Cultura Solidaria

El desfile

Un año más el 12 de octubre se celebró nuestra Fiesta Nacional, sin aludir, por supuesto a la referida a tauromaquia así llamada y así conocida en el mundo entero, aunque defenestrada en esa parte de España, la nación catalana, en la que tantos símbolos nacionales son marginados, mientras el gobierno de España mira hacia otro lado, idioma, himno, bandera, incluso lo que de símbolo tienen los toros, aunque éstos no siempre ni todos, que sí se explayan con los “bous embolats”; la penúltima entrega de este folletín catalanista o antiespañol, ha sido la ausencia del President en el desfile de nuestras Fuerzas Armadas en la capital del reino.. .
Un año más España entera, salvo los independentistas de siempre, ha celebrado el emotivo desfile con el que homenajea a sus hoy muy respetadas y queridas Fuerzas Armadas, más apreciadas desde que Aznar legisló un Ejército Profesional en el que no tuvieran que pasar nuestros mozos dos años de su vida interrumpiendo trabajo y estudios, y en el que además de garantizar la soberanía e independencia patria y defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, colabora en mantener el orden y conseguir la democracia en otros países, a veces a costa de sacrificios, sangre y vida de nuestros soldados.
Debo manifestar mi emoción presenciando el, aunque algo mermado por la sensible crisis, vibrante desfile de nuestro ejército de tierra, mar y aire y las fuerzas de orden público, que durante algo menos de dos horas recibieron el calor y el respeto de los españoles. Tal vez cuando algunas unidades más significadas en las misiones externas hacían redoblar aplausos, pensando en ministros que manifiestan su separatismo, pensase aquellas palabras que mereció “mío Cid” “Dios que buen vasallo, si hobiera buen señor”, que tanto merecen estas mujeres y hombres que dan “todo por la Patria” y tienen por lema “Disciplina es mi sola grandeza”.
Sentada, pues, mi admiración y afecto hacia esas Fuerzas Armadas, atención que me ha alcanzado diversos premios y distinciones, y no creyendo la posibilidad de tacharme de fobia alguna hacia estas fuerzas hoy valorada en la cúspide de nuestras instituciones, puedo opinar y opino que no me pareció oportuno celebrar tan costoso evento, en estos momentos de cruel crisis que vuela sobre todos, pero se agarra con fiereza en los menos favorecidos, en los parados cuasi permanentes, pensionistas congelados , hipotecados con amenaza de desahucio, hogares privados de ayudas sociales.

Que cuando sobrevolaban  nuestras cabezas esas escuadrillas tan milimétricamente alineadas, tan arriesgadamente juntas, dejando sobre los cielos madrileños la estela con los colores de la enseña patria, se me ponía mi escaso cabello como escarpias, pero al tiempo pensaba en los millones que poner en marcha esos motores había supuesto.  Tal vez, aunque no lo creo asi, este gasto suponga el “chocolate del loro” de los grandes presupuestos estatales, pero habría sido un detalle para el españolito medio, que anda angustiado viendo pasar los días en pobreza y amenazas de tiempos peores.

Estoy seguro de que quienes primero lo hubieran deseado y comprendido son los propios profesionales de estas abnegadas y sufridas fuerzas que recibían el merecido homenaje de unas horas de protagonismo, unos minutos de aplauso, pues bien saben ellos que España toda sabe bien de su entrega y esfuerzo.

Creo que toda España, también ellos, o ellos los primeros, habrían visto de buen grado que este año la austeridad que obligadamente, incluso programada desde órganos externos, tenemos que programar y mantener, hubiese aconsejado recordar su meritoria y necesaria ejecutoria, conmemorando su Fiesta, la Fiesta de las Fuerzas Armadas, la Fiesta de todos, la Fiesta Nacional, pero, como se hace en las economías hogareñas, reduciendo gastos , agradables, sí, pero no tan perentorios, como esas ayudas sociales de supervivencia, esos cortes en sanidad, esas mermas en educación, ese aquilatar en infraestructuras, esos tijeretazos en escasos sueldos, en pobres pensiones, en imprescindibles servicios sociales…

Tan emotivo y significativo hubiera sido el, éste si, espléndido y vibrante, acto de homenaje de la nación, representada por monarquía y gobierno, a los caídos en las contiendas y cataclismos y las víctimas de actos de terrorismo.
Tal vez el gesto, aparte de evitar una nada despreciable cifra de gasto, hubiera supuesto el beneplácito de todos, de quienes somos admiradores de gente tan abnegada y de quienes todavía no han calado en su grado de generosidad y exacto cumplimiento de tan altas tareas y misiones.

Me fue muy grato constatar el grado de españolismo que hoy,  anecdótica y curiosamente tal vez desde los triunfos de nuestra selección nacional de fútbol, “la  roja” , las banderas nacionales han “salido del armario” y es normal verlas por la calle, en el metro, en los bares, en vehículos…ha sido como un descorrer el rancio velo de nuestras inhibiciones y sacar el españolismo que llevamos dentro, y que no se puede reducir al epidérmico, aunque vibrante y digno, desfile de los soldados por las avenidas madrileñas de Prado, Colón o Recoletos.

Anuncios

noviembre 21, 2011 - Posted by | Sociedad

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: