Cultura Solidaria

Saber ganar sin demostrar excesiva alegría

ÁlvarezSe lleva mucho, en quioscos de prensa y chuches, la venta de objetos o libros de antaño, por fascículos, que es un modo de venta a plazos, así barajas históricas, soldaditos de plomo, juguetes de antaño, los libros que de pequeños teníamos en la escuela: las Enciclopedias de Dalmau, Rodríguez o Álvarez, aquéllas que propiamente portaban el saber enciclopédico, que ahora ahorrarían a nuestros niños el martirio de llevar tanto libro que provoca dolencias de espalda, pues aunque “el saber no ocupa lugar”, sí pesa “mogollón”, y por supuesto que salíamos conociendo nuestros ríos, montes, ciudades y comunicaciones, los teoremas de tales y de Pitágoras, la regla de tres, o nuestra Lengua Española, con propiedad, no usando las barbaridades que hoy oímos, incluso de bocas de profesionales del buen habla, como el tan en boga “detrás tuya”, “te lo prometo”(en vez de te lo aseguro), “fuistes”, “ estar de pies”, dequeísmo, loísmos, laísmos, y la frecuente confusión en “deber de” (duda) y “deber” (obligación); sin acudir a blasfemias, tacos ni el pedante extranjerismo de chau, bye, okey…; los Catecismos del P. Astete, o del P. Ripalda, que en juego de preguntas y respuestas daba la regla de oro de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo, y la norma de auténtica convivencia y “mantenible” ciudadanía: “sufrir con paciencia las adversidades y flaquezas del prójimo”; o los atlas mudos en que habíamos de situar países, capitales, océanos, penínsulas…, o el conocimiento de nuestra “Grande e General Historia” que, sin hacernos chauvinistas, ni nacionalistas, ni engreídos, nos llevaba a sentir la responsabilidad de españoles, castellanos, segovianos…, que tantos eran los personajes, hechos y acontecimientos con España por motivo.

Uno de estos libritos, por supuesto hoy muy superados por expresión, y contenidos, que está editado en 1929, nos presenta algún capítulo digno de tenerse en cuenta y para hacernos reflexionar, “Cartilla Moderna de Urbanidad” se llama; en lo referente al comportamiento en el juego, pues lo trata en el colegio, en la calle, en la mesa, en los viajes…, dice que : -“Hay que saber ganar sin demostrar excesiva alegría” -“Saber perder sin enfadarse” -“No hacer trampas ni de broma” Creo que el sólo enunciado de estas consejas nos lleva directamente a esas celebraciones del “gol”, en que desde el locutor que lo “canta”, que parecen todos el mismo, entre locos y tartamudos, gritando hasta enronquecer , como haciendo gárgaras o concursando por quien dura más sin respirar…, pienso que algo así haría Alonso Pinzón al avistar “tierra”, o el locutor que retransmitió la llegada del hombre a la luna, ese “pequeño paso del hombre, pero enorme para la humanidad”…, pasando por la hinchada que salta, llora, se abraza, a veces pintados de indios y, aunque haga un calor africano envueltos en la bufanda con los colores del club, al que siguen, algunos hasta el infarto; los jugadores en actitudes grotescas, contorsiones, bailes, gestos, carreras…, que además de desprecio al contrario, al que se quedó cara de lelo, parecen estar poco habituados a esta victoriosa jugada.

Saber perder, aunque alguno pierde insistentemente, no es nada fácil, al menos eso parecen decir nuestros profesionales que ante la derrota, insultan, agreden, hacen gestos provocativos, achacan la derrota al árbitro, e incluso desprecian al mismo público que va a verlos y animarlos. Actitud agresiva que los propios padres de los jugadores de categorías menores aconsejan, piden y provocan.

De no hacer trampas ni en broma, casi nos parece de extraterrestres, pues sabemos que es tan frecuente el simular, agarrar, zancadillear, pisar, y hasta entrar con riesgo de lesionar e incluso con esa sola intención, que hasta los propios entrenadores tratan de la trampa como una estrategia a poner en juego, una táctica más, y no digamos en los finales de competiciones, en que hay rumor de “maletines”, primas y compraventas…

Por supuesto que estos libros de 1929 no pueden ser el ABC de nuestra conducta de hoy, pero no vendría mal que algunos deportistas , aficionados, entrenadores, y desde luego muchos de nuestros políticos, especialmente en días de campaña electoral, echasen un vistazo a estos consejos que nunca quedan anticuados, y que harían de deporte y política y de toda convivencia ese “juego limpio” que tanto predican, que tanto deseamos y que tan ausente está en nuestra realidad de cada día.

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junio 23, 2009 - Posted by | Sociedad

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