Cultura Solidaria

Ahora les toca a las campanas, que no es lo mismo que ahora tocan las campanas

campanasLa siempre hábil y valiente pluma de nuestro veterano periodista Pablo Martín Cantalejo, con su artículo “Ahora les “toca” a las campanas”, en la sección “Segovia desde Segovia”, nos lleva al terreno de las pretendidas prohibiciones, limitaciones u obstáculos a la libre actuación de la Iglesia, que como operación orquestada, y a la de tres, andan tramando los no creyentes, esos que se autoproclaman defensores de las libertades.

Comenzó la operación de acoso y derribo con la pretensión, en parte lograda, merced a la apatía de los creyentes, cobardía de los gobernantes o malentendida respuesta a lo de poner los cristianos la otra mejilla, de retirar los crucifijos de lugares públicos, alegando que España es país aconfesional, que no laico, y menos laicista, sin tener en cuenta que ello en nada afecta a ellos, y sí mucho alivia penas y dolencias a la que es mayoría de creyentes, que sólo quita la libertad a los que sí les gusta y lo piden. Democracia es la voluntad de la mayoría, no la de unos pocos que chillan mucho.

Siguen, como si la vida les va en ello, queriendo apartar el catecismo de las aulas, siendo igualmente, cuestión ajena e indiferente para quienes no la soliciten, y libertad para los que deseen más completa educación para sus hijos, que así hay libertad para seguirla o ignorarla.

Llegan a casos tan pueriles, al tiempo que injustos e ilegales, como pedir un canon municipal por realizar procesiones por la vía pública, ellos que, “por un quíteme allá esas pajas”, salen en algarada callejera en mareas blancas, verdes y mediopensionistas. El caso es que luego imitan estos actos con bautizos y comuniones laicas.

Como a pesar de los pesares la Iglesia sigue respirando, viva, y cumpliendo su misión y estos palos a las ruedas no pueden con la religión y la religiosidad tradicional y arraigada en la inmensa mayoría de nuestro pueblo, acuden incluso a la provocación de la mofa, las pantomimas soeces y chabacanas, y hasta la agresión, el reto y la provocación, intentando, ya que no convencen con la fuerza de la razón, vencer por la razón de la violencia.

En esta carrera de “ocurrencias” ahora “toca” a las campanas. Quieren silenciar el apacible sonido de ese tradicional, sentimental y bucólico instrumento que no sólo convoca a los creyentes a oración y piedad, sino que es como el diario de la población o del barrio, que al tiempo que al cristiano le recuerda momentos de devoción, al amanecer, a mediodía y al atardecer, también avisa al pueblo, todo, con sus toques de arrebato, de fiesta, de gloria o de duelo. Nos cuenta Cantalejo que un veraneante de un pueblín soriano, Hinojosa del Campo, ha solicitado silenciar la campana del reloj de la iglesia; parece que al esporádico vecino le afecta más que al resto de los vecinos, que no quieren el silencio de sus campanas.
Pues yo prefiero hablar del sonido de las campanas como motivo de llamada, que originado en Persia, Grecia y Roma, tomando nombre de la Campania italiana, hoy brinda hasta 200 diferentes toques, llamada a la unión, de celebración, de vida comunitaria, incluso siendo motivo de interesantes conciertos…, y también al duelo compartido.

En las páginas de poética lucen tan espléndidas, “Las campanas de mi pueblo sí que me quieren de veras, cantaron cuando nací, y llorarán cuando me muera”.
En nuestra poética la campana ocupa un destacado lugar, como Gregorio Cantalapiedra las ve “Sonidos que van conmigo/ pasiones guardadas/fueron ese fiel testigo/ que marcaron mis pisadas…”; la genial poetisa gallega Rosalía de Castro las canta de este modo “Yo las amo, yo las oigo,/ cual oigo el rumor del viento/ el murmurar de la fuente/o el balido del cordero/…Si por siempre enmudecieran/¡Qué tristeza en aire y cielo!/ ¡Qué silencio en la iglesia!/ ¡Qué extrañeza entre los muertos!”; las hermanas Del Río, Patricia y Selina recitan “….Campanitas del alba, huele a romero,/ por la calle adelante va quien yo quiero….”; A.Machado también canta a las campanas, que al fin y al cabo forman paisaje de los Campos de Castilla: “…¡Din dan, din dan! Las campanitas del alba sonando están”, y hasta matiz erótico les da Lil Picado en su poema “Campanario pleno”: “…Mi pecho ahora es campanario/gozándome por los senos./ Soy toda yo una campana/ abriendo su oculto sueño./ ¡Soy un repicar silvestre/ inundando el viento entero”.

Nada hay más bucólico que un atardecer del campo escuchando el sonido de las esquilillas del rebaño que a la voz del zagal se recogen arracimadas, el cencerro del majestoso toro y su harén de vacas, o la campana del pueblo que llama al rosario; son las campanas lo primero que oye quien madrugador se acerca al pueblo, y antes el martillear de la fragua, y lo último que se lleva en el oído y en el alma el que por un tiempo marcha lejos del terruño.

Las campanas de la iglesia marcan el ritmo del pueblo, del barrio, de la parroquia, por derecho adquirido, derecho consuetudinario, son el diario sonoro, calmoso y apacible, tanto que la Diputación de esa Soria capital de Hinojosa del Campo, ha pedido a la Junta de C. y L. que su broncíneo sonido sea exceptuado de la Ley del ruido.

Pues eso, que seguiremos arrullándonos con el delicioso tañer de las campanas como es tradición y placer, grato recuerdo de mis años de monaguillo en que me embelesaba repicando dos enormes campanas con sendos badajos bailando entre mis manos, como rápido juego de magia…, y al débil veraneante de hipersensible tímpano le recomendamos que se ponga en tapones de cera, se tapie las orejas, o cambie de asentamiento para sus escarceos vacacionales, que en Hinojosa del Campo quieren la caricia musical de sus campanas.

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

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mayo 6, 2017 Posted by | Filosofía y Pensamiento, Política, Sociedad | Deja un comentario

El santo del día

zurbarán visión de san Alonso RodríguezTiene Paradinas, bonita entidad local menor perteneciente al municipio de Santa María la Real de Nieva, en la Campiña Segoviana, su iglesia parroquial, magnífico templo de estilo gótico y renacentista, diseñada por Rodrigo Gil de Hontañón, dedicada a Ntrª. Srª. de la Asunción, curiosos objetos histórico artísticos, como un valioso mosaico romano, y un singular relicario con 365 cajoncitos conteniendo una reliquia para cada día del año, como el santoral cristiano tiene, no uno, sino varios santos a tener en cuenta cada jornada, si bien el calendario destaca a uno de estos virtuosos personajes.

Ya sabemos que, además de esta larga y privilegiada nómina de santos no agota la presencia de antepasados que ya gozan de la presencia divina en los Cielos, pues son legión los que pasaron por esta vida practicando la virtud y el amor, haciendo el bien y dándonos su ejemplo, que constituyen esa legión de “todos los santos” para los que dedicamos la fecha de cada 1 de noviembre.

Estoy escribiendo estas líneas hoy 7 de abril, porque festejamos el 298 aniversario de la muerte en olor de santidad de Jean Baptiste de la Salle, sacerdote, teólogo, y pedagogo francés, al que la Iglesia recuerda como San Juan Bautista de la Salle.
Como maestro, aunque jubiladísimo, quiero dedicar un recuerdo a quien dedicó su vida a la educación, especialmente de niños pobres y de hijos de obreros sin posibilidades de acceder a colegios de pago.

Fue fundador de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, y, por su dedicación a la formación integral de los más desfavorecidos, canonizado el 24 de mayo por León XIII, y nombrado por Pío XII Patrono Universal de los Educadores Cristianos el 15 de mayo de 1950.

Me ha llamado la atención el paralelismo de su vida y obra con la de nuestro santo segoviano, San Alonso Rodríguez, del que andamos celebrando el cuarto centenario, ambos de familia numerosa, en este caso 10 hermanos, de familias acomodadas, haber de hacerse cargo de los negocios familiares, y su muy temprana vocación religiosa.
Fue maestro de maestros, inventando las escuelas conocidas como “Normales”, hoy Escuelas Universitarias, de Magisterio, hoy Ciencias de la Educación, al tiempo que escuelas de aprendizaje para delincuentes, escuelas de idiomas, escuelas técnicas, escuelas de arte. . .

Es lamentable que una fecha tan significativa para el mundo de la educación y la formación académica y humana, y, por supuesto tan ejemplar para los creyentes, pueda pasar sin pena ni gloria, como si se tratase de un piernas desconocido e intrascendente.

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

mayo 6, 2017 Posted by | Filosofía y Pensamiento, Sociedad | Deja un comentario

El Instituto Cervantes dice que en él habla el pueblo soberano.

instituto-cervantes-madridHace escasas fechas escribía quien esto firma, sobre la vulgaridad en que, con la venia o dejadez de la RAE, está cayendo nuestro idioma, y, como para confirmarlo o rubricarlo, viene en la página de “Sociedad y Cultura” de este mismo Diario, de fecha 2 de los corrientes, un artículo con el titular “El Instituto Cervantes presenta un libro de estilo sobre la situación actual del español”.

En el citado artículo vemos que la RAE pone más énfasis en fijar lo que la gente habla que en preservarlo de la vulgaridad, y en dar normas claras y firmes de cómo hablarlo.
Es decir, que el lema que con tanta razón y orgullo ostentaba, y ostenta, el noble caserón de Felipe IV, “Limpia, fija y da esplendor”, ha quedado limitado a lo más prosaico de fijar lo que la gente habla, dejando, tal vez por lo de los recortes, de limpiar, y mucho menos de sacarle brillo a nuestro idioma.

Presenta el citado Instituto, encargado de promover la enseñanza, el estudio y el uso del español, un libro titulado “Cocodrilos en el diccionario”, que para comenzar su comentario se me ocurre que bien podría titularse “Crocodilos en el diccionario”, puesto que así lo permite ya la RAE, incluso dando razones de que así debería decirse, pues etimológicamente viene del latín Crocodilum.

Perplejo me deja este artículo, ya que al presentar el citado libro, el Sr. García de la Concha, Director de Instituto afirma que “la lengua no es de los gramáticos, ni de los filólogos, ni de los académicos, sino del pueblo soberano”, que “la norma la dicta el pueblo”, que “lo correcto es un juicio social y por tanto cambiante”…

Opino que con estas “perlas” léxicas encadenadas, dichas por tal personalidad, representando a tal organismo, nos sea permitido preguntar ¿entonces para que está la RAE, y qué fundamento tiene su bonito lema, si su misión es fijar lo que habla el pueblo, al que tan demagógicamente como los políticos, llama “soberano”?, ¿dónde quedan esas nobles misiones de limpiar y dar brillo a nuestro idioma?

El oportuno artículo, tan seguido al anterior mío, me afianza en la afirmación de que “para este viaje no se necesitaba tanta alforja”. Para hacer de simple notario de lo que la gente habla, por cierto, cada día más vulgar, pobre y escaso, no son necesarios, ni tienen ningún sentido las que fueron nobles, admiradas, queridas y respetadas instituciones de Felipe IV y Alcalá en la villa y corte, que otrora hicieron de nuestra lengua la segunda en el mundo, y que al otro lado del charco todavía se preocupan de pulir, limpiar y dar brillo.

Pues nada, a seguir hablando como habla el pueblo “soberano”, asín, haiga, norabuena, detrás mío, murciégalo o crocodilo, que la RAE y el “Cervantes” han dado la voz de sálvese quien pueda y el último cierre la puerta.

diciembre 19, 2016 Posted by | Filosofía y Pensamiento, Sociedad | Deja un comentario

Los vestigios del Big Bang

big-bang.jpg  Dos astrofísicos estadounidenses descubridores de los vestigios de ese momento primigenio del comienzo del Universo que denominamos “Big Bang”, han sido galardonados con el Nobel de Física. 

En 1992 George F. Smoot, uno de ellos, poco después del descubrimiento de la radiación cósmica de fondo que suponía una prueba científica directa de dicha teoría del Big Bang, expresaba su descubrimiento con estas palabras: “lo que hemos encontrado es la prueba del origen del Universo. Es como mirar a Dios

Es realmente gratificante contemplar la sencillez y entusiasmo con el que un científico auténtico expresa un logro importante en el camino del conocimiento del cosmos por parte del ser humano. Tras largos años de arduo trabajo de investigación, la recompensa obtenida colma con creces los esfuerzos empleados en su consecución y hace olvidar completamente los momentos de impaciencia, intenso cansancio  o incertidumbre.

El trabajo profesional del ser humano, cuando se hace con ilusión y constancia siempre llena de alegría, aunque nos resulte costoso  o se nos oculte por momentos su sentido trascendental.  No sólo los grandes descubrimientos son de gran trascendencia para la humanidad. El trabajo bien hecho, en el lugar en que cada uno se encuentra influye de forma decisiva en el entorno en el que se desenvuelve nuestra vida, dejando, además, una honda huella en las personas que nos rodean por la emulación que propicia.

Las palabras del ahora premio Nobel antes mencionadas y lo que representan, tan habituales, por otro lado, en la sociedad  americana, habría que repetírselas al oído a más de un político de nuestra querida nación española, tan preocupados por dejar claro su laicismo beligerante, que en el fondo no es más que un intento de imposición por la fuerza de un pensamiento contrario a lo religioso.

Cuando algunos, durante años, han querido utilizar la teoría del Big Bang para justificar su visión totalmente materialista del mundo y de la historia, un  científico con “mirada limpia” después de realizar el descubrimiento clave que prueba su teoría sobre el origen del cosmos concluye: “es como mirar a Dios”.  ¡Claro que no todos quieren ver o tienen turbada la mirada!

noviembre 18, 2006 Posted by | Filosofía y Pensamiento | 1 comentario

El recurso al tópico de la palabra libertad.

liberty.jpg Es habitual en el lenguaje coloquial o en declaraciones en los medios de comunicación, recurrir a la palabra “libertad” como justificación de casi todo; sobre todo cuando dicho lenguaje es superficial y por tanto carece de la necesaria profundidad.

En base a la idea de que uno puede hacer lo que quiera “siempre que no haga daño a nadie” se justifican todo tipo de comportamientos o costumbres, en muchos casos, considerados inadecuados por la generalidad de las personas.

Por supuesto todos somos conscientes de que siendo uno de los más grandes dones que posee el ser humano, sin embargo, la libertad y autonomía “ilimitadas” no son lo esencial en el hombre sino más bien su “dependencia”.
Para desarrollar la dicotomía anteriormente planteada podemos recurrir al análisis de algunos aspectos de la vida humana.

En primer lugar es evidente la indefensión y dependencia con la que venimos al mundo y pasamos gran parte de la vida. Precisamente en la génesis de la capacidad de ejercer adecuadamente la libertad es fundamental el cariño y la guía constante de los padres que con sus consejos y educación van conformando la mente inmadura del hijo. Pocas cosas hay más injustas e ilógicas que esa pretendida rebelión contra la autoridad paterna y materna, perfectamente orquestada a través de series y telefilmes, y que, por desgracia, está calando en nuestros jóvenes.

El proceso madurativo del ser humano y su capacidad de ejercer adecuadamente la libertad se va gestando en un doble juego de fuerzas. Por un lado la labor de los padres que va disminuyendo paulatinamente a lo largo de los años y por otro la aparición emergente y en constante progreso de la propia personalidad. La autonomía personal se verá siempre enriquecida y matizada por ese cúmulo de valores transmitidos en la educación familiar completada, además, por la que nos aporta el entorno social.

Un segundo aspecto de esa dependencia a la que está sometida la humanidad entera y como consecuencia cada uno de los seres humanos, es la que se deriva del extraordinario y rico bagaje de conocimientos culturales transmitidos a lo largo de la historia, de generación en generación, sin los cuales la civilización y la propia vida cotidiana individual carecería de entidad propia. Dependemos totalmente de todos los avances científico-técnicos y culturales conseguidos por los que nos han precedido y que han hecho posible el mundo moderno.

Pero es que hay más: el individuo sumergido en el torrente de la sociedad depende de los usos y costumbres del grupo social, o cultural en el que se haya inserto, todo ello sin olvidar, por evidente, nuestra imposibilidad de liberarnos de las leyes del mundo físico que nos rodea.

Finalmente, y es ésta una característica diferenciadora esencial entre el ser humano y los demás seres vivos, llevamos impreso en nuestras mentes un código ético-moral que ilumina nuestro actuar a cada paso.

Con las premisas anteriormente desarrolladas se comprende mejor la afirmación expuesta al principio “lo esencial del ser humano no es la libertad y autonomía ilimitadas sino su dependencia”. Sin embargo esto último no anula la libertad o la disminuye sino que la coloca en sus justos términos.

Si por influencia de los valores familiares un joven decide no drogarse o no dejarse llevar por el libertinaje sexual “facilón”, eso no supone una limitación de la autonomía sino que representa un uso adecuado de la capacidad de elegir. Si el legado cultural y moral de nuestra civilización nos impulsa a escoger la vía pacífica en lugar de la agresividad o el belicismo eso supone un enriquecimiento extraordinario de nuestra libertad. Dependemos, por supuesto, de nuestras convicciones éticas personales en nuestra vida diaria sin que ello suponga merma alguna en nuestro libre albedrío.

La ignorancia provoca un déficit en el ejercicio de la libertad por eso cuando recibimos una adecuada formación, nos estamos abriendo en abanico y nos hacemos más libres.

Ya es hora de que los medios de comunicación social dejen de vendernos el producto “caducado” del libertinaje fácil en todas sus varidas manifestaciones.

Cuando el ser humano se somete voluntariamente, “porque le da la gana”, a una serie de criterios morales de conducta que guían su vida diaria y que, en ocasiones, caminan de forma independiente de algunos usos y costumbres imperantes en una sociedad- que en gran parte son fruto de la propaganda- entonces es cuando actúa con la más plena y genuina libertad.

febrero 26, 2006 Posted by | Filosofía y Pensamiento | Deja un comentario