Cultura Solidaria

Crisis moral en Europa

Vivimos en un momento de grandes peligros y de grandes oportunidades para el hombre y para el mundo; un momento que es también de gran responsabilidad para todos nosotros. Durante el siglo pasado las posibilidades del hombre y su dominio sobre la materia aumentaron de manera verdaderamente impensable. Sin embargo, su poder de disponer del mundo ha permitido que su capacidad de destrucción alcanzase dimensiones que, a veces, nos horrorizan. Por ello resulta espontáneo pensar en la amenaza del terrorismo, esta nueva guerra sin confines y sin fronteras. El temor que éste pueda apoderarse pronto de armas nucleares o biológicas no es infundado y ha permitido que, dentro de los estados de derecho, se haya debido acudir a sistemas de seguridad semejantes a los que antes existían solamente en las dictaduras; pero permanece de todos modos la sensación de que todas estas precauciones en realidad no pueden bastar, pues no es posible ni deseable un control global.

Menos visibles, pero no por ello menos inquietantes, son las posibilidades que el hombre ha adquirido de manipularse a sí mismo. Él ha medido las profundidades del ser, ha descifrado los componentes del ser humano, y ahora es capaz, por así decir, de construir por sí mismo al hombre, quien ya no viene al mundo como don del Creador, sino como un producto de nuestro actuar, producto que, por tanto, puede incluso ser seleccionado según las exigencias fijadas por nosotros mismos.

A todo esto se añaden los grandes problemas planetarios: la desigualdad en la repartición de los bienes de la tierra, la pobreza creciente, más aún el empobrecimiento, el agotamiento de la tierra y de sus recursos, el hambre, las enfermedades que amenazan a todo el mundo, el choque de culturas. Todo esto muestra que al aumento de nuestras posibilidades no ha correspondido un desarrollo equivalente de nuestra energía moral. La fuerza moral no ha crecido junto al desarrollo de la ciencia; más bien ha disminuido, porque la mentalidad técnica encierra a la moral en el ámbito subjetivo, y por el contrario necesitamos justamente una moral pública, una moral que sepa responder a las amenazas de se ciernen sobre la existencia de todos nosotros.

El verdadero y más grande peligro de este momento está justamente en este desequilibrio entre las posibilidades técnicas y la energía moral. La seguridad que necesitamos como presupuesto de nuestra libertad y dignidad no puede venir de sistemas técnicos de control, sino que sólo puede surgir de la fuerza moral del hombre: allí donde ésta falte o no sea suficiente, el poder que el hombre tiene se transformará cada vez más en un poder de destrucción.

Es cierto que hoy existe un nuevo moralismo cuyas palabras claves son justicia, paz, conservación de la naturaleza, palabras que reclaman valores esenciales y necesarios para nosotros. Sin embargo, este moralismo resulta vago y se desliza así, casi inevitablemente, en la esfera político-partidista. Es sobre todo una pretensión dirigida a los demás, y no un deber personal de nuestra vida cotidiana. De hecho, ¿qué significa justicia? ¿Quién la define? ¿Qué puede producir la paz? En los últimos decenios hemos visto ampliamente en nuestras calles y en nuestras plazas cómo el pacifismo puede desviarse hacia un anarquismo destructivo y hacia el terrorismo. El moralismo político de los años setenta del siglo pasado, cuyas raíces no están muertas ni mucho menos, fue un moralismo con una dirección errada, pues estaba privado de racionalidad serena y, en último término, ponía la utopía política más allá de la dignidad del individuo, mostrando que podía llegar a despreciar al hombre en nombre de grandes objetivos.

El moralismo político, como lo hemos vivido y como todavía lo estamos viviendo, no sólo no abre el camino a una regeneración, sino que la bloquea.

Europa antes, podríamos decir, fue un continente cristiano, pero que ha sido también el punto de partida de esa nueva racionalidad científica que nos ha regalado grandes posibilidades y también grandes amenazas.

Y tras las huellas de esta forma de racionalidad, Europa ha desarrollado una cultura que, de una manera desconocida antes por la humanidad, excluye a Dios de la conciencia pública, ya sea negándole totalmente, ya sea juzgando que su existencia no es demostrable, incierta, y por tanto, perteneciente al ámbito de las decisiones subjetivas, algo de todos modos irrelevante para la vida pública.

Esta racionalidad puramente funcional, por así decir, ha implicado un desorden de la conciencia moral también nuevo para las culturas que hasta entonces habían existido, pues considera que racional es solamente aquello que se puede probar con experimentos. Dado que la moral pertenece a una esfera totalmente diferente, como categoría, desaparece y tiene que ser identificada de otro modo, pues hay que admitir que de todos modos la moral es necesaria. En un mundo basado en el cálculo, el cálculo de las consecuencias determina lo que se debe considerar como moral o no moral. Y así la categoría del bien, como había sido expuesta claramente por Kant, desaparece. Nada en sí es bueno o malo, todo depende de las consecuencias que una acción permite prever.

Fuente: Joseph Ratzinger
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marzo 6, 2018 Posted by | Política, Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

El respeto a la libertad de convicciones del ciudadano

Hoy día  en la dinámica de los estados hay  fuerzas diversas que  impiden el ejercicio de derechos civiles fundamentales. La libertad debe presidir todas las manifestaciones de la vida social: la cultura y la economía, el trabajo y el descanso, la vida de familia y la convivencia social . 

Se debe respetar  constantemente la libertad de cada persona a vivir conforme a sus convicciones o a su fe  y no siempre este derecho se hace realidad. Cualquier pretensión de imponer con la fuerza o el engaño, unas determinadas convicciones políticas o creencias es incompatible con el respeto a la libertad que reclama la dignidad humana.

En este sentido es conveniente distinguir al menos entre dos supuestos: el de un “Estado laico” y el de un “Estado laicista”.

El primero, tal como lo entendemos aquí, responde –con términos de Martin Rhonheimer– a un “concepto político de laicidad”  que justamente excluye de la esfera política y jurídica toda pretensión de dirigir la vida religiosa de los ciudadanos mediante normas referentes a la verdad religiosa; el segundo, en cambio, responde a un “concepto “integrista” de laicidad” , que niega relevancia pública a la religión y pretende que la actuación del Estado haga abstracción de toda referencia religiosa, olvidando que “la autoridad civil, cuyo fin propio es velar por el bien común temporal, debe reconocer la vida religiosa de los ciudadanos y favorecerla”

En el primer supuesto los ciudadanos disponen de la libertad para contribuir a la formación de estructuras y de costumbres  conformes a la dignidad de la persona humana y, por tanto, acordes con la ley natural . Nada hay en ese marco que le impida obrar de acuerdo con su fe, aunque habrá siempre cierta “tensión”, análoga a la que existe entre el fermento y la masa, porque la calidad de esas instituciones y costumbres depende de la rectitud moral de las personas, que siempre puede mejorar.

El segundo supuesto constituye, por el contrario, un cuadro de injusta coacción más o menos pronunciada y visible. El ciudadano no ha de conformarse con esta situación impropia de la dignidad humana y realizará el esfuerzo necesario para cambiarla por los cauces que le ofrezca la convivencia civil: argumentando, procurando convencer, apelando a la defensa de la libertad…

Este esfuerzo debe desmarcarse claramente de un tercer supuesto, el “integrismo político-religioso”, típico de las teocracias islámicas y caracterizado por una confusión de estos dos ámbitos de la vida pública lo cual vulnera el derecho a la libertad religiosa y también la libertad política.

El ciudadano honrado debe fomentar con su  comportamiento la mentalidad laical o sana laicidad explicada en el primer supuesto,  que se resume en las palabras de Jesús  “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”,  con la separación clara y el respeto mutuo del ámbito político y el de las creencias;  algo muy  diferente  del planteamiento del integrismo laicista  que hoy día gana terreno e intenta ahogar la libertad en muchas sociedades occidentales.

marzo 6, 2018 Posted by | Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

Trabajar bien, poniendo amor

Millones de personas se dirigen cada día a su trabajo. Algunos van a disgusto, como obligados a una tarea que no les interesa ni les agrada. A otros les importa únicamente el sueldo que recibirán y sólo eso les proporciona aliento para trabajar. Otros encarnan lo que Hannah Arendt llama el “animal laborans”: el trabajador sin más fin ni horizonte que el mismo trabajo al que la vida le ha destinado y que realiza por inclinación natural o por costumbre.

Por encima de todos ellos en humanidad se encuentra la figura del “homo faber”, el que trabaja con perspectivas más amplias, con el afán de sacar adelante una empresa o un proyecto, unas veces buscando la afirmación personal pero otras muchas con la noble aspiración de servir a los demás y de contribuir al progreso de la sociedad.

Entre estos últimos deberían encontrarse los cristianos, y no sólo en primer lugar sino en otro nivel. Porque si de veras son cristianos, no se sentirán esclavos ni asalariados, sino hijos de Dios para quienes el trabajo es una vocación y una misión divina que se ha de cumplir por amor y con amor.

El trabajo es “vocación” del hombre, “lugar” para su crecimiento como hijo de Dios, más aún, “materia” de su santificación. Por eso el cristiano no ha de temer el esfuerzo ni la fatiga, sino que ha de abrazarla con alegría: una alegría que tiene sus raíces en forma de Cruz.

La última frase es de san Josemaría Escrivá de Balaguer, el santo que ha enseñado a “santificar el trabajo”, convirtiéndolo nada menos que en “trabajo de Dios”.

La vida de muchas personas ha experimentado un giro al conocer esta doctrina, y a veces solamente al oír hablar de santificación del trabajo. Hombres y mujeres que trabajaban con horizontes sólo terrenos, de dos dimensiones, se entusiasman al saber que su tarea profesional puede adquirir una tercera dimensión, trascendente, que da relieve de eternidad a la vida cotidiana. ¿Cómo no pensar en el gozo de aquel personaje del Evangelio que al encontrar un tesoro escondido en un campo, fue y vendió todo lo que tenía para comprar aquel campo?

marzo 6, 2018 Posted by | Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

¿Se ha convertido el matrimonio en una unión sentimental de usar y tirar?

matrimonio verdadero

The Family Watch es un observatorio que, a partir del análisis de la realidad social de la familia, y desde una perspectiva interdisciplinar, se dedica a la elaboración de estudios, propuestas e iniciativas, para que la familia sea mejor conocida, y reciba el tratamiento y la atención adecuados a las funciones que desarrolla en la sociedad.

Ha desarrollado un informe titulado: ‘El matrimonio: ¿Contrato basura o bien social?’, elaborado por el Instituto Internacional de Estudios sobre la Familia, en el que señala que las medidas legislativas referidas a la familia, como la ley del divorcio, demuestra una “falta de protección” de la familia, y que el matrimonio ha sido reducido a una “pura legalidad, a un papel”, según el director del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra.

Fuente: Clemente Ferrer

El estudio recoge las ponencias de unas jornadas en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación en las que participaron expertos en los derechos de la familia y de ámbitos de la Sociología o la Antropología, y ha sido presentado por el presidente de ‘The Family Watch’, Carlos Martínez de Aguirre (en la imagen) que explicó que el informe no propone soluciones a las reformas llevadas a cabo, son “reflexiones e ideas en orden a las soluciones que se pueden tomar”.

Una de las causas que “no dejan” a la familia actuar es el acrecentamiento de los divorcios y las separaciones, según Martínez de Aguirre, para quien lo que debe hacer la legislación es tomar “medidas preventivas” para resolver “las crisis en las familias”.

Respecto al título del informe, ‘El matrimonio: ¿Contrato basura o bien social?’, comentó que se refiere a una contraposición “provocadora”, ya que la legislación actual trata al matrimonio como un “contrato basura, del que se puede desvincular después de tres meses sin alegar ninguna causa justa”, en contra de cómo lo considera el ciudadano, “un bien social apreciadísimo”.

En ese sentido se pronunció el director del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra, quien apuntó que es “más fácil divorciarse que darse de baja en Internet, por ejemplo”. De esta forma, según dijo, la legislación sobre el matrimonio es “una cáscara vacía”, y “ya no hay nada exigible en el matrimonio”. “Basta con pasar con ventanilla y ya está”, apuntó.

Además, también manifestó que el derecho está “echando a un lado” a la familia, y que la jurisprudencia está cumpliendo el papel que le corresponde a la primera.
El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia. Chesterton, Gilbert Keith.

enero 29, 2018 Posted by | Ecología, Familia, Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

El atractivo de la virtud y del bien

hacer bien las cosasA veces uno tiende equivocadamente en su interior a etiquetar como desagradables, por ejemplo, determinadas personas, o determinadas tareas, o determinados aspectos relacionados con la mejora del carácter, y no se da cuenta de hasta qué punto le perjudican esos vínculos mentales que se han ido estableciendo en su mente, de manera más o menos consciente.

Ante posibles puntos concretos de mejora personal que advertimos en nuestra vida (vemos, por ejemplo, que deberíamos ser más pacientes, o menos egoístas, más ordenados, menos irascibles, o lo que sea), es frecuente que tendamos a ver esos objetivos como metas muy lejanas, o como algo poco asequible a nuestras fuerzas. Lo vemos quizá como avances apetecibles, sí, pero que alcanzarlos requeriría tal esfuerzo que sólo pensarlo nos produce ya un profundo rechazo. Lo percibimos como algo fatigoso y agotador, que nos llevaría a un estilo de vida de demasiada tensión.

Sin embargo, la mejora personal no supone ni exige eso. Al menos, de modo ordinario no tiene por qué plantearse así. El avance en el camino de la mejora personal ha de entenderse y abordarse más bien como un proceso de liberación. Un progreso gradual en el que vamos soltando día a día el lastre de nuestros defectos. No una extenuante subida a un interminable puerto de montaña, sino un progresivo alivio de la carga de nuestros errores, un desahogo paulatino de la causa de nuestros principales problemas. Por eso, aunque siempre habrá también retrocesos, pequeños o grandes, si logramos en conjunto mejorar, nos encontraremos cada vez con más autonomía, avanzaremos con más soltura y nos sentiremos mejor. Cada hombre debe adquirir el dominio de sí mismo, y ése es el camino de lo que Aristóteles empezó a llamar virtud: la alegría y la felicidad vendrán como fruto de una vida conforme a la virtud.

Si nos fijamos más, por ejemplo, en lo positivo de una determinada persona, o en el reto que supone tener ordenado el armario o el despacho, o incluso en lo apasionante que puede llegar a ser, tanto para un hombre como para una mujer, cocinar, mantener limpia la casa, o educar a los hijos…, si nos esforzamos por verlo así, el camino se hace mucho más andadero.

Podría objetarse que eso no es difícil de hacer…, pero durante unos minutos, o incluso unos días. Pero, ¿cómo impedir que al poco tiempo se vuelva a lo de antes? Puedo esforzarme, por ejemplo, por variar mi humor durante un rato, que no es poco, pero… ¿cómo mantenerme así y llegar a ser una persona bienhumorada?

Un camino es esforzarse en cambiar la imagen que se nos presenta en la mente al pensar en esas cosas. Por ejemplo, en vez de representar en la imaginación lo apetitoso que resulta lo que no deberías comer o beber o hacer, procura pensar en lo atractivo y liberador que resulta ser una persona sana y honesta, y logra que esas representaciones tomen un mayor espacio en tu imaginación.

O si te invaden pensamientos relacionados con el egoísmo, la pereza o el la mentira, procura suscitar la imagen de ser una persona generosa, diligente, sincera y leal, y recréate un poco en la contemplación de esos valores y esas virtudes que has de desear ver en tu vida. Incluso, si quieres, recréate también en lo desagradable que resultaría convertirse poco a poco en una persona egoísta, perezosa o desleal, y compara una imagen con otra.

¿Es importante esto? Pienso que sí. Si una persona logra formarse una idea atractiva de las virtudes que desea adquirir, y procura tener esas ideas bien presentes, es mucho más fácil que llegue a poseer esas virtudes. Así logrará, además, que ese camino sea menos penoso y más satisfactorio. Por el contrario, si piensa constantemente en el atractivo de los vicios que desea evitar (un atractivo pobre y rastrero, pero que siempre existe, y cuya fuerza nunca debe menospreciarse), lo más probable es que el innegable encanto que siempre tienen esos errores haga que difícilmente logre despegarse de ellos.

Por eso, profundizar en el atractivo del bien, representarlo en nuestro interior como algo  alegre y motivador, es algo mucho más importante de lo que parece. Muchas veces, los procesos de mejora se malogran simplemente porque la imagen de lo que uno se ha propuesto llegar no es lo bastante sugestiva o deseable.

Alfonso Aguiló

noviembre 22, 2017 Posted by | Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

Ahora les toca a las campanas, que no es lo mismo que ahora tocan las campanas

campanasLa siempre hábil y valiente pluma de nuestro veterano periodista Pablo Martín Cantalejo, con su artículo “Ahora les “toca” a las campanas”, en la sección “Segovia desde Segovia”, nos lleva al terreno de las pretendidas prohibiciones, limitaciones u obstáculos a la libre actuación de la Iglesia, que como operación orquestada, y a la de tres, andan tramando los no creyentes, esos que se autoproclaman defensores de las libertades.

Comenzó la operación de acoso y derribo con la pretensión, en parte lograda, merced a la apatía de los creyentes, cobardía de los gobernantes o malentendida respuesta a lo de poner los cristianos la otra mejilla, de retirar los crucifijos de lugares públicos, alegando que España es país aconfesional, que no laico, y menos laicista, sin tener en cuenta que ello en nada afecta a ellos, y sí mucho alivia penas y dolencias a la que es mayoría de creyentes, que sólo quita la libertad a los que sí les gusta y lo piden. Democracia es la voluntad de la mayoría, no la de unos pocos que chillan mucho.

Siguen, como si la vida les va en ello, queriendo apartar el catecismo de las aulas, siendo igualmente, cuestión ajena e indiferente para quienes no la soliciten, y libertad para los que deseen más completa educación para sus hijos, que así hay libertad para seguirla o ignorarla.

Llegan a casos tan pueriles, al tiempo que injustos e ilegales, como pedir un canon municipal por realizar procesiones por la vía pública, ellos que, “por un quíteme allá esas pajas”, salen en algarada callejera en mareas blancas, verdes y mediopensionistas. El caso es que luego imitan estos actos con bautizos y comuniones laicas.

Como a pesar de los pesares la Iglesia sigue respirando, viva, y cumpliendo su misión y estos palos a las ruedas no pueden con la religión y la religiosidad tradicional y arraigada en la inmensa mayoría de nuestro pueblo, acuden incluso a la provocación de la mofa, las pantomimas soeces y chabacanas, y hasta la agresión, el reto y la provocación, intentando, ya que no convencen con la fuerza de la razón, vencer por la razón de la violencia.

En esta carrera de “ocurrencias” ahora “toca” a las campanas. Quieren silenciar el apacible sonido de ese tradicional, sentimental y bucólico instrumento que no sólo convoca a los creyentes a oración y piedad, sino que es como el diario de la población o del barrio, que al tiempo que al cristiano le recuerda momentos de devoción, al amanecer, a mediodía y al atardecer, también avisa al pueblo, todo, con sus toques de arrebato, de fiesta, de gloria o de duelo. Nos cuenta Cantalejo que un veraneante de un pueblín soriano, Hinojosa del Campo, ha solicitado silenciar la campana del reloj de la iglesia; parece que al esporádico vecino le afecta más que al resto de los vecinos, que no quieren el silencio de sus campanas.
Pues yo prefiero hablar del sonido de las campanas como motivo de llamada, que originado en Persia, Grecia y Roma, tomando nombre de la Campania italiana, hoy brinda hasta 200 diferentes toques, llamada a la unión, de celebración, de vida comunitaria, incluso siendo motivo de interesantes conciertos…, y también al duelo compartido.

En las páginas de poética lucen tan espléndidas, “Las campanas de mi pueblo sí que me quieren de veras, cantaron cuando nací, y llorarán cuando me muera”.
En nuestra poética la campana ocupa un destacado lugar, como Gregorio Cantalapiedra las ve “Sonidos que van conmigo/ pasiones guardadas/fueron ese fiel testigo/ que marcaron mis pisadas…”; la genial poetisa gallega Rosalía de Castro las canta de este modo “Yo las amo, yo las oigo,/ cual oigo el rumor del viento/ el murmurar de la fuente/o el balido del cordero/…Si por siempre enmudecieran/¡Qué tristeza en aire y cielo!/ ¡Qué silencio en la iglesia!/ ¡Qué extrañeza entre los muertos!”; las hermanas Del Río, Patricia y Selina recitan “….Campanitas del alba, huele a romero,/ por la calle adelante va quien yo quiero….”; A.Machado también canta a las campanas, que al fin y al cabo forman paisaje de los Campos de Castilla: “…¡Din dan, din dan! Las campanitas del alba sonando están”, y hasta matiz erótico les da Lil Picado en su poema “Campanario pleno”: “…Mi pecho ahora es campanario/gozándome por los senos./ Soy toda yo una campana/ abriendo su oculto sueño./ ¡Soy un repicar silvestre/ inundando el viento entero”.

Nada hay más bucólico que un atardecer del campo escuchando el sonido de las esquilillas del rebaño que a la voz del zagal se recogen arracimadas, el cencerro del majestoso toro y su harén de vacas, o la campana del pueblo que llama al rosario; son las campanas lo primero que oye quien madrugador se acerca al pueblo, y antes el martillear de la fragua, y lo último que se lleva en el oído y en el alma el que por un tiempo marcha lejos del terruño.

Las campanas de la iglesia marcan el ritmo del pueblo, del barrio, de la parroquia, por derecho adquirido, derecho consuetudinario, son el diario sonoro, calmoso y apacible, tanto que la Diputación de esa Soria capital de Hinojosa del Campo, ha pedido a la Junta de C. y L. que su broncíneo sonido sea exceptuado de la Ley del ruido.

Pues eso, que seguiremos arrullándonos con el delicioso tañer de las campanas como es tradición y placer, grato recuerdo de mis años de monaguillo en que me embelesaba repicando dos enormes campanas con sendos badajos bailando entre mis manos, como rápido juego de magia…, y al débil veraneante de hipersensible tímpano le recomendamos que se ponga en tapones de cera, se tapie las orejas, o cambie de asentamiento para sus escarceos vacacionales, que en Hinojosa del Campo quieren la caricia musical de sus campanas.

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

mayo 6, 2017 Posted by | Filosofía y Pensamiento, Política, Sociedad | Deja un comentario

Bienvenida a un nuevo vecino de la estatuaria segoviana

AtalayaComo siempre que se presenta un libro se hace gozosa comparación con la llegada al mundo de un nuevo bebé, hoy también es alegre noticia la “anunciación” de próxima instalación en nuestro paisaje urbano de una nueva estatua, un nuevo vecino en el moderado, ni abundante, ni ya hoy escaso, censo de monumentos y estatuas en la vía pública segoviana. Se comunica la adquisición de la obra titulada “Atalaya”, obra abstracta, en acero, de más de 6 m. de altura, cuya ubicación, el equipo de gobierno municipal y el autor, aún no han decidido. Por supuesto que lucirá espléndida en cualquier zona abierta de los accesos a la ciudad, pero sería imperdonable herejía histórico-artística colocarla en los alrededores del romano Acueducto.

Siempre es buena noticia que se enriquezca y adorne el mobiliario urbano, y esta obra, aunque realizada en Valencia, tierra de artistas, en 1978, ya fue admirada vecina temporal de los segovianos durante el pasado Hay Festival, evento cultural del que, ahora ya definitivamente, será su símbolo en la Segovia sede de tan importante manifestación cultural. Su autoría se debe al escultor madrileño, premiadísimo y reconocidísimo, Carlos Albert Andrés.

Lo que a mí me extraña, y por qué no decirlo, me duele, que siendo Segovia vivero de artistas, y contando con escultores que muy dignamente, y desde luego con todo el cariño de segovianos, hubiesen hecho, haya de importarse obra escultórica, pues aunque, como en toda operación comercial, nuestra alcaldesa se ufane de lo aquilatado de la transacción, mejor hubiera sido hacer el encargo a artista segoviano, de naturaleza o de adopción.

Ya hice semejante observación, entonces referida a arquitectos, cuando se encargó el proyecto y construcción del megalómano CAT a los estudios de David Chipperfield y a Sancho-Madridejos Architecture, con estudio en Berlín, Londres, Milán y Shangai…, que entonces aludía a los muchos y muy valorados arquitectos del Colegio segoviano, que en varias ocasiones habían hablado de su problemática situación por escasez de trabajo, llegando a manifestar que tenían dificultades pasa su colegiación.

A lo largo de la Historia nos legaron ejemplo y obra pléyade de notables artistas, como Manuel Adeva Pacheco, con sus esculturas de S. Hieroteo y los hermanos santos Frutos, Valentín y Engracia, para nuestra Santa Iglesia Catedral; José Galbán, que firmaba como “Maestro del arte de la Escultura”, con su sepulcro del Obispo Antonio Idiaquez, también en la Catedral; Aniceto Marinas García, genio de la escultura que, en afortunada definición de su biógrafo y amigo personal Antonio Horcajo, “hizo gritar al bronce, hablar a la piedra y rezar a la madera”, de su brillante obra esparcida por toda España, aquí tenemos su monumento a los héroes del “2 de mayo”, el caudillo comunero Juan Bravo, el expresivo grupo “Hermanitos de Leche” o las singulares imágenes de “La Soledad al pie de la Cruz y el Santo Cristo en su Última Palabra” , en la iglesia parroquial de San Millán; Florentino Trapero, autor de nuestro Andrés Laguna en la Plaza de su nombre; José Mª. Moro, con su Agapito Marazuela, o la “Borriquilla” del Domingo de Ramos; o los hermanos Barral de los bustos de Machado, Julián Mª Otero o Blas Zambrano; Toribio García con su delicioso “Favorito”, en la Pl. de Guevara…

Hoy una pléyade de bien considerados, algunos de fama universal, escultores segovianos, de cuna o adoptivos, desearían encargarse de esta estatua, homenaje al ya también segoviano Hay Festival: nombres como Luis Sanguino, que aquí nos ha dejado vigilando el Cuartel de la Guardia Civil a un número de la benemérita, o al Mesonero Mayor de Castilla recibiendo a visitantes con el rito del cochinillo; o Santiago de Santiago con su Rubén Darío, o “La Pastora” de la Residencia Juvenil Juan Pablo II; o Gregorio Herrero que nos dejó a un enorme penitente homenajeando a la ya “de Interés Nacional”, Semana Santa segoviana, y el majestuoso Cristo de “El Robledo”, camino del Real Sitio de La Granja; o el polifacético médico, escritor, editor y escultor José A. Abella, que como monumento a la trashumancia dejó al pastor con sus mastines y rebaño ovino otrora tan en auge en Segovia; o la saga de los Coullaut; o los hermanos Ángel y César García, de La Granja, que pusieron a Machado en nuestra Plaza Mayor recitando “Campos de Castilla”…

Creo que a cualquiera de nuestros artistas al que se hubiera sugerido la idea, se hubiese desvivido por ofrecernos lo mejor de su arte, que para nada desmerece de figuras de fuera, y, aunque, como siempre, nuestra alcaldesa haga mérito del bajo precio en que consigue los contratos, y que tantas veces “así nos ponen los huevos las gallinas” (perdón por el tosco, pero expresivo refrán), creo que esto no es chauvinismo, ni racanería, es simplemente mirar por nuestra tierra y nuestro paisanaje.

De cualquier modo, bienvenida esa “Atalaya” que amplía el censo de vecinos broncíneos, pétreos o en madera de pino de nuestros bosques, a la vez que publicita el acontecimiento cultural de mayor nivel en nuestra cultural ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ 

mayo 6, 2017 Posted by | Política, Sociedad | Deja un comentario

El santo del día

zurbarán visión de san Alonso RodríguezTiene Paradinas, bonita entidad local menor perteneciente al municipio de Santa María la Real de Nieva, en la Campiña Segoviana, su iglesia parroquial, magnífico templo de estilo gótico y renacentista, diseñada por Rodrigo Gil de Hontañón, dedicada a Ntrª. Srª. de la Asunción, curiosos objetos histórico artísticos, como un valioso mosaico romano, y un singular relicario con 365 cajoncitos conteniendo una reliquia para cada día del año, como el santoral cristiano tiene, no uno, sino varios santos a tener en cuenta cada jornada, si bien el calendario destaca a uno de estos virtuosos personajes.

Ya sabemos que, además de esta larga y privilegiada nómina de santos no agota la presencia de antepasados que ya gozan de la presencia divina en los Cielos, pues son legión los que pasaron por esta vida practicando la virtud y el amor, haciendo el bien y dándonos su ejemplo, que constituyen esa legión de “todos los santos” para los que dedicamos la fecha de cada 1 de noviembre.

Estoy escribiendo estas líneas hoy 7 de abril, porque festejamos el 298 aniversario de la muerte en olor de santidad de Jean Baptiste de la Salle, sacerdote, teólogo, y pedagogo francés, al que la Iglesia recuerda como San Juan Bautista de la Salle.
Como maestro, aunque jubiladísimo, quiero dedicar un recuerdo a quien dedicó su vida a la educación, especialmente de niños pobres y de hijos de obreros sin posibilidades de acceder a colegios de pago.

Fue fundador de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, y, por su dedicación a la formación integral de los más desfavorecidos, canonizado el 24 de mayo por León XIII, y nombrado por Pío XII Patrono Universal de los Educadores Cristianos el 15 de mayo de 1950.

Me ha llamado la atención el paralelismo de su vida y obra con la de nuestro santo segoviano, San Alonso Rodríguez, del que andamos celebrando el cuarto centenario, ambos de familia numerosa, en este caso 10 hermanos, de familias acomodadas, haber de hacerse cargo de los negocios familiares, y su muy temprana vocación religiosa.
Fue maestro de maestros, inventando las escuelas conocidas como “Normales”, hoy Escuelas Universitarias, de Magisterio, hoy Ciencias de la Educación, al tiempo que escuelas de aprendizaje para delincuentes, escuelas de idiomas, escuelas técnicas, escuelas de arte. . .

Es lamentable que una fecha tan significativa para el mundo de la educación y la formación académica y humana, y, por supuesto tan ejemplar para los creyentes, pueda pasar sin pena ni gloria, como si se tratase de un piernas desconocido e intrascendente.

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

mayo 6, 2017 Posted by | Filosofía y Pensamiento, Sociedad | Deja un comentario

Memento, momentos y monumentos de nuestra Semana Santa

via crucis2via crucis 3Pasados los devocionales días de la Semana grande para los cristianos, y vacacionales para todos, Semana Santa de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, que, como la feria, cada cual la habrá vivido según sus creencias e ideologías, es tiempo de hacer memento de los momentos y monumentos vividos y saboreados.

Comento algunos momentos y vivencias que estos días me hicieron pensar: Siete días de la semana, “siete Palabras” que en la recoleta Plaza Mayor de mi ciudad natal, Valladolid, pregonó la pregonera anunciada por un grupo de heraldos a caballo, magistralmente comentó la ilustre monja, española por cuna, y romana por adopción, que vive ya treinta años en la Ciudad Eterna, poniéndolas en boca de cada uno de los impactantes Crucificados que hacían de artístico y emotivo escenario, comenzando por aludir a lo significativo en la Biblia, de “siete” y “palabras” y reflexionando luego cada una de las postreras reflexiones y peticiones de Cristo al Padre momentos antes de expirar.

Siete días que cada cual vive según sus creencias e ideas, y en los que es frecuente hacer alguna promesa, ofrenda o sacrificio por petición de algo deseado, o de agradecimiento por conseguido. Este año asistí al emotivo y “sui géneris” Vía Crucis que en el bonito pueblo cacereño de Valverde de la Vera, rozando a la abulense Candeleda, a la que voy con relativa frecuencia, recorren los “empalaos” durante la noche y la madrugada del Jueves Santo. Hombres amarrados al madero de la cruz encorsetados tórax y brazos por fuerte soga, a los que cuesta trabajo arrodillarse ante cada una de cruces o estaciones colocadas por todo el pueblo.

En Medina de Rioseco, Ciudad de los Almirantes, en la que pasé primeros años de infancia, en la que y vi y viví las procesiones que hoy merecen reconocimiento de “Interés Turístico Internacional”, con sus peculiares “tapetán” y “pardal”, los cofrades de La Crucifixión y de El Descendimiento, pasos popularmente llamados de “El Longinos” y “La Escalera”, de toneladas de peso, por el tamaño y la cantidad de personajes de cada grupo escultórico, sacan sus respectivos pasos a pulso rozando el suelo, pues apenas sobran centímetros por la puerta de su nave-capilla, para, mediante “la elevada”, subirlos a los hombros, esfuerzo que han de repetir en “la arrodillada”, o saludo que con los pasos hacen ante la imagen de la Virgen de la Cruz, de la capilla del Arco Ajújar, a las afueras de la ciudad.

En nuestra mayoritariamente devota Segovia, la noche del Miércoles Santo, tres millares de mujeres, hombres y niños rezaron el sobrecogedor Vía Crucis por los montes del convento carmelitano en que San Juan de la Cruz rezaba ideando sus versos de amor divino a lo humano. Pero aquí no me agradó presenciar cómo, de la grúa municipal bajó el agente local para colocar unos bolardos plásticos que impidieron que participantes que, ante el “overbooking” de coches habían de dejar sus vehículos en la Cuesta de los Hoyos, fuera del arcén y sin riesgo ni impedimento alguno, pues así no se apoya ni favorece esta actividad religiosa que, por añadidura colateral, ha logrado para “toda” la ciudad tan alto reconocimiento. Yo hube de dejar mi coche en la “pedanía” zamarriega, bajo la placa en que el periodista viajero expresa que nadie que allí llegue “no dejará de decir que es el más extraordinario lugar que nunca vio”, por lo que, aun sobrado de tiempo, llegué a la tercera estación…

Tenemos este año los segovianos, y muy especialmente los feligreses de San Millán, dos alegrones, aparte del citado ascenso de categoría, el más elemental de la satisfacción de, en la portada del folleto de Programa de apertura de monumentos de la Junta de C. y L., que informa de esta apertura los días 8 al 17 de abril, además de los interesantes templos del Románico Sur, rutas del Eresma y Cega y de Pedraza a Riaza, las iglesias de la capital de S. Justo, Corpus Christi, Seminario y San Millán, ver la clásica estampa de la bonita iglesia parroquial de San Millán.

También todos los segovianos, y muy especialmente los del barrio de San Millán, además de poder disfrutar del singular y premiadísimo grupo escultórico “Hermanitos de leche”, obra de nuestro más universal, más galardonado y de más importante obra, artista Aniceto Marinas, ya en el Museo Provincial, poder saborear la obra enciclopédica, vida y obra del escultor, que nuestro “embajador en Madrid”, como Presidente del Centro Segoviano, Antonio Horcajo Matesanz, nos ofrece en la Librería Cervantes, obra que, con el largo y explicativo título de “Grita el bronce, habla la piedra y reza la madera. Aniceto Marinas, vida y obra del escultor”, nos muestra todo sobre el más ilustre segoviano de nuestro tiempo, con tal riqueza de datos que ni los familiares de Marinas conocieron.
Finalmente, en este memento de momentos, he recogido una frase del concejal representante de I.U. en el Concejo segoviano que es para imprimirla en ese bonito mármol de Carrara del grupo escultórico “Hermanitos de leche” que retorna a nuestra tierra, afirmando que los concejales de I.U. no asisten como concejales a las procesiones, aunque pueden hacerlo a título individual, porque no todos los segovianos son católicos, a lo que yo preguntaría si los concejales que el pasado 13 de abril asistieron y promovieron el acto de exaltación de la República, que no lo hicieron a título personal, al pie del monumento que el consistorio erigió en lo más céntrico de la más céntrica vía pública, aunque muy minoritario acto, cuya reseña al día siguiente decía “Segovia rinde homenaje a los que defendieron la democracia y la libertad”, o la promesa de nuestra alcaldesa de que Segovia, no ella como ciudadana Clara Isabel Luquero de Nicolás, haya prometido conceder calle, plaza o reconocimiento segoviano al poeta salmantino comisario político del partido comunista Marcos Ana, al tiempo que retiran nombres y placas de otros que lucharon “por Dios y por la patria”, y que dieron sus jóvenes vidas soñando, trabajando y queriendo primaveras de paz, en la España libre y unida, a éstos que no cesan de premiar oficial e institucionalmente a los “defensores de la democracia y las libertades”, les preguntaría si piensan que toda Segovia es de izquierdas y por ello conceden honores a su capricho.

También hay alcaldes de izquierdas que se niegan a poner la bandera a media asta el Viernes Santo o quieren retirar asistencia religiosa en celdas, aulas u hospitales, porque no toda España es Católica, pero colocan la bandera “arco iris” en el balcón consistorial como si todos los españoles fuésemos gays y lesbianas.

Pues eso, que también en este memento tuve tiempo de reflexionar sobre las siete palabras del vallisoletano sermón, que dice “perdónalos porque no saben lo que hacen”, y es que, aunque algunos sean concejales, o alcaldes, fallos tenemos todos. Tal vez cuando doña Clara, al tomar posesión de la vara de regidora, dijo tan solemne y rotundamente que “sería alcaldesa de “todos” los segovianos”, no estuvo inspirada, o le pueden más sus ideas personales que la universal gobernanza de la parroquia segoviana.

De momento, aunque presencié en Valladolid cómo un grupito de hombres y mujeres envueltos en banderas republicanas y arco iris, intentaban boicotear las multitudinarias, populares y populosas procesiones de la Semana Santa, de Interés Turístico Internacional, caminamos. Pues ¡muy felices pascuas!

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

mayo 6, 2017 Posted by | Sociedad | Deja un comentario

“Anacronismo”

Anda escocida y revuelta la Federación Republicanos de Segovia, siempre en defensa de las libertades, queriendo, con el apoyo de Europa Laica, quitar a los creyentes católicos la libertad de practicar sus cultos y devociones, para lo que exigen al Gerente del Hospital General de Segovia, que cese la celebración de un Vía Crucis los viernes de cuaresma, pues, aunque a ellos para nada obliga, ni incomoda, parece que la tranquilidad, sosiego, paz y consuelo que aporta a quienes voluntariamente lo siguen, les irrita más que una ceñidas bragas de esparto.
Opinan estos empedernidos adelantados de las libertades que es un “anacronismo” que se celebren estos actos en dependencias oficiales, incluso que haya un rinconcito reservado a capilla en hospitales, cuarteles, universidades, o que en centros oficiales se imparta la asignatura de enseñanza religiosa, que representa “una imposición de una creencia a aquellos que tienen otras o bien no tienen credo alguno”.

Lo que es “anacronismo” a la enésima es que estos defensores a ultranza de las libertades, se afanen tan virulentamente, que parece irles la vida en ello, en retirar las libertades de los demás, pues el más desinformado o torpe aprecia que a ellos para nada obliga, lo que a los creyentes afecta, pues ni están obligados a inscribir a sus niños en la clase de religión, ni creo que el Sr. Gerente del Hospital General les ponga en fila con las manos juntitas al pecho, siguiendo con unción las estaciones del Vía Crucis, devoción que, sí tanto consuela a estos creyentes en sus momentos de debilidad de la enfermedad o el dolor.

Parece mentira que con lo leguleyos que son estos personajes dedicados a lograr “sus” libertades, no se hayan leído los artículos referentes a la libertad de prácticas religiosas que rigen un tratado entre dos Estados, España y Vaticano, y la Constitución que “todos” los españoles nos hemos dado, ley de leyes que establece, defiende y consolida las libertades de “todos”, que dice que “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de cultos de los individuos y las comunidades, sin más limitación en sus manifestaciones que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”, así como que “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”…

Al último de la fila de los normales percentiles de intelecto le queda claro que siendo España un país, nación o Estado aconfesional, que no laico, y menos laicista, y siendo la población, mal que pese a algunos, muy mayoritariamente católicos, el gobierno tiene obligación de permitir y amparar la libertad ideológica, religiosa y de cultos, y que ello no quiere decir que los católicos tengamos que rezar nuestras oraciones sólo en nuestra casita, máxime cuando como país culto y abierto, permitimos el culto público de otras doctrinas y creencias.

Anacronismo y mala leche es que una organización que cada cierto período de tiempo y con diversidad de objetivos, sale a la calle, al espacio de todos, ondeando sus banderas, proclamando sus consignas y gritando sus eslóganes, exija a un colectivo que para nada les afecta, y menos obliga, se queden muditos y sólo celebren cultos en el hogar, para lo que algunos amantes de las libertades les asaltan sus capillas, se mofan y profanan sus cultos, y les amenazan con arder en llamas, y no las del infierno en que no creen, sino las que prendieron en el 36.

Anacronismo y aberración, términos que ellos emplean, son que una organización cuya consigna es la defensa de la democracia y las libertades, en pleno siglo XXI tenga como obsesivo objetivo la persecución a una institución que actúa en libertad, que incluso el Decálogo para los católicos es libre de cumplirse en conciencia, que nadie santifica las fiestas, o ama a Dios y al prójimo, bajo amenaza a punta de pistola, siempre con la paz y el perdón para todos, poniendo amor donde hay tantos y tan explícitos odios y rencores.

Obligar a retirar la capilla que algunos centros ofrecen a quienes voluntariamente deseen utilizarla, resulta tan extemporáneo como pretender cerrar gimnasios porque no todo el mundo desea fustigar su cuerpo con pesas, aparatos o pilates, o eliminar cafeterías porque no todos toman café o bocata, y aun los quioscos de prensa, pues no todos los enfermos ni acompañantes son asiduos lectores de prensa, que para lo uno y lo otro pueden hacerlo en sus casas.
Parece que defienden las libertades, pero sólo las suyas.

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

 

mayo 6, 2017 Posted by | Política, Sociedad | Deja un comentario