Cultura Solidaria

Aniceto Marinas y la Semana Santa segoviana (Pronto de Interés Turístico Nacional?)

La reciente noticia del regreso a nuestra tierra del grupo escultórico “Hermanitos de leche”, excepcional obra de nuestro escultor Aniceto Marinas, y una columna de la sección “Hemeroteca” de este Diario, con el titular de “Hace 50 años. 22 de marzo de 1967. La Soledad al pie de la Cruz, de Marinas, no saldrá en la procesión del Viernes Santo”, nos mueve a escribir estas líneas que ya venía yo pensando hace algún tiempo, pues creo que en Segovia no se ha dado, o no se da actualmente, la relevancia que nuestro artista universal merece.

La gran noticia de la cesión por el Museo de El Prado, por cinco años, prorrogables y cuya intención de la Junta de Castilla y León y las instituciones segovianas, es que así sea, y si es posible que aquí quede definitivamente, el grupo escultórico “”Hermanitos de Leche”, con el que nuestro universal artista obtuvo la Medalla de Honor de la Exposición Nacional de Bellas Artes, máximo galardón para un artista, y obra en mármol de Carrara que ha estado en Madrid, en la Biblioteca Nacional, en la Academia de Bellas Artes “San Fernando” y en el Museo de El Prado, de la que en Segovia se exhibe en el zaguán del Palacio Provincial de la Diputación una copia en piedra caliza, nos obliga a echar una mirada al impresionante currículo del artista, su extensísima obra, ubicada en toda España, mucha en Madrid y no escasa en Segovia, su larga nómina de premios y distinciones, más fuera de Segovia, que en su ciudad natal, y su enorme y sencilla personalidad, que bien le hacen, y desde estas líneas lo propongo, acreedor al título de Hijo Predilecto de Segovia, y a que la Escuela de arte y Superior de Diseño de la segoviana Casa de los Picos lleve el nombre de Escultor Aniceto Marinas.

Para avalar esta modesta sugerencia invito a leer, con tiempo para ello, la extensa lista de reconocimientos que otras instituciones nacionales y extranjeras le tienen reconocidos, además de tenerle que agradecer lo más sobresaliente de nuestra estatuaria urbana, ahora agrandada con este nuevo fichaje de la impresionante simbología encerrada en el grupo escultórico “Hermanitos de leche”, y, por supuesto el haber llevado el nombre de Segovia por todo el país y parte del mundo cultural y artístico.

Por otra parte, la proximidad de la Semana Santa, en la que desfilarán procesionalmente nuestras valiosas imágenes, entre las que, por supuesto, están la “Soledad al pie de la Cruz y el Santo Cristo en su Última palabra”, que el artista, hijo de pila de San Millán, donó a su parroquia, junto a las impresionantes tallas, todas valiosas por autor, historia, estilo, que unas tienen mérito por haber salido de la gubia de Gregorio Fernández, o de la Escuela de Juan de Juni, otras por interesante y curiosa leyenda, alguna por antigüedad, todas meritorias tallas que exigen extremados precaución y atenciones en sus salidas del templo, circunstancia que la citada noticia comenta, me llevan a recordar lo que hace 50 años ya se decía.

Se decía entonces que La Soledad al pie de la Cruz no saldría, debido a una grieta que la imagen presentaba en el cuello, y que podría verse negativamente afectada por la posible lluvia.
Algún tiempo después, siendo quien esto escribe Presidente de la Cofradía, y no sin oposición de algunos cofrades del sector más atento al brillo de las procesiones que al cuidado de las imágenes, hube de tomar dos decisiones, la primera, siempre apoyado por una muy competente Junta Directiva, hacer las diligencias pertinentes para que el desperfecto del cuello no fuese a más, lo que evitamos llevando la imagen al Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Junta de C. y L. sita en Simancas (Valladolid), que eficaz y solícitamente nos asesoró, aconsejó y restauró la imagen, que de no haber intervenido, efectivamente, hubiese ido en progresivo deterioro, pues el peso del leño de la Cruz tiraba del rostro de la Vírgen.

Sirvan también estas líneas para recordar que en los desfiles procesionales de nuestra ya conocida y apreciada Semana Santa, deseo que más por su unción, devoción y valores religiosos, que por su indudables merecimientos artísticos y culturales, por los que también hacemos votos por su declaración como de Interés Turístico Nacional, se dé más importancia al posible riesgo de daños en las valiosas imágenes, y prime éste sobre el prurito, lógico y natural de ver cada cofradía sus pasos admirados en el prodigioso marco del recorrido por nuestras plazas y calles.
Desde el punto de vista devocional, las imágenes pueden ser acompañadas y rezadas en el interior de los templos, y desde el punto de vista emocional, artístico y cultural, más y mejor las tendremos si evitamos riesgos y precipitaciones, debiendo obrar como si fueran posesión privada de cada uno de los cofrades y de cada segoviano.

Pues eso, que a la espera de ver los susodichos y otros nombramientos para nuestro más universal artista, pensamos que a Marinas no le agradaría que sus singulares obras se expusieran a serios daños, cuando la adversa climatología a si lo recomiende.

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

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mayo 6, 2017 - Posted by | Sociedad

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