Cultura Solidaria

Otro “pasito” más… los crucifijos

Excesivas dioptrías hay que tener para no darse cuenta de que el primordial objetivo, el más sañudo empeño, del gobierno Zapatero es trocar la influencia que la Iglesia Católica ha llegado a ganarse con su altruista y benéfica acción, ya no sólo en cuestiones de religión y moral, sino en Historia, cultura, tradición, ciencia, arte, y desde luego la enorme obra caritativa y social sobre los menos favorecidos, esos que en la era Zapatero andan emergiendo y proliferan como setas en otoño lluvioso y soleado. En esto y en adicciones peligrosas de cada vez más jovencitos estamos en cabeza.

Tal vez como la legislatura aporta tan poco en educación, defensa, economía, exteriores, justicia y otros “misterios”, incluido ese de la igualdad con las “miembras”, que, eso sí, han logrado que las adolescentes, casi niñas jueguen al sexo con el “póntelo”, la píldora ´(abortiva) del “día después”, el aborto “libre” y sin conseja paterna, y hasta las “necesarias y urgentes” clases que alguna autonomía se ha adelantado a impartir para que los pequeñitos aprendan a masturbarse, tal vez, digo, con tan poca oferta contable se quieran apuntar el tanto de negar el pan y la sal a la Iglesia Católica  tan mayoritaria y tan influyente en nuestra historia, civilización, tradición y cultura, en la que España hunde sus más profundas raíces, por lo que se intenta atarla de pies y manos.
 
Ahora toca la ofensiva contra los crucifijos, esos que sin agraviar a nadie, ni obligar a nada tanto consuelan a quienes, inmensa mayoría en España, creemos y tenemos a Cristo, Redentor de “todos”, por camino, verdad, luz y vida.

Andan afanados en retirar el crucifijo de aulas y espacios públicos…, como no dejan poner el nombre de una calle a una heroína mártir, simplemente porque fue monja, o borran de un centro la denominación del  héroe que pidió que le amputasen su brazo sin anestesia por dejarla para niños y embarazadas, porque estaba en un bando, al tiempo que levantan monumentos a las víctimas del otro bando de nuestra última contienda.

Yo pregunto, si estamos en democracia, y en aras de esa libertad de opinión, de expresión y de acción, pretenden retirar  el crucifijo, ese símbolo de nuestra tradicional y mayoritaria creencia ¿no es tan totalitario “al menos” retirar el símbolo aséptico  para el no creyente y tan valioso para el católico, como mantenerlo entre los pocos que lo rechazan?, ¿no sería mucho más razonable, y por supuesto lo democrático, que ante la intolerancia de alguno y la petición de muchos fuese el Consejo Escolar de cada Centro quien decidiese, que por algo son órganos democráticamente elegidos y para algo están legislados? 

Los Consejos Escolares serán los que decidan si la mayoría prefiere la presencia del símbolo del amor universal o su retirada, si se pone el tradicional belén, si se cantan populares villancicos, si sé explica el por qué tienen vacaciones durante las Navidades o la Semana Santa, o simplemente se los manda a casa, si se les habla de esas campañas de caridad y justicia de UNICEF, DOMUND, Cáritas, cáncer, sida…

Ahí precisamente tiene D. José Luis, Presidente de “todos” los españoles, ocasión de mostrar su “talante”, escuchando y atendiendo a esas millonarias manifestaciones pacíficas, pero rotundamente expresivas de los sentires del pueblo, o esos millones de firmas recogidas a favor de la vida, contrarias a la muerte voluntaria de esos 120.000 niños que cada año son troceados en el vientre de las mujeres o jovencitas que los concibieron, tantas veces voluntaria y hasta reincidentemente…

La Iglesia Católica no pide privilegios, simplemente que se le deje actuar y expresarse  y desarrollar su  benéfica acción religioso social.

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diciembre 5, 2009 Posted by | Sociedad, Solidaridad | 1 comentario