Cultura Solidaria

Nueva edición de la romería del Malangosto y ya van 47

malangostoComo cada primer domingo de agosto, el pasado día 7 se celebró, con la acostumbrada multitudinaria asistencia, más de ciento cincuenta romeros de ambos sexos y todas las edades, desde un año hasta los 101, aunque en otras ediciones se ha llegado al medio millar, ésta, que es la romería más alta de Europa, y que se celebra en el Puerto que unos dicen del Malangosto, y otros, con similares razones, Malagosto, y que mapas y documentos empatan en sus citas, para los de Malangosto, por lo angosto y dificultoso de este paso, que ya en tiempos romanos unía Complutum (Alcalá) con Cauca (Coca) por Segovia, siendo más tarde difícil paso de los segovianos del sexmo de Lozoya, de estos pueblos que ayer fueron Segovia, y que hoy conservan este nombre en sus plazas, y nuestro emblemático Acueducto en sus escudos, para los de Malagosto, por ser un paso de extremas temperaturas de frío en el riguroso invierno y de insoportable calor en agosto, a los 2004 m. de altura, que otros sitúan en el capicúa 2002, y tampoco es cosa de poner al altímetro en compromiso de tan exigente eficacia.

Calor, lo que se dice calor, sí se pasa, amén de otras penalidades y riesgos que otrora se daban, como los bandoleros, brigantes, salteadores, bandidos, forajidos, proscritos, encartados…, que asaltaban y robaban a los transeúntes entre el sexmo de Lozoya, allende sierra, y los pueblos segovianos de esta ladera, además de otros peligros como el ataque de fieras que abundaban, como lobos, osos o jabalíes, y por supuesto los peajes que, por buenas o a las bravas, habíanse de pagar, como tan expresamente narra el Libro de Buen Amor de nuestro casquivano Arcipreste de Hita, Juan Ruiz, que aquí se teatraliza en su encuentro con La Chata.

Todo comenzó allá por el año 1969, como una de las diversas ideas que bullían en la cabeza de Jaime Alpens Gasparini, por estos años mi profesor de inglés en su Academia “Eurolenguas”. Nunca llegué a saber su nacionalidad, pues hablaba ruso, inglés, francés e italiano, como tampoco supe del parentesco de la señora que le ayudaba en las políglotas clases. Nos apreciábamos mutuamente, y me dijo que varios de mis artículos de prensa los había llevado a universidades de EE.UU. para hacer la versión al inglés, con el día a día de la Segovia a la que tanto quería y en la que tanta huella dejó de este cariño.
Ya antes había realizado otras actividades como excursiones didácticas a Peñalara, pero aprovechó ésta para fundir dos de sus pasiones, cultura y naturaleza, nuestra sierra y el Libro de Buen Amor (1330) con el encuentro en el chozo de La Chata.

He participado, incluso con alguno de mis nietos, en varias ediciones de esta romería que, como toda tradición popular, resulta amena y agradable, pues aunque la subida no es un paseo dominguero, al final es relajante viviendo toda la parafernalia de la romería.
Como romería es evento esencialmente religioso, si bien como cualquier otra actividad, por ejemplo el Camino de Santiago, puede realizarse y vivirse desde las facetas de naturaleza, ejercicio físico, meditación, o convivencia social y conocimiento de nuevos compañeros de actividad, y en este caso hasta encuentro con las más bellas páginas de nuestra literatura clásica; pero el acto central es la procesión desde el chozo al Puerto con el Santo Cristo del Buen Amor y la Vírgen de la Sierra, la suelta de palomas y otras rescatadas aves, como símbolo de la paz entre los pueblos serranos, y la celebración de la Eucaristía, aquí tan cerca del Cielo.

Con mi felicitación a esa Cofradía de Vaqueros Serranos del Cristo de Malangosto, al sacerdote celebrante, a los serranos mayor y más joven, a los “actores” que tan profesionalmente rediviven al Arcipreste y La Chata, este año identificados en María Sheila Cremaschi y Miguel Ángel Domínguez, y mi grato recuerdo para este buenazo hombrachón de infantil sonrisa, ojos saltones, vozarrón de trapo por la amalgama de idiomas que hablaba, promotor de tanta iniciática cultural en Segovia, mi profesor y amigo Jaime Alpens, mi ánimo y deseo de que ni nuevas normas, ni dificultades de todo tipo puedan anular ni mudar tan bonita tradición religiosa, social, que mantiene la amistosa relación de los pueblos de ambas vertientes de la sierra, Rascafría, Alameda de la Sierra, Sotosalbos, Basardilla o Torrecaballeros, festiva y montañera.

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

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octubre 2, 2016 - Posted by | Familia, Sociedad, Uncategorized

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