Cultura Solidaria

Paga éste…

Al levantarme esta mañana, mientras hacía mis habituales estiramientos, por la ventana vi que amanecía un espléndido día, de esos que en un bar rezaba “Hoy hace un día maravilloso, verás como alguien viene y lo jode”, y efectivamente, por la radio oí la noticia que me fastidió tan prometedora jornada: un diputado de Granada había pagado con la tarjeta “oficial” unas “chuches” por valor de 1,70 euros.

 

Por supuesto que más me hubiera afectado si el desvergonzado hubiese sido de los de cientos de millones a los que tan acostumbrados nos tienen algunos, varios o muchos de nuestros políticos, pero precisamente aunque sinvergüenza ya tenemos, y no importe la cuantía, parece más “pringado” que hasta para pipas o golosinas utilice esa tarjeta que se supone sólo, y ya es discriminatorio privilegio, para gastos relacionados con su puesto político. De que te llamen “chorizo”, y lo seas, al menos llévate millones, como esos directivos del Banco al que el Estado hubo de aportar buena ayuda por su falta de liquidez.

 

Ello me trajo a la memoria aquel otro caso en que pasé auténtica vergüenza ajena, por otro parlamentario, así mismo de IU, que estas siglas pueden ser mera coincidencia, pues en todos los sitios “políticos” cuecen habas “fétidas”, contemplando cómo se enredaba, contradecía y negaba infantilóidemente, el diputado que quiso pagar con la tarjeta oficial al taxista su carrera con el ligue a un hotel, que a buen seguro también pasaría el cargo a la “oficial” tarjeta plástica. Posiblemente también cobrase por tan bochornosa entrevista en la caja tonta.

 

Yo me pregunto ¿de veras estos representantes de la voluntad y la opinión ciudadana se creerán con derecho a tanto privilegio?, o la avaricia humana les ciega y no ven que ya les separan bastantes desigualdades y privilegios  que la ciudadanía ni ha votado ni ve lógico ni justo.  No les parece suficiente el buen sueldo, viajes gratis, coche oficial, gastos de representación, y dietas por asistir a su lugar de trabajo, donde a menudo faltan, se quitan la palabra o insultan y alborotan, o…dormitan beatíficamente, como si lo tratado no va con ellos.

 

Entiendo que precisamente por ser quienes hacen las leyes y obligan a su cumplimiento son quienes debieran dar ejemplo, primero adjudicándose sueldos razonables, después ajustándose a lo acordado, y desde luego abriendo caminos de austeridad, y más en tiempos de crisis, incluso de la que ellos puedan tener alguna culpa o responsabilidad, que con el pueblo no cuentan para elaborar presupuestos, pero luego sí lo responsabilizan para su ajuste o reducción.

 

Si tan mal pagados están que hasta el taxi con la querida o la bolsa de chuches han de pasar por la tarjeta “oficial”, si tienen dificultades para llegar a fin de mes, yo que soy sensible y me pongo en el puesto de quienes sufren, voto porque les suben el sueldo, las primas, las dietas, pero que no tengan que acudir a tan deprimentes acciones, pues viéndonos en ellos representados sufrimos sofocos de vergüenza, pues se ven forzados a pasar por gorrones y decir “paga éste”, el ciudadano, tú y yo…Que les suban, que les dupliquen sus “escasas” remuneraciones, pero que les quiten esas tarjetas, dinero de plástico que no saben administrar.

 

Esta vez ha sido en la bella Granada, en la Andalucía ahíta de soles y mar en que junto a naranjos y limoneros, geranios y jazmines brotan políticos aficionados al pelotazo, pero pueden aparecer, y brotan espontáneos como las setas, en cualquier rincón del mapa hispano. Tal vez por pagar con tarjeta “oficial” no se enteren del precio de un café, del metro, o de horas de conversación al móvil…

 

Ya lo dice la jota castellana: “Si algunos ricos supieran (poned políticos en vez de ricos, que puede ser equivalente)/ lo que cuesta trabajar/ no abusarían del pobre, / ni tampoco del jornal…”  Ni quizá se metieran en tanto pleito si pagasen ellos las costas; ni tendrían tanto “liberado” en su nómina de empleados; ni viajarían tanto si pagasen su gasolina o su billete, aquilatarían más y vigilarían mejor si los “patronatos” fuesen a sus expensas no con fondos comunales, ni tendrían alguno de éstos que más que una ayuda o alivio son un lastre, como el niño tonto del consistorio.

 

Y es que, no sé si la clase política es de flaca voluntad y cae en la tentación del fraude, el pelotazo o la distracción de fondos, o es que el ser humano tiende a adjudicarse lo que tiene a mano, como ya no se repasan en las escuelas los mandamientos del Decálogo, en que el décimo rezaba “no codiciar los bienes ajenos”.
Lo dicho, pon otra ronda, y pon de estos pinchos, y otra ración de éstas…, pásalo por la tarjeta “oficial”, que PAGA  ÉSTE…

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noviembre 12, 2011 - Posted by | Política, Sociedad, Solidaridad

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