Cultura Solidaria

“Anacronismo”

Anda escocida y revuelta la Federación Republicanos de Segovia, siempre en defensa de las libertades, queriendo, con el apoyo de Europa Laica, quitar a los creyentes católicos la libertad de practicar sus cultos y devociones, para lo que exigen al Gerente del Hospital General de Segovia, que cese la celebración de un Vía Crucis los viernes de cuaresma, pues, aunque a ellos para nada obliga, ni incomoda, parece que la tranquilidad, sosiego, paz y consuelo que aporta a quienes voluntariamente lo siguen, les irrita más que una ceñidas bragas de esparto.
Opinan estos empedernidos adelantados de las libertades que es un “anacronismo” que se celebren estos actos en dependencias oficiales, incluso que haya un rinconcito reservado a capilla en hospitales, cuarteles, universidades, o que en centros oficiales se imparta la asignatura de enseñanza religiosa, que representa “una imposición de una creencia a aquellos que tienen otras o bien no tienen credo alguno”.

Lo que es “anacronismo” a la enésima es que estos defensores a ultranza de las libertades, se afanen tan virulentamente, que parece irles la vida en ello, en retirar las libertades de los demás, pues el más desinformado o torpe aprecia que a ellos para nada obliga, lo que a los creyentes afecta, pues ni están obligados a inscribir a sus niños en la clase de religión, ni creo que el Sr. Gerente del Hospital General les ponga en fila con las manos juntitas al pecho, siguiendo con unción las estaciones del Vía Crucis, devoción que, sí tanto consuela a estos creyentes en sus momentos de debilidad de la enfermedad o el dolor.

Parece mentira que con lo leguleyos que son estos personajes dedicados a lograr “sus” libertades, no se hayan leído los artículos referentes a la libertad de prácticas religiosas que rigen un tratado entre dos Estados, España y Vaticano, y la Constitución que “todos” los españoles nos hemos dado, ley de leyes que establece, defiende y consolida las libertades de “todos”, que dice que “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de cultos de los individuos y las comunidades, sin más limitación en sus manifestaciones que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”, así como que “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”…

Al último de la fila de los normales percentiles de intelecto le queda claro que siendo España un país, nación o Estado aconfesional, que no laico, y menos laicista, y siendo la población, mal que pese a algunos, muy mayoritariamente católicos, el gobierno tiene obligación de permitir y amparar la libertad ideológica, religiosa y de cultos, y que ello no quiere decir que los católicos tengamos que rezar nuestras oraciones sólo en nuestra casita, máxime cuando como país culto y abierto, permitimos el culto público de otras doctrinas y creencias.

Anacronismo y mala leche es que una organización que cada cierto período de tiempo y con diversidad de objetivos, sale a la calle, al espacio de todos, ondeando sus banderas, proclamando sus consignas y gritando sus eslóganes, exija a un colectivo que para nada les afecta, y menos obliga, se queden muditos y sólo celebren cultos en el hogar, para lo que algunos amantes de las libertades les asaltan sus capillas, se mofan y profanan sus cultos, y les amenazan con arder en llamas, y no las del infierno en que no creen, sino las que prendieron en el 36.

Anacronismo y aberración, términos que ellos emplean, son que una organización cuya consigna es la defensa de la democracia y las libertades, en pleno siglo XXI tenga como obsesivo objetivo la persecución a una institución que actúa en libertad, que incluso el Decálogo para los católicos es libre de cumplirse en conciencia, que nadie santifica las fiestas, o ama a Dios y al prójimo, bajo amenaza a punta de pistola, siempre con la paz y el perdón para todos, poniendo amor donde hay tantos y tan explícitos odios y rencores.

Obligar a retirar la capilla que algunos centros ofrecen a quienes voluntariamente deseen utilizarla, resulta tan extemporáneo como pretender cerrar gimnasios porque no todo el mundo desea fustigar su cuerpo con pesas, aparatos o pilates, o eliminar cafeterías porque no todos toman café o bocata, y aun los quioscos de prensa, pues no todos los enfermos ni acompañantes son asiduos lectores de prensa, que para lo uno y lo otro pueden hacerlo en sus casas.
Parece que defienden las libertades, pero sólo las suyas.

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

 

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mayo 6, 2017 - Posted by | Política, Sociedad

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