Cultura Solidaria

Sin pena ni gloria…y sin santo patrón

Pues sí, señores, el que sus “retoños” se quedasen en casa, sin clase, el pasado día 2 de noviembre, no se debió a la cristiana celebración del “día de los difuntos”, ni tampoco a que los profesores, aprovechando la oportunidad de la jornada dedicada a difuntos y cementerios, para hacer un largo puente festivo, se tomasen el “día moscoso”, era que se celebraba, nada más y nada menos que el “día del enseñante”, la fiesta del docente.

Siempre he entendido que tal festividad queda coja, indefinida, deslavazada, inadecuada desde su misma denominación, pues opino que decir enseñante es quedarse en una de las facetas, tal vez la menos importante del docente, que además y sobre todo es educador, pues enseñar, lo que se dice añadir conocimientos o descubrir realidades también lo hacen la prensa, la pandilla de amigos, un libro o revista, la calle, la tele, la vida…, incluso enseñan además de sus anatomías, otras facetas de la vida, esas mujeres de nada dudosa moral, o los políticos fraudulentos, o los jueces que nos sorprenden con sus rocambolescas sentencias, o los famosillos con su ajetreadas vidas…, pero lo que se dice “educar”, en el hogar y en las aulas.

Pero a lo que voy es al paso sin pena ni gloria de esta celebración profesional; sin publicidad ni aun noticia, sin celebración festiva alguna, solamente con el cierre de las aulas.
Cualquier gremio, cuerpo o colectivo profesional celebra su fiesta patronal con una serie de actos que abarcan desde lo religioso, pasando por lo profesional, a lo más meramente festivo, como los hosteleros que dedican varios días de celebración en honor de su Patrona Santa Marta, haciendo partícipes de su ocio y alegría a la sociedad, llegando a la popular becerrada, fiesta nacional en tono menor, o, en términos deportivos , de tercera división; la Policía Nacional festeja a su Ángel de la Guarda con diversidad de actos, incluyendo imposición de medallas y honores; los artilleros explosionan fuegos de artificio, despertando a la ciudad con tan sonora diana, incluso colocando la enseña nacional en lo más alto del emblemático Acueducto, en honor de Santa Bárbara, festividad que antaño compartían, por lo de los explosivos, con los canteros, que a su vez tenían otros actos, incluyendo interesante concurso literario, que algún año gané compartiendo podio con los escritores fallecidos, José Galache y Florez Valero; A San Raimundo de Peñafort dedican su fiesta patronal los abogados, que en esta fecha se imponen méritos y condecoraciones; a San Eloy los joyeros; los músicos, que por lo de la sonoridad instrumental suenan más, festejan a Santa Cecilia, a San Crispín los zapateros, y aunque este año las cosas no estén para celebraciones por muy conocidas causas, los banqueros honran en su día a San Mateo, santos patronos elegidos por cada gremio en función de afinidades, vidas y hechos, admiración o similitud de actividad…

Tal vez sea ésta la causa de tan anodina celebración docente, la de no contar con santo patrón. Antaño, aunque siempre dentro de la proverbial modestia y austeridad, pero no exenta de pluralidad de actos que iban desde la celebración religiosa, pasando por la académica, hasta la mas festiva y tradicional gastronómica, los docentes los “educadores” se reunían en torno al santo aragonés entregado a la educación general, popular y gratuita, San José de Calasanaz, después se dividió en “sub-gremios”, celebrando los de básica a este mismo santo cada 27 de noviembre, mientras medias lo hacían a Santo Tomás de Aquino los 28 de enero y los de la formación profesional a San Juan Bosco los 31 de este mismo mes de enero.

Pero aires laicistas pidieron primero y exigieron después la retirada de todo lo que oliese a eclesial, con lo que estos santos se quedaron sin el homenaje de los educadores, y éstos profesionales sin más celebración que la anodina, apenas apercibida del cierre de las aulas en el “día del enseñante”.

Valgan estas líneas para comunicar que la Asociación Católica de Maestros de Segovia continúa, también esta año, aunque con ligera variación de fecha, cada 27 de noviembre, que este año por cuestiones de calendario escolar será el 24, honrando al santo educador, su patrono, José de Calasanz, y lo hace con celebración religiosa, acto académico, recuerdo a compañeros fallecidos y jubilados, actuación cultural y comida de hermandad.

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noviembre 23, 2012 - Posted by | Sociedad

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