Cultura Solidaria

España sigue siendo católica

ImagenPor supuesto que la crisis afecta al hombre, en lo físico y en lo espiritual, que siendo el humano egoísta y “tripero”, cuando está ocupado y preocupado en la mera supervivencia, es menos dado a cultos, ceremonias y prácticas religiosas, atendiendo primero al estómago, “primus vivere”, aunque sea más prosaico y primario, y una vez satisfechas primeras necesidades y básicos instintos, dedica tiempo a la cosa espiritual…

Sin embargo este país, conocido por “tierra de María”, antaño reserva espiritual de Europa, del que tan amplia nómina de santos ha salido, del que partieron para las Américas, a las que la reina Católica llevó el Evangelio y la consideración de personas con todos los derechos, tantos misioneros, como también para otros países de misiones en África u Oriente, país de instituciones de caridad promovidas por la Iglesia que además del consuelo de la fe llevan pan a hambrientos, compañía a marginados, vestido a desnudos, hogar a los sin techo, ayuda a viudas, huérfanos, familias numerosas, parados…, a pesar del afán laicista de regímenes que dictaron leyes y decretos contrarios a la ética y moral cristianas, y del ambiente amoral, hedonista y materialista, y de las trabas legislativas que alejaban el acceso a la educación religiosa y entorpecían la labor caritativa de la Iglesia, tratándola no ya como a cualquier otra organización social no gubernamental, sino en evidente agravio comparativo, incluso desde el punto de vista meramente socioeconómico, sigue en su tradición religiosa y de moral cristiana, pues son sentimientos, vivencias y tradiciones demasiado impregnadas para que pasajeros y temporales gobiernos, por decreto la descristianicen.

No hay actividad ciudadana y del vivir de cada día en que no esté presente el sentimiento religioso del español, desde los nombres de personas (Fuencisla, Henar, , San José, Santamaría, San Frutos…), ciudades, calles, el arte, el cine, la literatura, la Historia, hasta el saludo diario “adiós”, a Dios, ve con Dios, gracias a Dios, hasta mañana si Dios quiere, incluso las más espontáneas exclamaciones, ¡Dios!, ¡la Virgen!…

Es difícil cuando en las aulas no se enseña religión, o se ponen trabas a esta clase, el clero es mayor y escaso y con limitados medios, los hogares han cambiado el modelo de familia, las costumbres y los esfuerzos van más al poseer que al ser, cuando incluso algunos medios audiovisuales de amplia popular audiencia se mofan de los valores religiosos y promueven un exagerado ambiente amoral…

Por fortuna, o mejor gracias a Dios, aunque a veces sea algo superficial o por rutina, la asistencia a las misas sigue siendo mayoritaria, en algunas ceremonias y cultos hasta masiva, siguen celebrándose cultos y actos de devoción en las fiestas de todos los pueblos, romerías, novenas, triduos, rogativas ante necesidades colectivas, se pide enseñanza religiosa mayoritariamente, las parejas se siguen casando más en los altares que en los juzgados o ayuntamientos, los restaurantes no tienen sitio en sus reservas para celebraciones de primeras comuniones, celebraciones en las parroquias de bodas de oro, acciones de gracias por jubilaciones, centenarios, trofeos presentados a las santas patronas, éxito en exámenes, mejoría en enfermedades u operaciones, miles de visitantes a exposiciones de arte religioso como las exitosas “Edades del Hombre”, jubileos, los “caminos” de Santiago, con auge el que parte de Segovia, o nuestro actualísimo “Camino de San Frutos” con indulgencia para quien lo termine íntegro, o en nuestro caso las singulares “Catorcenas”, nuestros deportistas y toreros se santiguan antes de su actuación, o miran al cielo tras la aplaudida jugada o faena…

Hace escasas fechas una joven me decía que tenía que estar en su pueblo para el 8 de diciembre pues no quería faltar a los actos de las “Hijas de María”…, dándose el esperanzador frecuente caso de suplir la escasez de sacerdotes con el voluntario ofrecimiento de seglares para celebración de “la Palabra” en muchos pueblos a los que no pueden llegar los párrocos.
Digno de mención es la sección segoviana de la Adoración Nocturna Española, y la implantación en la antigua capilla de franciscanos, hoy iglesia de “La Adoración” semiperpetua…

Y no digamos de el auge, brillantez, devoción y masiva participación de los actos de los ciclos de Navidad, con las populares misas “del gallo”, los Reyes Magos incluidas cabalgatas populares, a los que no logran diluir los nórdicos gordinflones papás Noel, o los simpáticos belenes incluidos concursos de sus diversos estilos y diferentes ámbitos, escolares, familiares, o institucionales, a los que no desplaza el luminoso y bello y alegre arbolito de colores, luces y regalos, o las plenas de dolor, devoción y silencio celebraciones litúrgicas de la Semana Santa con los desfiles procesionales que hacen de la calle auténticos templos de piedad, oración y recogimiento…, aunque alguien se empeñe en camuflarlo con esos proyectos de “ciclos de invierno o primavera”, o los ridículos fastos de bautizos o primeras comuniones “civiles”…

Pero el caso que a mi juicio es la auténtica prueba del nueve de la arraigada religiosidad. fe y catolicismo, es, precisamente en este “año de la fe”, la desbordante acogida que en nuestro país ha tenido la última publicación del Papa Benedicto, “La infancia de Jesús”, que en sólo diez días ha tenido que ser por dos veces reeditada, siendo el libro más vendido en España; dándose en él, entre la noticia importante de la inicial vida de Jesús, como simpática curiosidad, la no presencia en el pesebre de los animalitos, tan belenistas ellos, la mula y el buey, aunque el español medio no parece vaya a renunciar a colocarlos en los tradicionales nacimientos, mientras se rumorea que habrá menos “caganets” por más políticas razones; así como la satisfacción de sabernos país natal de los magos que hasta ahora se hacían procedentes del oriente, que el Papa los trae de Tartessos, situándoles ya algunos textos a Melichior en Huelva, Gathaspa en Paterna del Campo y Bithisarea en Niebla, lo que se une a la nacionalidad hispana, en este caso charros de Ledesma (Salamanca) de los pastores Ysacio, Jacobo y Josefo, que adoraron primeros al Niño.

Pues eso, que España sigue siendo mayoritariamente católica.

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enero 2, 2013 - Posted by | Solidaridad

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