Cultura Solidaria

Memento, momentos y monumentos de nuestra Semana Santa

via crucis2via crucis 3Pasados los devocionales días de la Semana grande para los cristianos, y vacacionales para todos, Semana Santa de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, que, como la feria, cada cual la habrá vivido según sus creencias e ideologías, es tiempo de hacer memento de los momentos y monumentos vividos y saboreados.

Comento algunos momentos y vivencias que estos días me hicieron pensar: Siete días de la semana, “siete Palabras” que en la recoleta Plaza Mayor de mi ciudad natal, Valladolid, pregonó la pregonera anunciada por un grupo de heraldos a caballo, magistralmente comentó la ilustre monja, española por cuna, y romana por adopción, que vive ya treinta años en la Ciudad Eterna, poniéndolas en boca de cada uno de los impactantes Crucificados que hacían de artístico y emotivo escenario, comenzando por aludir a lo significativo en la Biblia, de “siete” y “palabras” y reflexionando luego cada una de las postreras reflexiones y peticiones de Cristo al Padre momentos antes de expirar.

Siete días que cada cual vive según sus creencias e ideas, y en los que es frecuente hacer alguna promesa, ofrenda o sacrificio por petición de algo deseado, o de agradecimiento por conseguido. Este año asistí al emotivo y “sui géneris” Vía Crucis que en el bonito pueblo cacereño de Valverde de la Vera, rozando a la abulense Candeleda, a la que voy con relativa frecuencia, recorren los “empalaos” durante la noche y la madrugada del Jueves Santo. Hombres amarrados al madero de la cruz encorsetados tórax y brazos por fuerte soga, a los que cuesta trabajo arrodillarse ante cada una de cruces o estaciones colocadas por todo el pueblo.

En Medina de Rioseco, Ciudad de los Almirantes, en la que pasé primeros años de infancia, en la que y vi y viví las procesiones que hoy merecen reconocimiento de “Interés Turístico Internacional”, con sus peculiares “tapetán” y “pardal”, los cofrades de La Crucifixión y de El Descendimiento, pasos popularmente llamados de “El Longinos” y “La Escalera”, de toneladas de peso, por el tamaño y la cantidad de personajes de cada grupo escultórico, sacan sus respectivos pasos a pulso rozando el suelo, pues apenas sobran centímetros por la puerta de su nave-capilla, para, mediante “la elevada”, subirlos a los hombros, esfuerzo que han de repetir en “la arrodillada”, o saludo que con los pasos hacen ante la imagen de la Virgen de la Cruz, de la capilla del Arco Ajújar, a las afueras de la ciudad.

En nuestra mayoritariamente devota Segovia, la noche del Miércoles Santo, tres millares de mujeres, hombres y niños rezaron el sobrecogedor Vía Crucis por los montes del convento carmelitano en que San Juan de la Cruz rezaba ideando sus versos de amor divino a lo humano. Pero aquí no me agradó presenciar cómo, de la grúa municipal bajó el agente local para colocar unos bolardos plásticos que impidieron que participantes que, ante el “overbooking” de coches habían de dejar sus vehículos en la Cuesta de los Hoyos, fuera del arcén y sin riesgo ni impedimento alguno, pues así no se apoya ni favorece esta actividad religiosa que, por añadidura colateral, ha logrado para “toda” la ciudad tan alto reconocimiento. Yo hube de dejar mi coche en la “pedanía” zamarriega, bajo la placa en que el periodista viajero expresa que nadie que allí llegue “no dejará de decir que es el más extraordinario lugar que nunca vio”, por lo que, aun sobrado de tiempo, llegué a la tercera estación…

Tenemos este año los segovianos, y muy especialmente los feligreses de San Millán, dos alegrones, aparte del citado ascenso de categoría, el más elemental de la satisfacción de, en la portada del folleto de Programa de apertura de monumentos de la Junta de C. y L., que informa de esta apertura los días 8 al 17 de abril, además de los interesantes templos del Románico Sur, rutas del Eresma y Cega y de Pedraza a Riaza, las iglesias de la capital de S. Justo, Corpus Christi, Seminario y San Millán, ver la clásica estampa de la bonita iglesia parroquial de San Millán.

También todos los segovianos, y muy especialmente los del barrio de San Millán, además de poder disfrutar del singular y premiadísimo grupo escultórico “Hermanitos de leche”, obra de nuestro más universal, más galardonado y de más importante obra, artista Aniceto Marinas, ya en el Museo Provincial, poder saborear la obra enciclopédica, vida y obra del escultor, que nuestro “embajador en Madrid”, como Presidente del Centro Segoviano, Antonio Horcajo Matesanz, nos ofrece en la Librería Cervantes, obra que, con el largo y explicativo título de “Grita el bronce, habla la piedra y reza la madera. Aniceto Marinas, vida y obra del escultor”, nos muestra todo sobre el más ilustre segoviano de nuestro tiempo, con tal riqueza de datos que ni los familiares de Marinas conocieron.
Finalmente, en este memento de momentos, he recogido una frase del concejal representante de I.U. en el Concejo segoviano que es para imprimirla en ese bonito mármol de Carrara del grupo escultórico “Hermanitos de leche” que retorna a nuestra tierra, afirmando que los concejales de I.U. no asisten como concejales a las procesiones, aunque pueden hacerlo a título individual, porque no todos los segovianos son católicos, a lo que yo preguntaría si los concejales que el pasado 13 de abril asistieron y promovieron el acto de exaltación de la República, que no lo hicieron a título personal, al pie del monumento que el consistorio erigió en lo más céntrico de la más céntrica vía pública, aunque muy minoritario acto, cuya reseña al día siguiente decía “Segovia rinde homenaje a los que defendieron la democracia y la libertad”, o la promesa de nuestra alcaldesa de que Segovia, no ella como ciudadana Clara Isabel Luquero de Nicolás, haya prometido conceder calle, plaza o reconocimiento segoviano al poeta salmantino comisario político del partido comunista Marcos Ana, al tiempo que retiran nombres y placas de otros que lucharon “por Dios y por la patria”, y que dieron sus jóvenes vidas soñando, trabajando y queriendo primaveras de paz, en la España libre y unida, a éstos que no cesan de premiar oficial e institucionalmente a los “defensores de la democracia y las libertades”, les preguntaría si piensan que toda Segovia es de izquierdas y por ello conceden honores a su capricho.

También hay alcaldes de izquierdas que se niegan a poner la bandera a media asta el Viernes Santo o quieren retirar asistencia religiosa en celdas, aulas u hospitales, porque no toda España es Católica, pero colocan la bandera “arco iris” en el balcón consistorial como si todos los españoles fuésemos gays y lesbianas.

Pues eso, que también en este memento tuve tiempo de reflexionar sobre las siete palabras del vallisoletano sermón, que dice “perdónalos porque no saben lo que hacen”, y es que, aunque algunos sean concejales, o alcaldes, fallos tenemos todos. Tal vez cuando doña Clara, al tomar posesión de la vara de regidora, dijo tan solemne y rotundamente que “sería alcaldesa de “todos” los segovianos”, no estuvo inspirada, o le pueden más sus ideas personales que la universal gobernanza de la parroquia segoviana.

De momento, aunque presencié en Valladolid cómo un grupito de hombres y mujeres envueltos en banderas republicanas y arco iris, intentaban boicotear las multitudinarias, populares y populosas procesiones de la Semana Santa, de Interés Turístico Internacional, caminamos. Pues ¡muy felices pascuas!

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

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mayo 6, 2017 - Posted by | Sociedad

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