Cultura Solidaria

Aborto voluntario ¿Derecho de la mujer o licencia para matar?

ImagenEl cinismo humano, el abuso de poder, el supino egoísmo y el uso de eufemismos ni palian ni desvanecen la terrorífica cifra de 118.000 abortos, léase 120.000 niños que habiéndoles dado la vida es voluntariamente, drástica y alevosamente abortada.

Es suficientemente significativa y sobrecogedora la macabra cifra como para que políticos, prensa, pensadores y “culturetas” se entretengan en estadísticas y porcentajes de si jóvenes universitarias o mujeres iletradas, de grupos de incidencia o frecuencia y aun repetición, que ahí están las estadísticas, pues lo importante y urgente es cortar esa espita abierta de infanticidio, 120.000 al año, de españolitos a los que se corta la vida de días, semanas o meses, como si jueces o políticos fuesen quienes para legislar en qué momento de la vida que va desde la unión de ambos gametos al óbito, en qué estadio o fase de esa línea vital sin solución de continuidad se es persona. ¿Por qué en ese punto exacto y no unos días más o alguna semana menos?

O vamos a estar de acuerdo con la frase de la ex ministra: “son seres vivos, pero no humanos”, frase digna de figurar en los titulares de las revistas jocosas, en el “Guiness” del disparate, en la concreción de la incongruencia, la desfachatez y la incultura…
Hay que ser muy analfabeto o muy cínico para afirmar que se defiende el derecho de la mujer a hacer “con su cuerpo” lo que le venga en gana, y no el derecho del embrión, una de las fases de la vida, como la primera infancia, la adolescencia o la ancianidad, a vivir, a seguir su proceso sin otra intervención alguna.

Ataca a la diputada Escudero el también diputado, éste por el PSOE, de Segovia, por cierto ciudad no sé por qué “Amiga de la infancia”, estando regida por un PSOE que defiende a ultranza el primero de sus derechos, el de nacer, y dice que Escudero “hace un ataque a los avances sociales de la mujer”, cuando lo que hace la diputada es defender el derecho universal a la vida, y qué mayor avance que la defensa de la infancia, el de la persona y el de las mujeres que pueden llamarse eso tan bonito que es “madre”..
Se han alarmado o aprovechado que el Eresma baña Segovia, los políticos de enfrente, con la libre opinión de nuestra Diputada segoviana Srª Escudero de que pueden compararse las mujeres que voluntariamente abortan a los etarras, y yo aconsejo que se medite si no es mayor sangría la de 120.000 niños a los que se impide la vida que la, por supuesto siempre reprobable, inadmisible y punible, aunque sea mucho menor, de los asesinos terroristas.

Lo que ocurre, y no seamos cínicos ni conformistas con los falsos eufemismos, es que cuando se mata a una persona con su trayectoria vital, su cargo, su familia, su nombre y su ámbito social causa mayor alarma social que cuando se aborta a la persona no nacida. Si a ese niño abortado a los pocos días o semanas se le quitase la vida al llegar a los siete o diez años sería noticia nacional, aun siendo el mismo individuo, la misma persona.
No deja de ser curioso que muchos de los defensores a ultranza del aborto libre y voluntario, de los que participan en algaradas callejeras, exhiben pancartas, envían firmas y votos, sean “verdes”, ecologistas, que pelean contra el mal trato a los animales, defensa por supuesto encomiable, o la muerte de un arbusto, defensa igualmente plausible, pero cuya sola comparación con la vida humana ya es herética…

Y no digamos la participación de médicos que juraron la defensa de la vida en estas maniobras de muerte voluntaria del más inocente e indefenso.
Que pregunten los abortistas a las madres de niños con alguna minusvalía, síndrome o tara si se arrepienten de su valentía al no ceder a la tentación del aborto aun en el moralmente más dudoso caso de feto o embrión con estos síntomas, pues las preocupaciones, gastos, disgustos que puedan ocasionar se sobrepasan en mucho con el cariño que piden y regalan.

No, no jugamos con los derechos de la mujer como si de una liposucción, extirpación de una verruga o grabado de un tatuaje se tratase, es con la vida de 120.000 españolitos que cada año no llegan a ver la luz, como se corta la vida del fruto a que, sin maniobra nueva alguna, llegarán las yemas o brotes del frutal en primavera, sin más maniobra ni operación que tiempo y dejar a la sabia naturaleza.
Enhorabuena, Dª. Beatriz Escudero, por su valiente defensa de la vida; comparaciones aparte, siempre los homicidios y más si son colectivos y multitudinarios y la Historia está repleta de ellos, son repudiables, se llamen guerras, nacismos, terrorismos… o abortos voluntarios “legales”, pero inmorales.

Sería lamentabilísimo que la decidida idea del Ministro Gallardón, ya prometida en los días electorales que les dieron la confianza absoluta de los españoles, de la defensa a ultranza de la vida humana, se vea coartada por la oposición drástica, la prensa cobarde y las minorías pseudo progres, además del egoísmo de las propias abortistas, pues entiendo que el tema no es de plazos ni casos, es de elegir entre vida o aniquilamiento. El hecho de legislar sobre cuando y cómo se puede matar al niño, aunque en embrión, o feto, primeros momentos de la vida, pero no menos vida en esencia, más pequeño, pero no menos humano, es escalofriante, perverso e inhumano.

junio 9, 2013 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario