Cultura Solidaria

El cordón umbilical de la infanta Dª Sofía

   Con ocasión del nacimiento de la nueva infanta Dª Sofía ha vuelto a saltar ante la opinión pública lo que ya ocurriera con la infanta Leonor es decir el deseo de los Príncipes de conservar la sangre del cordón umbilical de su nueva hija.

En el caso de Leonor, en nuestro país no existía la posibilidad legal de su conservación en un banco privado para su uso por parte del donante cuando su salud lo hiciera necesario, por lo que Felipe y Leticia escogieron la opción de un  banco privado de Arizona. En esta ocasión la mitad de la sangre se ha donado a un banco público, para uso de la primera persona compatible que lo necesite y el resto en uno privado del entorno europeo.

Todo lo anterior nos invita a reflexionar sobre las virtualidades de las células del cordón umbilical. En la misma semana en que la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobaba un proyecto de ley para financiar la investigación con células madre embrionarias, posteriormente vetada por el presidente,  un estudio publicado en la edición digital de “Nature Biotechnology” descubría que los mismos objetivos pueden conseguirse con células madre del líquido amniótico, sin necesidad de destruir embriones. Un equipo de investigadores,  de la escuela de Medicina de la Wake Forest University, y de la Universidad de Padua, lograron aislar en laboratorio células madre que se encuentran en el líquido amniótico, a partir de las cuales se han obtenido una gran variedad de tipos de tejidos: de hueso, músculo cardíaco, vasos sanguíneos, nervio y hepático.

La investigación con este tipo de células podría significar un notable avance, ya que no implica la destrucción de embriones y tiene algunos de los rasgos que hacen técnicamente atractiva la investigación con células madre embrionarias frente a las adultas. Las nuevas células madre aludidas muestran muchas de las ventajas de ambos tipos de células madre: crecen tan rápido y muestran tanta capacidad de diferenciarse en células de diversos tejidos como las embrionarias, pero a diferencia de estas se desarrollan sin crear tumores. Las células madre del líquido amniótico han demostrado su pluripotencialidad, algo que siempre se ha considerado una ventaja de las células madre embrionarias con respecto a las adultas.

Pero mientras los experimentos con células madre embrionarias han mostrado que tienden a descontrolarse y crear tumores, esta investigación indica que no sucede así con las células madre del líquido amniótico. Además, los tejidos formados a partir de estas células no tendrían riesgo de rechazo por el organismo del niño que se hubiera gestado en la placenta de origen. Estas células pueden ser aisladas ya a las 10 semanas después de la concepción, a partir de muestras del líquido amniótico tomadas para hacer un diagnóstico prenatal del feto. Los investigadores afirman que si cien mil mujeres donasen sus células amnióticas a bancos creados para conservarlas, habrá el suficiente número de células con la diversidad genética necesaria como para proveer de tejidos inmunológicamente compatibles para todos los habitantes de Estados Unidos. Recuerdan, además,  que estas células pueden obtenerse también de la placenta.

Desde el punto de vista ético, las únicas dudas versarían sobre el modo de obtener las muestras de líquido amniótico, según fuera algo exigido por necesidades de diagnóstico o solo como un medio de obtener las células madre. La toma de muestras (amniocentesis) tiene un riesgo de aborto del 1%. Pero si, como señala el estudio ahora publicado, las mismas células pueden obtenerse de la placenta tras el parto, no habría ningún problema. Como las células madre de SCU duran congeladas quince años o quizá más, se pueden usar para tratar al mismo niño del que se obtuvieron si después desarrolla una enfermedad, como un cáncer infantil, a no ser que el mal sea hereditario (p.ej., la anemia de Falconi), pues en tal caso las células madre tendrían el mismo defecto genético.

Todo esto es lo que ha convencido a los Príncipes. En el caso presente, el Príncipe ha comentado que han guardado el cordón umbilical, como con su hermana, porque, ha indicado, creen que “la ciencia y la medicina están avanzando mucho y nos hemos informado sobre ello”. Este ejemplo contribuirá sin duda al desarrollo de la investigación con este tipo de células que al igual que las células madre adultas son las únicas con las que actualmente se están obteniendo  importantes avances médicos. 

junio 11, 2007 Posted by | Bioética, Familia | 1 comentario