Cultura Solidaria

Nomenclatura adecuada

Comenzaré felicitando a Marita Martín Rozas, Educadora Social, por su afán de llamar a cada cosa por su nombre, por emplear el término adecuado en cada caso, según su artículo “Aprende a ligar”..

En un país que se empeña en hablar mal, que incluso lo tiene como signo de progresía, que usamos abreviaturas y signos tipo mensaje telegráfico; usamos fonemas vascos (K,Z) indiscriminadamente; metemos expresiones o barbarismos sin justificación alguna: eureka, OK, bye, bye, chao, fashion, incluso desde la administración (Madrid fashion,s week); escribimos, como novedad “novedosa” los nombres propios con minúscula, y qué decir de la tilde; cambiamos el significado como en “te lo prometo”, con sentido de “te lo juro”, mientras que a jurar lo damos sentido de blasfemar; parece moda usar el “detrás mía”, “detrás tuya”, por detrás de mi o de ti; afirmamos estar “de pies”, terminamos en “s” frases como fuiste, dijiste, pusiste…; empleamos mal la obligación y la duda en “deber” o “deber de”, intencionadamente nos tergiversan los términos nación, país, patria….; se tiene a gala hablar en taco, con lo que éste, que está en el Diccionario de la RAE, pierde su valor de exclamación, dolor o enfado, que de ser álgido llegará a cabreo…, que se blasfema sin sentido ateo, pues quien así “reza”,al tiempo puede santiguarse; que la propia Real Academia que “limpia, fija y da esplendor”, en vez de mantener su criterio de cultismo, se rinde ante los vulgarismos; en esta Ex-paña es plausible, digo, que alguien interceda por el buen habla.

 No estoy tan de acuerdo en que “Quitapesares” sea término inadecuado para un Centro de Salud Mental, pues lo veo expresivo y aun romántico para el lugar en que pacientes y familiares, en maravillosa naturaleza y vestigios de grandeza e Historia, mitiguen sus pesares.

Sobre la palabra “discapacitado”, en la que estoy totalmente de acuerdo, debo decir que en mis lejanos estudios de especialización de Profesor de Pedagogía Terapéutica, en Madrid, allá por la década de los 60, ya reprobábamos los términos retrasado, deficiente o anormal, e incluso el menos peyorativo de subnormal, aunque de algún modo hay que definir la realidad por más que ésta no sea estimulante ni amable, que también los galenos hablan de cáncer o infarto…

Sin embargo, aparte de no entender que un Ayuntamiento, en época de crisis, con el dinero de todos, promueva, y gaste millones en el empeño, un “curso de aprender a ligar” para “niñas” de 13 años, con el amplio abanico de habilidades por aprender, y menos que una “educadora Social” aplauda tan disparatado evento, que incluso contraviene el párrafo 3 del art. 27 de nuestra Constitución (la de todos), al no garantizar el derecho de los padres a que los hijos reciban la formación religiosa y moral de acuerdo con sus convicciones…, con la que nos están colando, de a nuestros hijos, a nuestros “niños”, darles clases de masturbación, tomarles la medida del “pinganillo” para acoplarles el condón a medida, o enseñarles a ligar, recién caído el biberón…, porque, usted que se interesa por el uso adecuado del lenguaje, al hablar de las “niñas” alumnas del cursito, tan progre que ha levantado suspicacias hasta allende nuestra autonomía, dice “chicas jóvenes”, y bien sabe usted, y así lo define el Diccionario, que son “púberes o adolescentes”, cuyo nombre indica que “adolecen” de madurez o raciocinio para actuar responsablemente, de donde vienen los embarazos no deseados con su consecuente mochila de abortos, abusos y violaciones, es decir recién dejada su niñez, por lo que parece que incluso psicológicamente sea demasiado brusco el paso de creer en el ratoncito Pérez, o el Rey Baltasar a tan precoz inicio a la sexualidad adulta y práctica.

Así  mismo me parece de un excesivo optimismo y condescendencia llamar “curso de habilidades sociales” a ese enseñar el coqueteo, que unido a las demás excentricidades de que arriba he hablado, complementadas con el permisivo y tempranero botellón, darán jovencitos hedonistas y obsesivos que se han saltado esa edad tan bonita de la adolescencia, en que se va descubriendo cada día la aventura del sexo, la atracción, el enamoramiento, los afectos y el “amor”. Serán niños viejos. A nosotros no nos dieron ninguno de estos cursillos acelerados de empapuzamiento de sexo y…aunque usted diga que ya hubiéramos querido tenerlos, aquí estamos, sin traumas, depres, manías o fobias, y hemos cumplido y hasta alguno hemos llegado a “educador social” o a Profesor especializado en Pedagogía Terapéutica.

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abril 24, 2010 - Posted by | Sociedad

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