Cultura Solidaria

El abismo de la soledad

“El matrimonio tenía dos hijos: dos muchachos despiertos, inteligentes y resabiados que conocían al dedillo la forma de tratar a sus padres para conseguir lo que se proponían.”

“A menudo recurrían a buscar complicidades unilaterales cuando los padres estaban en desacuerdo, y era tal el acierto con que utilizaban sus trucos que siempre salían victoriosos: “Pero no se lo digas a tu padre”, o bien: “Sobre todo, que no se entere tu madre”. Era una forma cómoda de quitarse los problemas de encima, y de aceptar sin aceptar. O de asentir traicionando. Pero ni el marido ni la mujer se daban cuenta de que aquel sistema no sólo malcriaba a los hijos sino que los iba separando poco a poco de ellos. Estaban demasiado ocupados en organizar su vida con agendas apretadas: reuniones, viajes, estrenos, conferencias o invitaciones de alta sociedad, como para divagar sobre las consecuencias de las minucias de sus hijos.

“Más que comprenderse, se ponían de acuerdo. Y más que intercambiar opiniones, intercambiaban un poco de tiempo. Así fueron distanciándose el uno del otro. Poco a poco fueron entrando en los destructivos arcanos de la rutina. Ese tipo de rutinas que jamás deja paso a la sorpresa y a las suposiciones adversas.

“También los hijos se desligaban de ellos. No es que mediaran animadversiones destructivas: sencillamente se habían acostumbrado a la desunión de los que se consideran unidos por el simple hecho de vivir juntos en la misma casa o por llevar el mismo apellido.

“De pronto ella empezó a sufrir arrebatos de tristezas sin sentido. Eran decaimientos flácidos impregnados de desaliento y como sumergidos en aguas heladas. En realidad ella no sabía con exactitud por qué se notaba tan desalentada, no llegaba a comprender la causa. Tampoco echaba de menos que su marido, siempre tan ocupado, se quedara impávido y no tratara de averiguar qué le ocurría para poder ayudarla. Ella llevaba demasiado tiempo aceptando que su marido jamás se inmiscuyera en sus dominios privados, y él consideraba que lo esencial era actuar como siempre había actuado: con la naturalidad propia que requerían las personas a las que nunca les ocurría nada verdaderamente distinto y agobiante.

“En ocasiones pasaban horas sentados el uno frente al otro en la misma habitación sin dirigirse la palabra. Metidos en sus cosas. O tal vez ideando como zafarse del otro para que el silencio que los estaba atenazando no fuera un silencio compartido sino algo eventual. Así comenzó aquel matrimonio a rozar el terreno de las infidelidades. Fue una transición lenta. Como el hecho de crecer. Nadie se encuentra alto de la noche a la mañana.”

Así describe Mercedes Salisachs en una de sus novelas la vida de un “matrimonio respetable”, que al principio fue feliz pero que fue abandonándose poco a poco. Una vida matrimonial que se había convertido en una yuxtaposición de egoísmos y de soledades autofabricadas.

Como ha escrito Martín Descalzo, no es que todos los solitarios sean egoístas y que se hayan ganado a pulso la soledad. Hay a veces mucha ingratitud que provoca muchas soledades inmerecidas. Pero, las más de las veces, el problema más grave es pensar que el problema está en el otro, o en los otros. Si una persona, al comprobar su soledad, se pregunta: ¿quiénes me quieren?, probablemente nunca saldrá de su soledad. Para vencer la soledad hay que formularse otra pregunta: ¿a quiénes quiero yo? Es preciso poner cariño en el trato con los demás, en lugar de angustiarse reclamando ser querido y valorado. Es el modo de alcanzar remedio a la soledad, porque si uno pone cariño, aunque le parezca que no es correspondido, tarde o temprano acaba siendo querido también.

La insinceridad era otra de las causas de la soledad en aquel matrimonio. Al principio aquella insinceridad estaba en pequeñeces, pero luego fueron cosas más serias. Y, sobre todo, manifestaba cosas más de fondo. Cuando una persona falta a la sinceridad, manifiesta, entre otras cosas, una cómoda tendencia a las soluciones fáciles y limitadas al presente. Se busca salir del paso, evitarse una incomodidad, satisfacer un deseo torpe. Y lo peor es que, normalmente, lleva al final a un callejón sin salida, porque la mentira tiene una validez muy corta, y para mantener la mentira enseguida uno se ve empujado a mentir más, y eso conduce a la soledad de quien está constantemente teniendo que “actuar”.

Por eso decía Jankélévitch que uno de los más duros castigos del mentiroso es la pérdida de su propia identidad. El mentiroso está encerrado en una soledad autofabricada de la que no sabe bien cómo salir. Le cuesta sincerarse, porque piensa que se le viene abajo el edificio de su vida, cuando lo cierto es que la sinceridad es el único modo de reedificarlo.

Alfonso Aguiló

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febrero 13, 2018 Posted by | Familia, Solidaridad | Deja un comentario

La igual dignidad de todas las personas

Sólo el reconocimiento de la dignidad humana hace posible el crecimiento común y personal de todos.  Para favorecer un crecimiento semejante es necesario, en particular asegurar efectivamente condiciones de igualdad de oportunidades entre el hombre y la mujer, garantizar una igualdad objetiva entre las diversas clases sociales ante la ley.

También en las relaciones entre pueblos y Estados, las condiciones de equidad y paridad son el presupuesto para un progreso auténtico de la comunidad internacional.  No obstante los avances en esta dirección, es necesario no olvidar que aún existen demasiadas desigualdades y formas de dependencia.

A la igualdad en el reconocimiento de la dignidad de cada hombre y de cada pueblo, debe corresponder la conciencia de que la dignidad humana sólo podrá ser custodiada y promovida de forma comunitaria, por parte de toda la humanidad. Sólo con la acción concorde de los hombres y de los pueblos sinceramente interesados en el bien de todos los demás, se puede alcanzar una auténtica fraternidad universal; por el contrario, la permanencia de condiciones de gravísima disparidad y desigualdad empobrece a todos.

«Masculino» y «femenino» diferencian a dos individuos de igual dignidad, que, sin embargo, no poseen una igualdad estática, porque lo específico femenino es diverso de lo específico masculino. Esta diversidad en la igualdad es enriquecedora e indispensable para una armoniosa convivencia humana: la condición para asegurar la justa presencia de la mujer  en la sociedad es una más penetrante y cuidadosa consideración de los fundamentos antropológicos de la condición masculina y femenina, destinada a precisar la identidad personal propia de la mujer en su relación de diversidad y de recíproca complementariedad con el hombre, no sólo por lo que se refiere a los papeles a asumir y las funciones a desempeñar, sino también y más profundamente, por lo que se refiere a su significado personal.

La mujer es el complemento del hombre, como el hombre lo es de la mujer: mujer y hombre se completan mutuamente, no sólo desde el punto de vista físico y psíquico, sino también ontológico. Sólo gracias a la dualidad de lo «masculino» y lo «femenino» se realiza plenamente lo «humano». Es la «unidad de los dos»,  que permite a cada uno experimentar la relación interpersonal y recíproca como un don que es, al mismo tiempo, una misión: no sólo la procreación y la vida de la familia, sino la construcción misma de la historia.  La mujer es “ayuda” para el hombre, como el hombre es “ayuda” para la mujer» en su encuentro se realiza una concepción unitaria de la persona humana, basada no en la lógica del egocentrismo y de la autoafirmación, sino en la del amor y la solidaridad.

Las personas minusválidas son sujetos plenamente humanos, titulares de derechos y deberes.  A pesar de las limitaciones y los sufrimientos grabados en sus cuerpos y en sus facultades, ponen más de relieve la dignidad y grandeza del hombre. Puesto que la persona minusválida es un sujeto con todos sus derechos, ha de ser ayudada a participar en la vida familiar y social en todas las dimensiones y en todos los niveles accesibles a sus posibilidades.
Es necesario promover con medidas eficaces y apropiadas los derechos de la persona minusválida. Sería radicalmente indigno del hombre y negación de la común humanidad admitir en la vida de la sociedad, y, por consiguiente, en el trabajo, únicamente a los miembros plenamente funcionales, porque obrando así se caería en una grave forma de discriminación: la de los fuertes y sanos contra los débiles y enfermos.  

Se debe prestar gran atención no sólo a las condiciones de trabajo físicas y psicológicas, a la justa remuneración, a la posibilidad de promoción y a la eliminación de los diversos obstáculos, sino también a las dimensiones afectivas y sexuales de la persona minusválida,  también ella necesita amar y ser amada; necesita ternura, cercanía, intimidad, según sus propias posibilidades y en el respeto del orden moral que es el mismo, tanto para los sanos, como para aquellos que tienen alguna discapacidad.

febrero 13, 2018 Posted by | Solidaridad | Deja un comentario

¿En qué situaciones concretas debemos poner límites a la conducta de nuestros hijos?

educacion-hijosCreemos que son muchas las posibles situaciones que en la vida cotidiana se nos pueden plantear. En realidad, es la conducta integral de una persona la que debe someterse a los límites del bien y de la corrección, en todos los ámbitos en los que ésta interacciona: la familia, los estudios, el trabajo y las relaciones sociales.

Lo importante es que los hijos, poco a poco, en su natural proceso de maduración personal, vayan asumiendo como propios y naturales esos límites que hacen posible que podamos convivir en un clima de respeto y armonía. Ahí se demuestra su nivel de madurez: las personas que se rebelan contra el bien moral que la vida les exige cumplir, en el fondo, son personas inmaduras, aunque sean mayores de edad.

Son muy numerosas las posibles situaciones en las que los padres debemos actuar para marcar unos límites a la conducta de los hijos. Vamos a señalar las que creemos que son más habituales y más importantes:

• Niños que insultan, pegan, arañan o muerden a otros.
• Niños que contestan o insultan a sus padres: eso es algo que jamás debemos consentir.
• Niños que pegan a sus padres, y éstos les ríen la gracia (“Total, como son pequeñitos y no saben lo que hacen…”)
• Niños que no dejan a los demás jugar con sus cosas.
• Niños que piden las cosas de mala manera y con exigencias.
• Faltas de respeto y obediencia a los profesores.
• Falta de respeto a las personas mayores en general.
• Maltratar o abusar de otros niños más débiles desfavorecidos en el colegio.
• Dramas y discusiones a la hora de comer: hay niños que se niegan a comer solos; otros que no lo hacen si no les pones unos dibujos animados; otros que solo comen lo que les gusta; otros que protestan airadamente cuando la comida que toca hoy no les gusta; otros que comen cuando les da la gana a ellos; otros que se atiborran de chuches y luego no tienen hambre……
• Tenemos visita en casa y el niño se pone a alborotar y a portarse de manera inhabitual para llamar la atención y demostrar que está ahí.
• La pesadilla que puede suponer el tener que ir con él de compras al supermercado o bien a Misa, o de tener que esperar un rato en la sala de espera del médico…
• Tiene dos o tres añitos y no hay manera de que se eche la siesta después de comer.
• Toca cosas que sabe que no debe (la cocina, el DVD, las herramientas…)
• Llega la hora de acostarse y no quiere: se hace el remolón y te pide que le cuentes catorce cuentos; luego, una vez acostado, sale cinco o seis veces a decirte que quiere agua, que tiene miedo, a preguntarte qué vamos a comer mañana, dónde está el osito de peluche…
• Aparece como por arte de magia a mitad de la noche en la cama de los padres.
• Interrumpe las conversaciones de los mayores.
• Nos metemos en el coche y empieza la guerra con sus hermanos (sobre todo en los trayectos largos) y nosotros nos vamos poniendo más y más nerviosos…
• Organiza auténticos dramas por tener que separarse de mamá cuando ésta se va a trabajar y le deja en casa o en la guardería.
• Tensiones por la mañana, porque el niño no hace lo que él sabe perfectamente que se debe hacer (vestirse solo, desayunar en el tiempo previsto…), y nos ponemos más y más nerviosos porque no llegamos al trabajo o al colegio.
• No es capaz de cortar con la tele o los videojuegos, y los pide a todas horas.
• Exige a sus padres que le compren muchas cosas innecesarias.
• Los deberes escolares: son lo primero que se debe hacer por la tarde al llegar a casa después de merendar. No se debe permitir que los hagan en otro momento, por mucho que nos pida “¿Por qué no puedo jugar un poco y luego hago los deberes?”
• Se porta mal en clase y los profesores se quejan de su conducta.

Pablo Garrido

enero 29, 2018 Posted by | educación, Familia, Solidaridad | Deja un comentario

¿Se ha convertido el matrimonio en una unión sentimental de usar y tirar?

matrimonio verdadero

The Family Watch es un observatorio que, a partir del análisis de la realidad social de la familia, y desde una perspectiva interdisciplinar, se dedica a la elaboración de estudios, propuestas e iniciativas, para que la familia sea mejor conocida, y reciba el tratamiento y la atención adecuados a las funciones que desarrolla en la sociedad.

Ha desarrollado un informe titulado: ‘El matrimonio: ¿Contrato basura o bien social?’, elaborado por el Instituto Internacional de Estudios sobre la Familia, en el que señala que las medidas legislativas referidas a la familia, como la ley del divorcio, demuestra una “falta de protección” de la familia, y que el matrimonio ha sido reducido a una “pura legalidad, a un papel”, según el director del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra.

Fuente: Clemente Ferrer

El estudio recoge las ponencias de unas jornadas en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación en las que participaron expertos en los derechos de la familia y de ámbitos de la Sociología o la Antropología, y ha sido presentado por el presidente de ‘The Family Watch’, Carlos Martínez de Aguirre (en la imagen) que explicó que el informe no propone soluciones a las reformas llevadas a cabo, son “reflexiones e ideas en orden a las soluciones que se pueden tomar”.

Una de las causas que “no dejan” a la familia actuar es el acrecentamiento de los divorcios y las separaciones, según Martínez de Aguirre, para quien lo que debe hacer la legislación es tomar “medidas preventivas” para resolver “las crisis en las familias”.

Respecto al título del informe, ‘El matrimonio: ¿Contrato basura o bien social?’, comentó que se refiere a una contraposición “provocadora”, ya que la legislación actual trata al matrimonio como un “contrato basura, del que se puede desvincular después de tres meses sin alegar ninguna causa justa”, en contra de cómo lo considera el ciudadano, “un bien social apreciadísimo”.

En ese sentido se pronunció el director del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra, quien apuntó que es “más fácil divorciarse que darse de baja en Internet, por ejemplo”. De esta forma, según dijo, la legislación sobre el matrimonio es “una cáscara vacía”, y “ya no hay nada exigible en el matrimonio”. “Basta con pasar con ventanilla y ya está”, apuntó.

Además, también manifestó que el derecho está “echando a un lado” a la familia, y que la jurisprudencia está cumpliendo el papel que le corresponde a la primera.
El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia. Chesterton, Gilbert Keith.

enero 29, 2018 Posted by | Ecología, Familia, Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

El atractivo de la virtud y del bien

hacer bien las cosasA veces uno tiende equivocadamente en su interior a etiquetar como desagradables, por ejemplo, determinadas personas, o determinadas tareas, o determinados aspectos relacionados con la mejora del carácter, y no se da cuenta de hasta qué punto le perjudican esos vínculos mentales que se han ido estableciendo en su mente, de manera más o menos consciente.

Ante posibles puntos concretos de mejora personal que advertimos en nuestra vida (vemos, por ejemplo, que deberíamos ser más pacientes, o menos egoístas, más ordenados, menos irascibles, o lo que sea), es frecuente que tendamos a ver esos objetivos como metas muy lejanas, o como algo poco asequible a nuestras fuerzas. Lo vemos quizá como avances apetecibles, sí, pero que alcanzarlos requeriría tal esfuerzo que sólo pensarlo nos produce ya un profundo rechazo. Lo percibimos como algo fatigoso y agotador, que nos llevaría a un estilo de vida de demasiada tensión.

Sin embargo, la mejora personal no supone ni exige eso. Al menos, de modo ordinario no tiene por qué plantearse así. El avance en el camino de la mejora personal ha de entenderse y abordarse más bien como un proceso de liberación. Un progreso gradual en el que vamos soltando día a día el lastre de nuestros defectos. No una extenuante subida a un interminable puerto de montaña, sino un progresivo alivio de la carga de nuestros errores, un desahogo paulatino de la causa de nuestros principales problemas. Por eso, aunque siempre habrá también retrocesos, pequeños o grandes, si logramos en conjunto mejorar, nos encontraremos cada vez con más autonomía, avanzaremos con más soltura y nos sentiremos mejor. Cada hombre debe adquirir el dominio de sí mismo, y ése es el camino de lo que Aristóteles empezó a llamar virtud: la alegría y la felicidad vendrán como fruto de una vida conforme a la virtud.

Si nos fijamos más, por ejemplo, en lo positivo de una determinada persona, o en el reto que supone tener ordenado el armario o el despacho, o incluso en lo apasionante que puede llegar a ser, tanto para un hombre como para una mujer, cocinar, mantener limpia la casa, o educar a los hijos…, si nos esforzamos por verlo así, el camino se hace mucho más andadero.

Podría objetarse que eso no es difícil de hacer…, pero durante unos minutos, o incluso unos días. Pero, ¿cómo impedir que al poco tiempo se vuelva a lo de antes? Puedo esforzarme, por ejemplo, por variar mi humor durante un rato, que no es poco, pero… ¿cómo mantenerme así y llegar a ser una persona bienhumorada?

Un camino es esforzarse en cambiar la imagen que se nos presenta en la mente al pensar en esas cosas. Por ejemplo, en vez de representar en la imaginación lo apetitoso que resulta lo que no deberías comer o beber o hacer, procura pensar en lo atractivo y liberador que resulta ser una persona sana y honesta, y logra que esas representaciones tomen un mayor espacio en tu imaginación.

O si te invaden pensamientos relacionados con el egoísmo, la pereza o el la mentira, procura suscitar la imagen de ser una persona generosa, diligente, sincera y leal, y recréate un poco en la contemplación de esos valores y esas virtudes que has de desear ver en tu vida. Incluso, si quieres, recréate también en lo desagradable que resultaría convertirse poco a poco en una persona egoísta, perezosa o desleal, y compara una imagen con otra.

¿Es importante esto? Pienso que sí. Si una persona logra formarse una idea atractiva de las virtudes que desea adquirir, y procura tener esas ideas bien presentes, es mucho más fácil que llegue a poseer esas virtudes. Así logrará, además, que ese camino sea menos penoso y más satisfactorio. Por el contrario, si piensa constantemente en el atractivo de los vicios que desea evitar (un atractivo pobre y rastrero, pero que siempre existe, y cuya fuerza nunca debe menospreciarse), lo más probable es que el innegable encanto que siempre tienen esos errores haga que difícilmente logre despegarse de ellos.

Por eso, profundizar en el atractivo del bien, representarlo en nuestro interior como algo  alegre y motivador, es algo mucho más importante de lo que parece. Muchas veces, los procesos de mejora se malogran simplemente porque la imagen de lo que uno se ha propuesto llegar no es lo bastante sugestiva o deseable.

Alfonso Aguiló

noviembre 22, 2017 Posted by | Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

Importante centenario

fatima-13-mayoEl año que acabamos de estrenar es rico en celebración de importantes centenarios, muy especialmente literarios, pues además del que con toda brillantez se anda preparando en mi natal Valladolid, por los dos siglos del nacimiento del poeta José Zorrilla, ilustre pinciano que da nombre a tanta parte de esta ciudad, cuna de escritores y poetas, de artistas en general, como esa Gran Vía pucelana que es el Paseo de José Zorrilla, o el mismísimo castizo Teatro Zorrilla en su ágora mayor, aquí vieron la luz, digo, además del autor de El Tenorio, Rosa Chacel, José Mª. de Cossío, Gaspar Núñez de Arce, Miguel Delibes, J.L. Martín Abril, Gustavo Martín Zarzo, por toda España se celebrarán centenarios de Ramón de Campoamor, José Luis Sampedro, Gloria Fuertes…
Sevilla promete recordar con su habitual tronío, habituada a grandes celebraciones, el cuarto centenario del nacimiento de su ilustre hijo Bartolomé Esteban Murillo, que, como menor de 14 hermanos, aquí nacería el último día del 1617.

En Segovia tenemos la celebración, y esperemos que sea densa y brillante, del cuarto centenario de nuestro santo Alonso, o Alfonso, Rodríguez, que con los tres hermanos Frutos, Valentín y Engracia, y con otros que, no nacidos aquí pero que mucho influyeron, como Santo Domingo, San Vicente Ferrer, San Juan de la Cruz, o Santa Teresa, forman la panoplia de la Segovia espiritual.

Nacido San Alfonso en la Plazuela de Día Sanz, segundo de once hermanos, hijo de Diego y María, ricos fabricantes de paños, de cuyo negocio, prontamente hubo de hacerse cargo; una serie de luctuosos acontecimientos familiares y su temprana vocación religiosa, le llevaron a ingresar en la orden jesuita. Murió el 31 de octubre de 1617, siendo beatificado por León XII en 1825, y canonizado por León XIII en 1888, curioso año para Segovia, pues “tras años mil, llegó el ferrocarril”. Las “Obras espirituales del beato Alonso Rodríguez”, publicadas en 1885, se conservan en el Archivo Catedralicio de Segovia.

Curiosamente los segovianos también celebraremos este año los cien años de vida de nuestro, remozado, Teatro Juan Bravo, aunque inaugurado el 26 de octubre de 1918, con la representación de la zarzuela “La Alcaldesa de Hontanares”, de José Rincón Lazcano. Desde entonces ilustres personalidades han pisado este escenario, e importantes compañías han estrenado sus obras a nivel nacional.

Pero en este año destacará, a nivel mundial, el Centenario de las apariciones de la Vírgen de Fátima. Se recordará aquel 13 de mayo en que una mujer “más brillante que el sol”, vestida de blanco, se aparecía a los tres pastorcillos lusos, Lucía de Santos, Jacinta y Francisco Marto, en el sitio conocido como Cova da Iria, sobre una encina, lugar que hoy ocupa el pedestal en que recibe culto su imagen.

El Papa Francisco viajará los días 12 y 13 de mayo para celebrar tan importante centenario de las apariciones de la Vírgen de Fátima, siendo el cuarto pontífice que visita este santuario mariano, precedido por Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Esperemos que los milagros y hechos sobrenaturales que presenciaron 70.000 portugueses, las palabras que escucharon estos tres sencillos pastorcillos, y la visita del Papa Francisco, muevan al mundo a la paz que pedía y prometía la Vírgen, paz que anhelamos y necesitamos hoy que tan convulso anda el mundo.

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

enero 17, 2017 Posted by | Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

Violencia en las aulas; una de cal y otra de arena

biblioteca-ies-andres-lagunaNo resulta difícil comprobar que el personal anda soliviantado, descreído, desmotivado, agriado consigo mismo y con los demás, que la convivencia es una continua tensión que a menudo rompe en la más salvaje violencia, pues no hay más que encender la televisión, enchufar la radio, u hojear la prensa diaria, para encontrar los más graves casos de violencia, de agresividad, de problemática convivencia, casos que antaño eran materia y alimento de las más morbosas páginas del Semanario “El Caso”, que servía, comentaba y saboreaba los más sangrientos sucesos, crímenes y episodios trágicos, para personas ávidas de tremendismo, que entonces lo era conocido como “Diario de las porteras”.

Hoy las páginas de información, o noticiarios se quedarían huérfanas de contenido si no publicasen las guerras, emigración, separatismos nacionalistas, terrorismo, violencia de género, o la cada día mayor y más grave violencia en las aulas.

Hoy lo que antaño eran peleas de patio de escuela, sin más trascendencia que unos insultos, unos empujones y amenaza del “primo de Zumosol”, que se zanjaban con un apretón de manos y “a jugar” juntos y revueltos, se ha convertido en un problema de acoso, de graves agresiones psíquicas y físicas, que no sólo producen lesiones y secuelas, sino que se graban y exhiben, y hacen chantaje, llegando a casos del llamado “bullying” en que los alumnos más vulnerables, se niegan a volver al centro, habiendo de cambiar de horarios, incluso de centro, o hasta llegando al suicidio.

Hoy 15 de diciembre, camino ya de las fechas navideñas, en las que los hombres de buena voluntad del mundo entero nos deseamos paz y felicidad, las páginas de este mismo Diario, dedicadas a “Educación” nos dan noticia de este tema, que llega a ser problema y preocupación para gobernantes, docentes, padres y alumnos, dando “una de cal y otra de arena”.

En grandes titulares nos informa de que “Segovia tiene la mayor tasa de alumnos implicados en problemas de convivencia”, con el subtítulo de “La red provincial de centros educativos registró tres casos de acoso escolar confirmados en el curso 2015-16, mientras que en la región hubo 56 niños que sufrieron bullying”, a la vez que un recuadro destacado en color nos da noticia de un “Premio para alumnos del Instituto Andrés Laguna”, precisamente por todo lo contrario, por su ejemplar convivencia.

Pues como la parte de “arena”, lo negativo, la constante y extrema violencia está a la orden del día, y estamos saturados de conflictos armados, muertes violentas, crímenes, acciones terroristas, palizas grabadas, algaradas callejeras con inusitada violencia y desprecio a la vida, a la libertad y a la dignidad humana, hoy quiero dedicar mi rincón de opinión a aplaudir y animar a este Centro “educativo”, que no solo transmisor de conocimientos, aunque, por supuesto, también, que ello entra dentro de la educación integral, como desarrollo de todas las capacidades de que el alumno sea susceptible, que tanto pedagogo la define; y felicito con mayor entusiasmo al Instituto “Andrés laguna”, porque en él terminé mi vida docente, y precisamente como profesor de Lengua y Literatura de estos adolescentes de la ESO, con los que nunca tuve ni un sólo caso de indisciplina, ni de violencia entre ellos, sino por el contrario que siempre existió una inolvidable armonía y equilibradas dosis de confianza y respeto, afecto y respeto que todavía me manifiestan cuando me los encuentro en la calle.

Enhorabuena por ese “Premio a la convivencia entre el alumnado” concedido por la Consejería de Educación de la Junta de C. y L., distinguiéndoles entre todos los alumnos de la ESO, Bachillerato y F.P. de nuestra Comunidad Autónoma, galardón que comparten con los del Colegio Divina pastora de León.

Me alegra sobremanera, comprobar que no toda la juventud de nuestros días es violenta, ni pendenciera, ni falta de valores, y me alegra que los medios no sólo hablen de defectos y errores, sino que se pondere y ensalce lo positivo y ejemplar, por lo que al tiempo que aplaudo hasta con las orejas, felicito a toda esta comunidad educativa, en la que todos tienen colaboración y méritos, desde luego estos muchachos premiados y son noticia por su conducta normal, pero que en “tiempos revueltos” resulta excepcional, a los profesores, a los padres, a todos los trabajadores del centro, pues a todos corresponde alguna parcela de esa ejemplar convivencia, hoy reconocida y premiada.

Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

diciembre 19, 2016 Posted by | Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

Eufemismos, cacofonismos e insultos

bebe-sindrome-downPide el PSOE que se retiren del DRAE las acepciones peyorativas u ofensivas sobre el “Síndrome de Down”, petición con la que estoy totalmente de acuerdo, aunque creo interesante hacer algunas aclaraciones.

Creo que más que la dureza de un vocablo, en la terminología un tanto científica o perteneciente al argot de la medicina y la pedagogía, está la intencionalidad con que estos términos se emplean, su mayor o peor sentido.

Como anécdota más o menos humorística, que nos habla del sentido eufemístico, o cacofónico, o de intención de agravio, recuerdo que un ex alcalde segoviano, socialista él, dedicó a un ex compañero de corporación una ristra de palabros malsonantes como “chorizo”, “sinvergüenza”, “idiota”, por supuesto con indiscutible intención lesiva, y ante la denuncia en los juzgados, uno de sus muchos pasos por los tribunales de justicia, y no sólo por su profesión de jurista, sino como hábito consistorial, que no sé si pagó como alcalde, con dinero del común, o como ciudadano que se excedió en su expresión verbal, alegó que no eran insultos, que eran definición…

Bueno, pues la realidad es que, como en la vida que todo se ve según el color del cristal con que se mira, muchos términos lingüísticos son despectivos e hirientes, o por el contrario entrañablemente apreciativos, según la intención y el tono empleados, sirvan de irrefutable ejemplo las palabras “sinvergüenza”, “bribón” o “granuja”, que aplicadas a algún político, agregándola a la citada ristra del alcalde segoviano, indica la carga de desprecio del hablante, se torna mimo, cariño y caricia en boca de la mamá que estruja en su regazo al bebé, “más guapo, más simpático, más trasto”, éste último también con sentido apreciativo, tan apreciativos como si se dirige al bebé con los manidos “tesoro, amor, cariño”…

Recibe el nombre de síndrome de Down la alteración del cromosoma 21, o trisomía del par 21, por el Doctor Langdon Down que descubrió esta alteración genética que origina retraso mental y determinadas anomalías físicas, que por conllevar algunos rasgos parecidos a los nativos de Mongolia, hubo un tiempo que se les decía mongoles o mongólicos; ya en 1961 se va cambiando, hasta que, por queja del gobierno de Mongolia, en 1965 se retiran definitivamente estos términos. Por supuesto que en ambos casos son, eran, términos usados en medicina y pedagogía sin ninguna intención peyorativa.

Con mayor o menor acierto se han citado como anormales, subnormales, retrasados, o diferentes, todos alusivos al coeficiente intelectual, por debajo de la media, y aunque en los ámbitos profesionales no se tenga intencionalidad peyorativa, sí es cierto que alguno suena más brusco o duro, y porque de algún modo hay de considerarlos, me quedaría con el término “diferentes”, que no implica sino eso, que tienen una disminución intelectual, que suplen y superan con su gran afectuosidad y su necesidad de recibir y dar cariño, aunque alguno, por su tesón ha logrado titulación universitaria.

Los traté mucho en mi profesión docente realizando la especialidad de Pedagogía Terapéutica, en la que hube de realizar prácticas en diversos centros de Educación Especial en Madrid, Huarte de San Juan de disminuidos intelectuales, organización nacional de ciegos, ONCE, Colegio de Sordomudos, y… tienen un ángel, que les hace acreedores a toda atención y afecto, lo más antagónico a dar tal denominación con intención de insulto.

Lo que ocurre es que la realidad de esa diferencia en el cociente intelectual no se supera con nombrarla de una u otra forma, pues hay que definirla con la mayor justeza, pero esos eufemismos, que con tan loable intención pueden emplearse, no añaden un ápice a ese cociente, en unos más leve y en otros más profundo; que el cáncer se llame así, o se lo camufle con los eufemísticos de tumores más o menos malignos, no deja de ser traidora dolencia; que al suspenso se le diga insuficiente, que no progresa satisfactoriamente, que no logra los objetivos…, no lo sube un solo punto; ocurre lo que en la práctica hacemos con términos que nos parecen de mayor o menor sensibilidad social, como el ir a aliviarse de necesidades orgánicas en un lugar al que se define con tantos términos, alguno hasta jocoso, y unos nos parecen más adecuados, otros tienden a caer en desuso, pero con ninguno se deja de ir a ese lugar, aunque imprescindible, desagradable, que con un simple gesto o disculpa, todos sabemos a dónde y a qué va.

Por eso, no hay que romperse los sesos para buscar sinónimos más eufónicos, aunque siempre son de agradecer, y desde luego tampoco soy partidario de edulcorar estas “diferencias” con términos que me parecen empalagosos, ficticios y hasta cursis. Definitivamente, me quedo con “diferentes” aunque todos lo seamos, pues no hay dos iguales.

Lo que es imperdonable es que se trate de agredir verbalmente, insultar, con términos de una deficiencia o diferencia de la que no son culpables, que para eso existen los que nuestro segoviano ex alcalde llamó “definiciones”, y para aliviar nuestra capacidad de enfado podemos hacerlo con muchos de nuestros políticos, de limitado intelecto alguno, pero sobre todo de muy pobre ética, de la que sí son culpables.

La etnia gitana también, y lo entiendo, ha solicitado que se retire del DRAE, del término gitano, la afección de persona de poca formalidad, de escasa fiabilidad en su palabra, y yo pienso que lo que es más eficaz y definitivo, no es que se retire esa afección, sino que la sociedad vaya viendo que no es así, que ya es un mito, perteneciente a. un más o menos lejano pasado, hoy se va sustituyendo gitano por político; y así pasa con otros muchos colectivos, por datos estadísticos y nuestro afán de generalizar. Lo infrecuente de su acción, dará como fruto maduro su desuso y entonces caerá de las páginas del DRAE, aunque siempre habrá algún desalmado que indulte con esta involuntaria diferencia.

La educación y la sensibilidad son suficientes para aludir a cada cual en cada caso.
Tampoco va a ser cosa de ponerse “estupendos” y trascendentes, en una sociedad, la española, en que la blasfemia, la grave ofensa a los creyentes, es moneda habitual de cambio, que ya se entiende sin mala intención, como un latiguillo verbal, y se hace notar cuando se blasfema con rencor, conocimiento e intención de ofender.

Manuel Fernández Fernández

mayo 1, 2016 Posted by | Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

Respeto a los animales y aborto (humano) libre

bebe en el vientreUna serie de noticias, escritos y declaraciones sobre atención a animales, muestran los sentimientos e intenciones de nuestros políticos, o lo que quieren decir o aparentar, que ya sabemos que tantas veces la política es la forma de decir lo contario de lo que se siente.

Por una parte la carta que Ewa Marta Ziecik dirige a la directora de este Diario “Sobre la protectora de animales del Ayuntamiento” muestra la escasa seriedad con que el consistorio lleva la atención a los animales abandonados , pues al intentar entregar en la perrera municipal , que como bien dice la remitente, “pagamos todos” no le hicieron el mínimo caso, antes bien, le contestaron que los perros abandonados los recogen ellos , el Ayuntamiento, lo que veo bien, siempre que los laceros municipales atiendan eficazmente la llamada o aviso de animalitos sueltos, asustados, despistados, y con todo tipo de riesgos para ellos y para los ciudadanos, pero si alguien se acerca a la perrera a entregar un animalito encontrado y no acogido, lo normal es no poner pegas y agradecer el gesto ciudadano.

Por otra parte, en el mismo ejemplar de este Diario (de fecha 25 de enero) el titular “ I.U. pide que se prohíban en Segovia los espectáculos de circo con animales”, con el subtítulo de “El grupo municipal presentará una moción en el próximo pleno para apoyar la defensa de las atracciones circenses sin maltrato animal impulsada por “Ecologistas en acción” , lo que demuestra que, al menos teóricamente, en el Consistorio hay alguna sensibilidad hacia los seres vivos, en este caso animales.

Yo, que soy tremendamente “animalófilo”, condición que en estas mismas páginas reiteradamente he manifestado, y muy especialmente perrero, que hasta tengo un simpática colección de figuras caninas de todas las razas y, tamaños, y, por supuesto la compañía y cariño de mi pequeña chiguagua de pelo largo “Franchi”, aplaudo hasta con las orejas al atención a los animales, aunque opino que los animales en el circo no suelen ser maltratados, antes bien entrenan su número, como lo hacen malabaristas, trapecistas o magos, pero están bien atendidos, y como parte positiva se dan a conocer, admirar y querer y enamoran a la infancia, mientras su desaparición, que habría de llevar emparejada la desaparición de todo espectáculo taurino (alguno muy discutible, por supuesto), pesca y caza, mascotas familiares, acuarios y delfinarios, parques zoológicos, y toda actividad relacionada con los animales, a los que se los puede tener en compañía o exposición siempre que haya unas leyes de respeto y buen trato.

Sin embargo, me extraña que I.U y PSOE, muestren tal atención y ternura por el mundo animal, pues ambas siglas son manifiesta y públicamente abortistas, de los que opinan y defienden a capa y espada, con masivas manifestaciones callejeras que “la mujer puede hacer con su cuerpo lo que quiera”, sin tener en cuenta al ser vivo “humano” que despedazan en el vientre materno, tantas veces voluntaria y conscientemente “encargado” y concebido, a ese niño que se retuerce de dolor físico, y tal vez psíquico al sentir el rechazo materno, ante la pinza, tenaza o veneno que le destruye.

Y causa más extrañeza en un Ayuntamiento segoviano, “Ciudad amiga de la Infancia”, regida por el PSOE y por una alcaldesa que el día en que Rajoy y sus muchachos se bajaron los pantalones y dejaron de amparar el derecho a nacer, el “Sí a la vida”, pues la señora Luquero dijo solemnemente que “este día debería ser declarado fiesta nacional”.

Algunos dan más importancia (que yo también deseo la vida y el bienestar animal, por supuesto) a cuidar a un animal callejero que a defender la vida de un niño en el útero materno.

¿Ciudad amiga de la infancia?

Manuel Fernández Fernández

mayo 1, 2016 Posted by | Política, Solidaridad | Deja un comentario

La Iglesia católica ¿enemigo público o benefactor universal?

dali_cristoLa Iglesia, en su larga Historia, que “cielo y tierra pasarán, pero su Palabra no pasará”, ha sufrido constantes persecuciones, desde los emperadores romanos que hacían que los cristianos hubiesen de practicar sus cultos y devociones en privado, o en catacumbas, a la inconsciente generalizada blasfemia, o el feroz encono actual, como si del enemigo común a destruir se tratase, habiendo personas, colectivos y hasta instituciones que, en vez de pasar olímpicamente si no creen en ella, tienen verdadera obsesión en agraviarla, marginarla y oprimirla, sin apreciar que sus fines son predicar la Buena Nueva del amor fraternal, que todos somos hijos de Dios y por ello hermanos, y en lo posible remediar o paliar los sufrimientos y miserias de la humanidad.

Es frecuente el dicho “con la Iglesia hemos topado”, como sinónimo de tiranía e incomprensión, cuando, a pesar de puntuales y significados casos de lamentables errores personales, la Iglesia es Madre que acoge, comprende, aconseja y ayuda.
No se ponen los necesitados a la entrada de las lujosas mansiones, sino que piden ayuda en la puerta de los templos…Los medios de información social, dan testimonio de las cuentas claras y evidentes que muestran los millones de necesidades aliviadas por la Iglesia y sus organizaciones Cáritas, Frater, misioneros, Santa Infancia, cofradías, comunidades religiosas, asociaciones, voluntariados, campañas puntuales

Pero para esta generosa constante acción, la Iglesia necesita de medios, pues no tiene más bienes que la aportación de los fieles, pues aunque los mal pensantes y mal dicientes afirman que mantiene ayudas y privilegios, no tiene más que la exención del IBI en sus edificios de culto, como lo tienen las otras comunidades religiosas reconocidas, o las ONGs, sindicatos, o federaciones deportivas, por lo que solicita la voluntaria contribución, ese gozoso compartir, que proporciona más satisfacción dar que recibir, esa justa distribución de bienes que alegran a quienes más poseen, y alivia a los que nada poseen.

En estos días se están realizando las declaraciones del IRPF, y en los impresos de Hacienda vienen dos casillas para marcar con una cruz quienes, sin ninguna carga para ellos, quieran contribuir a la caritativa acción de “la Iglesia” y, en su caso para “otros fines sociales”. Recuerda que, aunque vayamos mejorando, aún quedan millones de hermanos que sufren pobreza, desahucios, embargos, hambre, hogares en que lloran niños pidiendo el pan nuestro de cada día.

Desde estos renglones quiero aclarar para agnósticos o anticlericales, que no poner la crucecita en nada perjudica a la Iglesia, y sí mucho a los necesitados que con esa aportación son socorridos. Que es una forma de garantizar que un porcentaje determinado de los presupuestos estatales ha de ser empleado en tan justa y necesaria acción social, pues bien sabemos que la Iglesia, además de predicar la Palabra de Dios, cumple las 14 obras de misericordia, de las que la mitad son cura espiritual, y las otras siete materiales, como dar pan al hambriento, agua al que tiene sed y no dispone de fuentes, vestido al harapiento, posada a los sin techo.

Que eso significan “miser” y “cordia”, sentir la miseria de los otros, y compartir. Jesús dijo, el Papa recuerda y la Iglesia aconseja y cumple “amaos unos a otros como Yo os he amado”, y amar al prójimo como a uno mismo.
Las cuentas claras, concretas y concisas de la Iglesia son expresivas de esta acción caritativa y justa, tan elocuentes, y nunca mejor dicho, que “van a Misa”. No es enemiga la Iglesia, es benefactora espiritual y material de la humanidad. Ciudadano, si eres cristiano, cumple la caridad, si no, practica la justicia, pon la cruz.

junio 24, 2015 Posted by | Solidaridad, Uncategorized | Deja un comentario