Cultura Solidaria

La familia es un grandísimo bien para la sociedad

Que la familia es un bien, es algo de lo que casi todos estamos convencidos. La familia iniciada por el matrimonio de hombre y mujer, se incrementa de manera natural con el nacimiento de los hijos y en ocasiones con otros familiares. Es por ello la primera, más natural y fundamental de todas las sociedades. De su existencia nace la sociedad civil y con el concurso de algunos de sus miembros, otras sociedades. 

La familia es un bien individual y social. En ella cada individuo se siente querido, acogido y valorado, no por lo que vale, sino por lo que es. De la familia recibe sus valores y su forma de entender la vida. En ella aprende los fundamentos en los que apoyará en el futuro su vida de ciudadano responsable y de ella también, aprenderá a vivir las virtudes sociales que le llevarán a interesarse por los demás, a preocuparse por su bienestar, a olvidarse de sí para volcarse en su servicio. Tiene la familia una misión eminentemente formadora de sus miembros y transmisora de sus valores.

Por todo ello la familia es un bien para la sociedad. Si la calidad de su conjunto depende de la de cada uno de sus miembros, que lo son, inicialmente y por derecho propio de la familia, no extraña el interés de la ONU por refrescarnos la memoria sobre su importancia en unos momentos en los que cunden las campañas de desprestigio y agresión generalizada por parte de determinados grupos, ante la dejadez e indiferencia, cuando no de “seguidismo”, de algunos gobiernos.

La familia hoy, necesita protección en muchos países del mundo. En el nuestro también.

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diciembre 23, 2013 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario

La vida sí es sagrada

ImagenEl pasado 10 de octubre irrumpieron en la correspondiente sesión del Congreso un trío de mocitas gritando desaforadamente “El aborto es sagrado”, al tiempo que, para dar más énfasis a su vocerío, sacaban al aire congresual sus glándulas mamarias, tal vez como simbólico gesto de que estas protuberancias no tenían la vivífica misión de dar vida, amamantar, a los hijos que tal vez engendrasen pero no permitirían vivir.

No parece que el evento sea único pues la prensa ha dado cuenta de otros momentos, lugares y circunstancias en que mostrando sus pechugas las mocitas han gritado su tétrico slogan, reivindicando poder eliminar al hijo concebido, lo que nos permite deducir que no han sido sancionadas por invadir tan “semisagrado” recinto, al menos digno del mayor respeto, aunque respeto tantas veces olvidado por los propios parlamentarios, por nudismo urbano y por proselitismo de aborto libre, que es igual que licencia para matar, eso sí a los más indefensos, los niños.

No es novedoso ni el modo ni el fondo de tales pretensiones de derecho a matar a los no nacidos, a los más débiles, a los que aunque se nos llena la boca de “derechos del niño”, parece no llegarles el primero y base de todos los demás, el de nacer, pues la Historia está salpicada y manchada de infanticidios, que ya los griegos saneaban la raza arrojando por el Monte Taigeto a los más débiles o imperfectos, Herodes mató a los “santos inocentes”, y ya en la modernidad y el progreso los poderosos nazis de la espléndida raza germana persiguieron a los retoños judíos; siempre ha habido la tétrica cultura de la muerte, del infanticidio.

Precisamente el slogan gritado por las mocitas del pezón al aire, ese “El aborto es sagrado”, ha servido para que mi buen amigo Emilio Montero, con la claridad, contundencia y eficacia con que siempre lo hace, y con ese mismo titular de “el aborto es sagrado”, hiciese una científica, documentada y hasta amena defensa de la vida, porque el aborto es cultura de muerte , retrógrada, pesimista, mientras el canto a la vida es esperanza, porvenir, progreso, porque “la vida sí que es sagrada”.

Para el 17 de noviembre la oenegé, “Hazte oír”, declarada “de utilidad pública”, convocó una manifestación, la “IV Marcha pro vida”, que fue masiva ,aunque tanto como exige el grito pacifista, ilusionante, progresista y esperanzador de “Aborto cero”.
El gobierno parece decidido a modificar la actual ley del aborto, que ya es lamentable que hayan de darse leyes, regularse, como matar al indefenso, al más débil, al que tiene toda una vida por delante…, pues para matar voluntaria y premeditadamente no hay plazos, ni circunstancias que lo justifiquen.

Cuando los telediarios y noticieros nos ponen al día de luctuosos eventos y accidentes, parece que multiplicamos el dolor al tratarse de víctimas menores, de niños, pero quedamos insensibles ante la noticia cierta y palpable del infanticidio de 300 niños voluntariamente eliminados, a veces tan cruelmente descuartizados, y echados al cubo de la basura, o por el evacuatorio de los W,C. como si de porquería, restos del hogar, se tratase. 105.000 españolitos cada año. Luego nos quejaremos de ser un país de viejos, sin relevo de pensionistas, sin vigor y juventud, sin ilusiones, sin griterío infantil por nuestras calles y plazas…

El próximo 17 de noviembre tiene que haber millones de españoles que digan al gobierno que no se trata de plazos ni circunstancias, se dice “aborto cero”, porque no pretendemos que la mujer que infrinja, o el médico que ayude, o el abogado que engañe, vayan a la cárcel, se trata de evitar que niños concebidos, niños que ya viven, sienten y padecen, respiran, laten y “dan pataditas” en el seno de la … , la pluma y el teclado se niegan a darles el bonito nombre de “madre”, vivan, sin más acción, operación o trámite que el paso de días, semanas o meses.

diciembre 16, 2013 Posted by | Solidaridad | Deja un comentario