Cultura Solidaria

¿Quienes son los que cuidan a los enfermos del sida?

Médicos Sin Fronteras viene emitiendo, periódicamente, una campaña publicitaria con el objetivo de recaudar fondos para combatir las enfermedades como la malaria, la tuberculosis o el sida, bajo el eslogan; “Hoy, como cada día, morirán en los países sin recursos, 19.000 personas de sida, tuberculosis o malaria, ante la aparente indiferencia de la comunidad internacional”

La pandemia del sida es un desastre humanitario comparable a cualquier otra catástrofe natural, según una investigación de la Federación Internacional de la Cruz Roja. Las personas que propagan el virus en África son los refugiados, emigrantes y personas que huyen de la pobreza y los conflictos armados. Suazilandia tiene el porcentaje de infectados más elevado del mundo, con el 26% del total de la población, es decir, uno de cada cuatro adultos tiene la pandemia del sida. www. cruzroja .org

Esta enfermedad supone un grave problema para todo el mundo, más de 33 millones de personas están infectadas, 25 millones han muerto y urge poner en marcha nuevos métodos, a nivel internacional, para luchar contra esta epidemia, asevera el informe. El Papa Benedicto XVI aboga por la fidelidad y la castidad, como la única vía segura, para acabar con el sida en África. Esta lacra social se cobra cerca de tres millones de vidas cada año, según un estudio de la ONU. Cada minuto mueren cerca de 8.000 personas por el virus HIV/sida.

Según el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud; “del total de los que se ocupan de los enfermos de sida en el mundo, el 9,4% son organismos eclesiales y el 15,1% organizaciones no gubernamentales católicas. Esto supone que el 24,5% de los infectados, por esta lacra mortal, son atendidos por católicos. www.vatican.va/roman_curia/pontifical…/index_sp.htm Teresa de Calcuta veía a Cristo en cada uno de los enfermos de sida, no sólo en la India sino en muchos países europeos.

Allí se atienden a enfermos terminales de sida, en sus centros hospitalarios. Benedicto XVI afirma que; “El hombre más allá de la justicia, tiene y tendrá siempre necesidad de amor”.

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enero 11, 2013 Posted by | Sociedad, Solidaridad | Deja un comentario

La misión esencial de los padres

El matrimonio es el principio y fundamento de la familia y tiene unas propiedades específicas como son la unidad y la indisolubilidad.

La institución matrimonial y el amor de los esposos están ordenados a la procreación y educación de la prole. Deben recordar que los hijos son el don más excelente del matrimonio y contribuye al bien de los propios padres, que tienen el derecho y el deber de educar a sus propios hijos y ésta es una misión primaria y darles los principios fundamentales y educarlos en la verdad.

Los progenitores deben entender el alcance de su misión formadora ya que son los principales educadores de sus hijos. En este sentido no pueden hacer dejación de derechos inherentes a la paternidad.

Por otra parte, la familia, por su misma naturaleza, es el primer ambiente donde se despliega y madura la personalidad de los hijos. En el seno de la familia el ejemplo de los padres es fundamental para la educación de los hijos. El ejemplo tiene la fuerza de lo concreto, de lo que se experimenta de modo habitual.

Pocos argumentos son tan persuasivos como contemplar hecho vida lo que se propone como modelo. Desde el primer momento, los hijos son testigos inexorables de la vida de sus padres y, por esta razón, los progenitores deben dar ejemplo siempre y en todo.

Los chavales deben encontrar en la vida de sus padres, lecciones de sinceridad, de lealtad, de amor a la libertad personal, de fortaleza, de laboriosidad, de alegría y optimismo, de comprensión y de amor. La educación dentro de la familia ha de ser coherente, debe infundir una sólida unidad de vida.

En estos momentos la institución matrimonial está padeciendo ataques de aquellos que pretenden independizarla de la ley natural. Ya no se aprueba la protección de la familia y sí normas infames que, al minar las raíces de la sociedad, aceleran su desintegración. La familia es el cimiento de la vida social.

El futuro de la humanidad se fragua en la familia. “El secreto de la felicidad conyugal consiste en exigir mucho de sí mismo y poco de la otra parte”, afirma Guinon .

enero 11, 2013 Posted by | Familia, Solidaridad | Deja un comentario

Eso es la verdadera caridad cristiana

ImagenNo está en mi ánimo corregir, o mejor reprimir o sancionar, las ideas del Sr. Moltó Sansigre, pues cada cual es libre de pensar y manifestar lo que le venga en gana, siempre que no ofenda o interfiera en esa misma libertad de los demás, pero sí, y en uso de esa libertad, me permito hacer algunas reflexiones sobre lo afirmado por este periodista, opino que demasiado influido por su manifiesta hostilidad para con la Iglesia Católica.

Por supuesto que los cristianos, a veces, como humanos, que no todos somos santos ni ángeles ni aun siquiera buenos cristianos, o no nos movemos por la caridad, o la practicamos con algún apego a pompas y vanidades, flaquezas y egoísmos, no siguiendo el verdadero mandato divino de que la mano derecha no sepa lo que da la izquierda, o haz el bien sin mirar a quien., pero en pocos casos o en ninguno se hace caridad para echar esa “cortina de humo ante las injusticias sociales” de que habla en su artículo “Caridad cristiana”, quien así obra no es ni caritativo ni buen cristiano.

Pero cuando el Sr. Moltó comenta que sólo dan las migajas del banquete navideño, o ignora, o lo silencia, que hay muchos hogares cristianos que sientan a su mesa a un necesitado, que muchos párrocos llevan a pobres de la parroquia a comer con ellos, y que en todo tiempo y lugar, pero más sensible en estas fechas hogareñas del entrañable slogan “ven pronto a tu hogar, que es Nochebuena y Navidad”, miles de misioneros no sólo sientan en su mesa a los más desvalidos, sino que en lejanas tierras se dan a ellos , entregando esas “migajas”, las que ellos comen, y su casa y su vida, pues al tiempo que les dan Evangelio y conseja y educación, les facilitan agua, vestido, aulas, hospitales, pozos, oficios y herramientas, no ya para hacerles ricos, sino para considerarlos personas libres y con derechos.

Recientísimamente un párroco de nuestra ciudad ha dado hospitalidad a un pobre peregrino, que abusando de la bondad del clérigo le ha sustraído el dinero recogido en las últimas colectas y lo que tenía recaudado de su última publicación que lo destinaba a misiones, lo del falso peregrino es, además de un delito, una canallada, pero lo del párroco, socorrer al necesitado, y donar sus derechos de autor y venta de ejemplares, es “caridad cristiana”.
Dice en uno de sus párrafos que los millones donados por Amancio Ortega suponen menos que lo dado por una pobre señora a un mendigo a la puerta de un supermercado, y yo le digo que lo uno y lo otro son caridad cristiana, pues cada cual en sus posibilidades tiene la obligación moral y el mandato divino de distribuir sus bienes, que Jesús dijo a sus Apóstoles “quien quiera seguirme, coja sus bienes, los distribuya entre los necesitados y me siga”, es decir que cuando se tenga mucho, mucho ha de darse, como hizo el Sr. Ortega, lo que muchos tan pudientes o más no hacen, prefiriendo disiparlo en francachelas, fiestas y bacanales, y lo que sobra llevarlo a paraísos fiscales, pero igual o más valor tiene la pequeña limosna que la señora del mercado da al pobre, que ya dijo Jesús que “un vaso de agua que deis en mi nombre os lo multiplicaré por ciento”, Dios no tiene en cuenta la cantidad, que hay un sabio dicho popular de que “qué poco aprecia Dios el dinero cuando no mira a quien se lo da”..
Esos banqueros, gobernantes, deportistas y artistas que cita el Sr. Moltó no son precisamente lo más significativo de la caridad cristiana, sino tantas veces la personificación de los mercaderes que hacían del templo mercado y Jesús había de sacarlos a latigazos, lo que no quiere decir que entre estos estamentos no surjan, como excepción que confirma la regla, como el citado Amancio Ortega, personas de buen corazón ejercientes de la caridad cristiana.

En su evidente antipatía a la Iglesia Católica habla el periodista Moltó de sacerdotes que visten sotana de Armani y los zapatos papales de Prada, y no sé si por excepción alguno llevará esa vestimenta, que hay sacerdotes de familias pudientes y éstas pueden tener el gusto de regalarles esta prenda, pero, lo primero que ya es prenda en desuso, cuestión que también algún malintencionado ha censurado, por lo de poner en el brete la moneda del César, y por el contrario hemos tenido obispos que en su cristiana modestia y vida ascética la usaban sensiblemente sencilla y raída…, mientras es conocido que todos los sacerdotes de la diócesis han respondido positivamente a la propuesta episcopal de donar para los pobres el diezmo de sus no abultados sueldos, a lo que no nos tienen acostumbrados nuestros políticos, sindicalistas, banqueros y nuevos ricos….

Caridad viene de charitas, que también significa amor (ris) , y eleemosyna (ae), que significa entrega, darse, ponerse en la situación del otro, amar al prójimo como a uno mismo, o como Él nos amó, dando hasta la propia vida por nosotros, incluso por quienes le ultrajaban.
Caridad cristiana es darse a los demás como hacen Cáritas, el Banco de Alimentos, las Hermanitas de los Pobres, las Siervas de María, los Hermanos de la Cruz Blanca, los P P .de San Vicente de Paúl…, tantos hombres y mujeres que dan su tiempo y su vida por el prójimo, al que ni conocen, rezando por todos, curando miserias que ni allegados y familiares atienden, acompañando a enfermos, manteniendo comedores de “caridad”, roperos, orfanatos, casas de recogida…

La solidaridad de la que tanto habla el Sr. Moltó huele más a intereses comunes, a corporativismo, a hoy por ti, mañana por mí, casi a intereses creados, por contraposición a la auténtica caridad cristiana, anónima y silenciada. La caridad cristiana va un paso por delante de la mera solidaridad

Quiere ver demérito el Sr. Moltó en la obra caritativa de la Iglesia, diciendo que en su mayor parte procede de particulares, y, efectivamente, la mayor parte de bienes de la Iglesia procede de particulares cristianos, que son, somos todos los cristianos, Iglesia, y hacen la caridad al modo cristiano, sin aplauso, entrevista, premio o fama.

Para terminar, quisiera añadir a las palabras del Sr. Moltó de que “la caridad no sería necesaria si el sistema fuese justo y equilibrado”, que en eso estoy de acuerdo, como no serían necesarios policías, guardias ni jueces, pero no es el caso, y abundando más diría que tal vez aun en el tan hipotético como fantasmagórico caso de tal edén terrenal, como no sólo de pan vive el hombre, la caridad sería imprescindible para dar compañía, enseñanza, consejo, estima…

Eso, todo eso, es la auténtica caridad cristiana, entrega personal, no sólo, aunque también, el dinero, la atención, la preocupación, los cuidados, la compañía, el aplauso o la educativa reprensión, el consejo, porque ese prójimo desconocido es Jesús, que dice que “lo que hagáis a mis pequeñuelos conmigo lo hacéis”, y “cuando disteis limosna, consejo o compañía a aquel desconocido, era Yo quien lo recibía”.

enero 2, 2013 Posted by | Sociedad | Deja un comentario

España sigue siendo católica

ImagenPor supuesto que la crisis afecta al hombre, en lo físico y en lo espiritual, que siendo el humano egoísta y “tripero”, cuando está ocupado y preocupado en la mera supervivencia, es menos dado a cultos, ceremonias y prácticas religiosas, atendiendo primero al estómago, “primus vivere”, aunque sea más prosaico y primario, y una vez satisfechas primeras necesidades y básicos instintos, dedica tiempo a la cosa espiritual…

Sin embargo este país, conocido por “tierra de María”, antaño reserva espiritual de Europa, del que tan amplia nómina de santos ha salido, del que partieron para las Américas, a las que la reina Católica llevó el Evangelio y la consideración de personas con todos los derechos, tantos misioneros, como también para otros países de misiones en África u Oriente, país de instituciones de caridad promovidas por la Iglesia que además del consuelo de la fe llevan pan a hambrientos, compañía a marginados, vestido a desnudos, hogar a los sin techo, ayuda a viudas, huérfanos, familias numerosas, parados…, a pesar del afán laicista de regímenes que dictaron leyes y decretos contrarios a la ética y moral cristianas, y del ambiente amoral, hedonista y materialista, y de las trabas legislativas que alejaban el acceso a la educación religiosa y entorpecían la labor caritativa de la Iglesia, tratándola no ya como a cualquier otra organización social no gubernamental, sino en evidente agravio comparativo, incluso desde el punto de vista meramente socioeconómico, sigue en su tradición religiosa y de moral cristiana, pues son sentimientos, vivencias y tradiciones demasiado impregnadas para que pasajeros y temporales gobiernos, por decreto la descristianicen.

No hay actividad ciudadana y del vivir de cada día en que no esté presente el sentimiento religioso del español, desde los nombres de personas (Fuencisla, Henar, , San José, Santamaría, San Frutos…), ciudades, calles, el arte, el cine, la literatura, la Historia, hasta el saludo diario “adiós”, a Dios, ve con Dios, gracias a Dios, hasta mañana si Dios quiere, incluso las más espontáneas exclamaciones, ¡Dios!, ¡la Virgen!…

Es difícil cuando en las aulas no se enseña religión, o se ponen trabas a esta clase, el clero es mayor y escaso y con limitados medios, los hogares han cambiado el modelo de familia, las costumbres y los esfuerzos van más al poseer que al ser, cuando incluso algunos medios audiovisuales de amplia popular audiencia se mofan de los valores religiosos y promueven un exagerado ambiente amoral…

Por fortuna, o mejor gracias a Dios, aunque a veces sea algo superficial o por rutina, la asistencia a las misas sigue siendo mayoritaria, en algunas ceremonias y cultos hasta masiva, siguen celebrándose cultos y actos de devoción en las fiestas de todos los pueblos, romerías, novenas, triduos, rogativas ante necesidades colectivas, se pide enseñanza religiosa mayoritariamente, las parejas se siguen casando más en los altares que en los juzgados o ayuntamientos, los restaurantes no tienen sitio en sus reservas para celebraciones de primeras comuniones, celebraciones en las parroquias de bodas de oro, acciones de gracias por jubilaciones, centenarios, trofeos presentados a las santas patronas, éxito en exámenes, mejoría en enfermedades u operaciones, miles de visitantes a exposiciones de arte religioso como las exitosas “Edades del Hombre”, jubileos, los “caminos” de Santiago, con auge el que parte de Segovia, o nuestro actualísimo “Camino de San Frutos” con indulgencia para quien lo termine íntegro, o en nuestro caso las singulares “Catorcenas”, nuestros deportistas y toreros se santiguan antes de su actuación, o miran al cielo tras la aplaudida jugada o faena…

Hace escasas fechas una joven me decía que tenía que estar en su pueblo para el 8 de diciembre pues no quería faltar a los actos de las “Hijas de María”…, dándose el esperanzador frecuente caso de suplir la escasez de sacerdotes con el voluntario ofrecimiento de seglares para celebración de “la Palabra” en muchos pueblos a los que no pueden llegar los párrocos.
Digno de mención es la sección segoviana de la Adoración Nocturna Española, y la implantación en la antigua capilla de franciscanos, hoy iglesia de “La Adoración” semiperpetua…

Y no digamos de el auge, brillantez, devoción y masiva participación de los actos de los ciclos de Navidad, con las populares misas “del gallo”, los Reyes Magos incluidas cabalgatas populares, a los que no logran diluir los nórdicos gordinflones papás Noel, o los simpáticos belenes incluidos concursos de sus diversos estilos y diferentes ámbitos, escolares, familiares, o institucionales, a los que no desplaza el luminoso y bello y alegre arbolito de colores, luces y regalos, o las plenas de dolor, devoción y silencio celebraciones litúrgicas de la Semana Santa con los desfiles procesionales que hacen de la calle auténticos templos de piedad, oración y recogimiento…, aunque alguien se empeñe en camuflarlo con esos proyectos de “ciclos de invierno o primavera”, o los ridículos fastos de bautizos o primeras comuniones “civiles”…

Pero el caso que a mi juicio es la auténtica prueba del nueve de la arraigada religiosidad. fe y catolicismo, es, precisamente en este “año de la fe”, la desbordante acogida que en nuestro país ha tenido la última publicación del Papa Benedicto, “La infancia de Jesús”, que en sólo diez días ha tenido que ser por dos veces reeditada, siendo el libro más vendido en España; dándose en él, entre la noticia importante de la inicial vida de Jesús, como simpática curiosidad, la no presencia en el pesebre de los animalitos, tan belenistas ellos, la mula y el buey, aunque el español medio no parece vaya a renunciar a colocarlos en los tradicionales nacimientos, mientras se rumorea que habrá menos “caganets” por más políticas razones; así como la satisfacción de sabernos país natal de los magos que hasta ahora se hacían procedentes del oriente, que el Papa los trae de Tartessos, situándoles ya algunos textos a Melichior en Huelva, Gathaspa en Paterna del Campo y Bithisarea en Niebla, lo que se une a la nacionalidad hispana, en este caso charros de Ledesma (Salamanca) de los pastores Ysacio, Jacobo y Josefo, que adoraron primeros al Niño.

Pues eso, que España sigue siendo mayoritariamente católica.

enero 2, 2013 Posted by | Solidaridad | Deja un comentario