró. La conclusión, dijo, es clara: es necesario impulsar la natalidad. 

Estas declaraciones parecen encontrar la clave para la solución del problema que parece preocupar en todos los países europeos, menos en el nuestro. 

Hace ya bastantes años Miterrand, homólogo ideológico del actual gobierno español, fue el pionero en nuestro continente en la asunción de medidas económicas para incentivar la natalidad en Francia, que se concretaron en la aprobación de ayudas familiares progresivas en función del número de hijos. Los resultados positivos de tal medida no se hicieron esperar. Hoy Francia es el país con mayor índice de natalidad: 1,9, mientras que en España con un 1,2 estamos a la cola del mundo.El ejemplo fue seguido después por otras naciones europeas con resultados positivos. 

Un simple dato basta para comprender lo que es una auténtica ayuda familiar: a partir de este año las familias francesas que decidan tener un tercer hijo dispondrán de una nueva ayuda del Estado de hasta 750 euros al mes (recordemos que el salario mínimo español se sitúa en los 540 euros brutos mensuales), pero además las familias disfrutan de subvenciones para contrato de niñeras, medidas fiscales, guarderías municipales etc. 

En el nuestro, sin embargo, existe una única ayuda de 100 euros… y sólo para la mujer trabajadora es decir con contrato laboral, como si la que carece del mismo no trabajara. Parece como si en España tuviéramos siempre tendencia a dejar pasar el veloz tren de la ayuda familiar que transita en Europa para conformarnos con coger un mercancías, eso sí dándonos importancia y asegurando que nuestras  ayudas  a las familias son de las más avanzadas. ¡Qué desfachatez! 

 España está a la cola de Europa en cuanto a políticas familiares; es el país de la Unión Europea que menos dinero invierte en la familia, con un 2,7 por ciento de su PIB frente al 8,2 por ciento de la media europea, es decir, tres veces menos. También es el país con la tasa de natalidad más baja. 

 La potenciación y protección de la familia como pieza clave de la sociedad de cualquier nación es el primer deber de un gobernante que se precie. Sin embargo parece como si existiera una especie de prejuicio psicológico que incapacita a nuestros dirigentes de los diversos partidos a tomar decisiones, de verdad, en ayuda de la economía familiar. Es preciso erradicar de la mente de nuestra clase política estereotipos o vergüenzas absurdas que asocian “ayuda familiar” a tiempos de dictadura pasados. Sólo es necesario echar una mirada a los países de nuestro entorno europeo para caérsenos la cara de la auténtica vergüenza, de esa de la que si merece la pena avergonzarse. 

Por sentido de solidaridad comunitaria habría que exigir, incluso judicialmente, que los ciudadanos de nuestro país disfrutaran de idénticas políticas de apoyo familiar y estímulo de la natalidad a las de los países con los que se quiere converger, y de paso se solucionaría el gran problema del relevo generacional que de no ser corregido acarreará indefectiblemente, tarde o temprano, el colapso del sistema público de Seguridad Social. 

Nuestro presidente del gobierno se comprometió en la campaña electoral, ante un auditorio lleno de familias, a crear una ayuda directa por hijo hasta los 18 años. Sería un excelente comienzo.

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noviembre 5, 2006 - Posted by | Familia, Política

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